Idioma Abipon

Textos y Documentos
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios

plusIdioma Abipon
Samuel A. Lafone Quevedo

Índice

Prólogo

PARTE PRIMERA (Etnográfica).
Noticias de los Indios Abipones según Barcena, Techo, Dobrizhoffer, Lozano, etc. Desde la Conquista hasta nuestros días.

I. Observaciones generales.

II. Algunas noticias del padre Bárcena o Barzana.

III. Lo que dice Techo de los Abipones.

IV. Lo que dice Lozano de los Abipones.

V. Los Abipones según Jolis.

VI. Los Abipones según el padre Dobrizhoffer:

VII. Ubicación geográfica y nombres que les daban las otras naciones.

VIII. Color de los indios y rasgos étnicos de los Abipones.

IX. Rasgos étnicos de los Abipones.

X. De como se afea el Abipon al querer engalanarse.

XI. Del Barbote y de Tapón que usan los indios "Orejones".

XII. De la entereza y agilidad de los Abipones.

XIII. Por que los Abipones son tan de larga vida y tan vigorosos.

XIV. De la Religión de los Abipones.

XV. De los Brujos y Hechiceros.

XVI. Del abuelo de los Abipones. Las Cabrillas.

XVII. De las tribus de los Abipones y de las causas de su corto número.

XVIII. De los Jueces, Caciques y Organización Social de los Abipones.

XIX. Los alimentos, migraciones y otros asuntos de la vida diaria de los Abipones.

XX. De la forma y Material de sus vestidos y de como se proporcionan los que necesitan.

XXI. De las Costumbres y modo de ser de los Abipones.

XXII. De los casamientos de los Abipones.

XXIII. De las enfermedades y sus curaciones.

XXIV. De la muerte y entierro de los Abipones.

XXV. De lo que dice Azara de los Abipones.

XXVI. Lo que dice D'Orbigny de los Abipones. (L'homme americain).

XXVII. Los Abipones en la actualidad.

SEGUNDA PARTE (Gramátical)

Arte del Abipon, según los padres Dobrizhoffer y Brigniel.
(En esta presentación pulsar ícono Índice para ver índice respectivo.)

TERCERA PARTE
Vocabulario CASTELLANO-ABIPON
Ccon frases y verbos arreglado alfabéticamente del Manuscrito del Padre J. Brigniel, S.J.

CUARTA PARTE.
Calepino ABIPON-CASTELLANO
Compulsado de los manuscritos del Padre José Brigniel, S.J. Del "De Abiponibus" del Padre Dobrizhoffer, Atlas de Balbi y Vocabulario de Gilii.

La 3° y 4° se presentan en forma conjunta:

Índice Índice respectivo Alfabeto Búsqueda alfabética

CONCLUSIÓN

Cartografía del mapa étnico-histórico de los Abipones.

Cartografía del mapa étnico-histórico de los Abipones.

Año 1767. Esta es la ubicación de ellos según su historiador el muy conocido Padre Dobrizhoffer. Como el los casos de Jolis, Hervás, etc. todas son noticias que pueden referirse al año 1767 y anteriores; porque en aquella fecha salieron los Padres Jesuitas del país, si bien, para evitar confusiones, convenga adoptar la de su publicación, que en este caso sería 1784. En el Mapa de Dobrizhoffer, los Abipones ocupan el espacio entre los ríos Bermejo y Salado, como a un grado al Oeste del río Paraná; mientras que Lozano en el mapa de su Corografía del Chaco (1732) los arrima más a la costa del mismo río, razón por lo cual en el mío se colocan en una diagonal.

Como cartografía ambos mapas son muy pobre cosa, y de ninguna manera pueden compararse con el de Jolis, que tanto se acerca a los nuestros.

Se ve, pues, que el gran centro de la nación se hallaba entre los ríos Bermejo y Salado, a más o menos distancia del Paraná y tal persistencia en la colocación nos hace sospechar que ellos sean los "Galgaisis" de Schmidel, los Callagaes de Dobrizhoffer y Cano de Olmedilla y Quiloasas de otros autores.

Dice Dobrizhoffer en su tomo III, página 13, que andaban errantes en 120 leguas de Norte a Sud, y otras tantas de Este a Oeste: en fin, que eran el azote de todo el Chaco Austral y de las ciudades que con él confinaban, Santiago, Córdoba, Santa Fe, Corrientes y aún la Asunción; sin contar la de la Concepción, en cuya destrucción tanta parte les cupo.

Año 1775. Los asientos con esta fecha corresponden al Mapa de Cano y Olmedilla, hermoso como conjunto y lleno de datos de la mayor importancia, pero que sin embargo hay que estudiarlo con pleno conocimiento de causa; porque me consta que en muchas partes ha hecho tal confusión de la corografía de ciertas regiones que sólo quien las conoce al dedillo puede restaurar la verdad de las cosas. El asiento de Abipones en los 30° responde a este mapa, igualmente el de los Callagaes en los 25°30'. Allí estuvieron antiguamente, y de allí sin duda marcharon a la destrucción de la ciudad de la Concepción del Bermejo; más tarde se trasladaron a ocupar el vacío que dejaron los Calchines de Santa Fe, llamados también Calchaquíes.

Año 1789. De todos los mapas que he visto del siglo pasado el que más se parece a los nuestros es aquel que acompaña la obra del Abate Jolis sobre el Gran Chaco. Fue publicado con fecha del año 1789, y por eso se les asigna la misma a los datos que se derivan de esta fuente. Es curioso que la latitud del Pueblo de las Garzas en este mapa sea la misma que da Azara en su obra que se citara, y que no puede haber visto Jolis; porque si bien las fechas son respectivamente 1789 y 1790, el Padre Jesuita se retiró cuando la expulsión de los Jesuitas en 1767, mientras que el manuscrito de Azara ha permanecido inédito hasta nuestros días, Jolis coloca a sus Abipones a uno y otro lado del río Bermejo, desde el Pilcomayo hasta el río Negro cerca de la ciudad de Corrientes, y desde la destruida ciudad de la Concepción del Bermejo hasta la costa del Paraná. Esta cosa creo yo debió ser frecuentada por Payaguases y Agases en tiempo de la conquista, y aún después, tal vez hasta nuestros días. Yo realmente creo que los Abipones en esta región corresponden más bien a la época del Padre Techo, o sea 1650; como que ellos tuvieron parte en la destrucción de la ciudad de la Concepción, más o menos 1632.

Según parece, esta carta geográfica fue obra del Abate Joaquín Camaño, nombre inmortalizado ya por el Abate Hervas en su Catálogo de las lenguas.

Año 1790. Estos datos se han compulsado de la obra inédita de Azara titulada Geografía Física y Esférica de las provincias del Paraguay y Misiones Guaraníes: manuscrito que perteneció a la familia de don Bernardo Lecoq y es propiedad hoy del Dr. Herman Roosen y Tornquist. El Archivo General de la Nación está en trato para su adquisición.

En el número 425 de dicho Códice se halla esta relación a propósito del pueblo de los indios de las Garzas: "Al Este del pueblo hay una pequeña isleta de monte que lo cubre y por la otra parte del Sur lo rodea una laguna, y por N.N.O. viene otra a dar hacia el S.S.E. en el extremo occidental de dicha Isla. La primera fundación de este pueblo fue en el Chaco, 28 años antes de la expulsión jesuítica, con el nombre de San Lorenzo. Poco después que faltaron los Jesuitas se dividió el pueblo en dos partes: la una voluntariamente se incorporó a la reducción de San Xavier, que esta en el Chaco y depende de Santa Fe; y la otra paso a este lugar llano distante del Paraná 2 (?) leguas en la latitud que observamos 28°28'43'' y 1° 10' (?) 40'' longitud occidental de estima. Sus habitantes son Abipones en número de 80 familias que no han abrazado el Evangelio no obstante de estar al amparo de un padre franciscano. No hase sino comer y robar. Muchos tienen cuatro y cinco mujeres, tienen bella talla, son forzudos, bien apersonados, robustos y altivos, son excelentes jinetes y las mujeres no despreciables. Todos visten a su modo y viven con ración diaria, carne que les da un administrador secular quien administra una estancia de cuyo procreo viven, Los ranchos o chozas estan sembrados sin forma del pueblo y son miserabilísimos".

En el mismo manuscrito dice Azara que los Abipones con los Tobas y Mocovíes frecuentaban el territorio del Sud del río Pilcomayo.

Todas estas noticias se producen bajo la fecha de 1790, que es la que se cita en el mapa.

Año 1858. En el año de la fecha salimos de Santa Fe, custodiados por una guardia que nos proporcionó el entonces Gobernador de la Provincia, López (Mascarilla) hermano del famoso caudillo del tiempo de Ramírez y Quiroga. Era nuestro propósito pasar de la ciudad de Santa Fe al departamento de Calamuchita en Córdoba, y debíamos marchar por la misma frontera de indios, a saber, por los fortines de Romero, Quebracho Herrado y Tio. La primera noche dormimos en el Sauce, en la misma Capilla, que estaba abierta de par en par, y a la mañana siguiente vimos los indios de la reducción esa que ocurrían a recibir su ración de carne, que, si mal no me acuerdo, era de yegua. Sólo tengo presente que eran unos indios grandes, y después, que eran Abipones. En aquel tiempo era yo joven, recién llegado de Europa y no se había despertado en mí el interés por estas cosas. Hoy lo siento; porque hubiese podido utilizar algunos datos acerca de esta "Nación" tan interesante.

Una vez más haré constar que el desgraciado mote de Guaycurú aplicado a diestra y siniestra es un inconveniente serio para la adquisición de datos exactos sobre los Abipones y las otras naciones afines.

Año 1884. Los datos son compulsados de los mapas por el señor Gerónimo de la Serna, fueron publicados en el Tomo XV del Boletín del Instituto Geográfico Argentino.

Como no coloca indios Abipones entre sus Tobas y el río Paraguay, podemos asegurar que no existe ya tribu alguna de estos indios donde antes los colocara Jolis. El asiento de Matacos y Tobas en este mapa corresponde bastante bien al que se les asigna por el Abate Camaño en el de Jolis.

El mismo Dobrizhoffer nos hace comprender que los Abipones antes de su tiempo habían emigrado hacia el Sur.

Año 1885. La fecha ésta corresponde al muy interesante mapa publicado por el señor Guillermo Araoz. En lo general éste se ajusta bien en su etnología a los demás que se citan, así que sólo se ha utilizado en la parte donde coloca "Tobas y Mocovíes" un grado al Oeste de la Asunción, y más abajo la región que asigna a los Abipones entre los 28° y 29° de la latitud al Este del Chaco, lugar de siniestros recuerdos. Lo que se puede asegurar es que si aún existen indios con este nombre deben buscarse entre las fronteras de Santa Fe y Santiago a la altura indicara, región que, según se ce por el mismo mapa que cito, no ha sido explorada por las expediciones practicadas hasta esa fecha.

Conclusión

Hasta última hora he esperado recibir alguna noticia acerca de los Abipones en la actualidad. Sólo he conseguido datos de una vaguead tal que no me creo autorizado a decir en este o en aquel punto se hallan indios de esta nación actualmente. Una cosa sin embargo podrá asegurarse, si quedan aún Abipones estarán muy lejos ya de ser se raza pura: es indudable que el mestizaje con blancos, negros, mulatos, Calchines, Mocovíes, Tobas y demás indios debe haber modificado sus rasgos físicos, morales y aún su lengua.

Como dato que pueda servir para la determinación de quienes fueron el su tiempo los Galgaises de Schmidel, los Quiloasas del Padre Techo, licenciado Matienzo y otros, como también para su ubicación en el Mapa Étnico del Río de la Plata, séame lícito ofrecer la siguiente hipótesis.

Hasta aquí nadie ha identificado ni a los Galgaises ni a los Quiloasas. Sabemos que fue sobre las márgenes del "río de las Quiloasas" que se fundó la ciudad de Santa Fe en su primitivo asiento, es decir en el punto llamado Cayastá. Aquí sería precisamente el punto céntrico-litoral de la región que llamaré yo Abiponia. Es, pues, racional suponer que los tales indios tenían algo de Abipones,

Aunque Schmidel no nombra a los Quiloasas, nos cita otra "generación" de indios a que él llama Galgaises y que hasta hoy nadie ha podido identificar. Ello resulta de esa forma curiosa de los plurales, que Chaná hace Chanases de Agoia, Agases, etc. El Padre Techo cuando nombra a los Agases los llama Agoice. Del mismo modo podemos decir que el nombre Galgaises no es más que corruptela de un otro Galgaies, que bien cerca estaría de Callages, nombre este por el que eran conocidos los Abipones en los primeros tiempos esto se comprueba en mi mapa bajo fecha 1775, que reproduce en esta parte el de Cano y Olmedilla.

Debemos acordarnos que Schmidel escribió su viaje después de muchos años de haberse guaranizado en la Asunción, y que todo lo veía y describía del punto de vista guaranítico. Continuamente oiría hablar de estos indios, y cuando se ofreció escribir de ellos en su viaje los citó bajo su verdadero nombre, puesto que Callagaises sería un modo muy natural de decir Callagaes, según las análogas formas que se han citado. En el interior no se pronuncia así no más Callagáe; para los del Oeste sería Callagayes, como que dicen trayer y cayer; para otros, Callagaises.

Basta de esta hipótesis etimológica, que como tal se ofrece, porque no contraría dato alguno de los que conocemos.

Reunamos todos los datos suministrados por estos varios mapas y veremos que Dobrizhoffer tenía razón al asignar a estos indios la vasta extensión de 120 por 120 leguas. Estos indios si no han desaparecido ya, están a punto de extinguirse ante el superior empuje de los más bravos Tobas y Mocovíes, huyendo de los cuales fueron a caer en manos de los no menos funestos vecinos de Santiago y Santa Fe. Durante cien años se las daban y tomaban, hasta que el pito de la locomotora dio la última señal de su extermino, Fueron indios, a estar a lo que cuentan sus historiadores, dignos de mejor suerte.

Anterior Siguiente