Idioma Abipon
Noticias de los indios abipones según Barcena, Techo, Lozano, etc. Desde la conquista hasta nuestros días
Los Abipones según el padre Dobrizhoffer
Capítulo XVII
De las Tribus de los Abipones y de las causas de su corto número (Tomo II, capítulo XI)
Los Abipones, dice Dobrizhoffer, se dividen en tres clases: los Rükané (hé?), que viven en los campos abiertos; los Nakaigetergehé, que prefieren los escondites de las selvas; y por último los Yaaukanigás, una sola tribu con lengua suya propia, que habiendo sido destruida en un malón contra los españoles, sus hijos y mujeres fueron absorbidos en las vecinas tribus Abiponas, y más tarde perdieron su lengua particular. Los usos, costumbres, inteligencia y la lengua de todas las tribus son los mismos, si se exceptúa en la lengua alguna diferencia en contadas voces. Cuando están por dar en contra del español es admirable la paz y armonía que reina entre todos ellos; pero no tratándose de esto viven en un continuo pelear entre sí, y ni los vínculos del parentesco más estrecho son causa para que dejen de matarse unos á otros sin misericordia.
Algunos de los Abipones acostumbran la poligamia, pero más bien mediante la repudiación de la mujer anterior; mas esto no es muy frecuente. Toda la nación estimase en 5000 almas; á este número se ven reducidos, gracias á sus guerras intestinas y con los de afuera, al contagio de la viruela y otras pestes, y al infanticidio. Esta crueldad de las madres se explica de este modo. La lactancia de tres años, durante los cuales no deben juntarse con los maridos, da lugar á que éstos se busquen mujer por otro lado; de suerte que las mujeres, de miedo de perder los maridos, dan muerte á los recién nacidos, eso cuando no se anticipan al parto natural produciendo el aborto. Rehuyen el ser viudas de marido que no ha muerto, y por ello nada les parece el ser peores que tigres.
Las madres se inclinan más bien á perdonar la vida á las hijas mujeres, porque éstas les pueden traer el valor del dote. Otra cosa nos cuenta Gumilla dé las pobres chinas caribes. Por esta causa, y la de que no entran en las matanzas de sus peleas intestinas, son muchas más las mujeres que los hombres; y cada real de estos indios, para un hombre, tiene una turba multa de mujeres, muchas de ellas viejas eternas.
No hay que culpar á los españoles de la decadencia de estas tribus: ello se debe a las causales enunciadas. Los indios conversos dejaron estas horribles costumbres y enseguida viose aumentar el número de ellos.