Datos antropológicos sobre los Pijao

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Estructura de la Comunidad 

Siendo los Pijao un pueblo eminentemente guerrero, se ha pensado, con un criterio muy simplista, que era poseedor de una organización social de tipo piramidal, con una cabeza visible que, entre los años 1605 a 1610, era el famoso cacique Calarcá. No vamos a rebatir los errores históricos que esta falsa teoría ha difundido, pero sí a señalar que los españoles, quienes estaban más interesados en encontrar este jefe absoluto para dirigir hacia él sus combates y terminar definitivamente con los Pijao, no lo encontraron jamás. Esto hizo que la guerra se prolongara por tres cuartos de siglo, ya que el sometimiento o tratado de paz con una tribu no afectaba en nada a las demás, que luchaban con entera autonomía. El presidente Borja nos dice claramente que si estos indígenas tuvieran una sola cabeza serían la inquietud de todo el Nuevo Reino de Granada:

“No le conocen (a los Pijao) superior. Divídense en parcialidades y aunque esto es causa de que las paces tengan efecto dificultoso y ser intratables y mal seguro cualquier género de pacto, por otra parte nos está bien, porque si se gobernaran por una cabeza, como fuera de muy razonable orgullo, inquietaran fácilmente todo el Reino".

Las parcialidades a que alude el presidente pueden ser fácilmente organizaciones tribales, que operaban bajo un jefe electivo, escogido entre los hombres más aguerridos o entre los mohanes. En otro documento se nos repite la ausencia de superiores, aunque se hace constar lo anterior:

"... y no reconocen ningún superior, ni cacique, sino al que más valiente fuere y a los mohanes”.

El carácter de más “valiente” es precisamente el que nos obliga a pensar en un cargo sujeto a temporalidad.

Por encima de la organización tribal existía la confederación o reunión de varias tribus con propósitos comunes. Se elegía entonces, igualmente con carácter temporal, un jefe de los combatientes. Este era el caso de Calarcá, que fue designado para capitanear el asalto a Ibagué, preparado por las tribus de Amoyá y Cacataima:

“Pues al mismo tiempo que hacía la junta dicha el Presidente, la hacían los indios pijaos para venir a dar sobre la ciudad de Ibagué, con intentos de ponerla toda por el suelo. Eligieron para esto los indios por su capitán general a un valentón llamado Calarcá, indio famoso entre ellos, por serlo sus hechos en toda ocasión de guerra”.

Calarcá fue también elegido jefe de la confederación que hicieron los Otaima, Cacataima, Mola, Anaytoma y Amoyá para asaltar el fuerte del capitán Diego de Ospina:

,. tomaron atrevimiento de hacer junta de las provincias de Otaima, Cacataima y Mola y la de Anaytoma y parte de la de Amoya para acometer el fuerte, juntándose para esto más de doscientos indios de pelea, con que les parecía desarraigarían de una vez de sus tierras aquel sobrehueso que tanto les afligía. Tomada la resolución en la gente de acometer el fuerte, la tomaron también que el cacique Calarcá (que de ordinario lo elegían por su Capitán General, como dijimos lo habían hecho en lo de Ibagué, gran mohán, hechicero y adivino), ayunara sobre conocer el buen suceso de la jornada...”.

La muerte de Calarcá, acaecida en aquel ataque durante el año 1608 por mano del Capitán Ospina, no supuso el fin de la guerra de los Pijao, que terminó muchos años más tarde, pues no tenía la jefatura suprema de su pueblo.

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1 Manuel Lucena Salmoral nació en Madrid en 1933. Historiador español, especialista en historia y antropología americana.

Ejerció como periodista y posteriormente se licenció en Historia de América en la Universidad Central de Madrid. Formó parte del Instituto Colombiano de Antropología, que le encargó diversas comisiones de estudio de grupos indígenas.

Falleció en el año 2018.