Shoort (espíritu del Hain)

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Shoort es el espíritu más dinámico del Hain, y el más temido por las mujeres. Su esposa es Xalpen, con quien vive bajo la tierra.

Es el único espíritu que actúa todos los días (si el clima lo permite); y también es el único espíritu ataviado que se interna en el campamento entre las mujeres y los niños.

Los siete shoort principales
Nombre Origen Pintura
Sate Sur StateComo todos los oriundos del Sur tiene como color de preferente el blanco, pues es una región con mucha nieve. Tiene todo el cuerpo blanco y desde la punta de la máscara corre una ancha línea roja hasta las rodillas. Esta línea esta dotada de unos pocos puntos blancos grandes.
Yoisik Sur YoisikOriundo del sur. Es considerado el más viejo e importante de los shoort. La mitad derecha del cuerpo está cubierta de color blanco, y el lado izquierdo sobre el fondo rojo tiene puntos blancos. Antebrazos y pantorrillas igualmente blancos.
Wacus Este WacusComo Shoort del este, tiene una pintura roja uniforme salpicada por puntos blancos. Sobre este fondo se dibujan tres líneas negras transversales alrededor del cuerpo, cada una del ancho de una mano.
Keyaisl Norte KeyaislSe lo reconoce porque el lado derecho del cuerpo es totalmente negro. El costado izquierdo, lleva algunos puntos rojos sobre fondo blanco.
Talen Norte TalenEs considerado como el más fuerte e influyente de todo este grupo de espíritus. Es muy fácil de reconocer, pues lleva sobre fondo rojo algunos puntos blancos y, además, a ambos lados, una línea blanca de dos dedos de ancho, que va desde los hombros hasta las rodillas. Sus antebrazos y piernas también son blancos.
Pawus Norte PawusSu pintura tiene un diseño de anchas rayas horizontales. Superficies rojas dotadas de puntos blancos, se alternan con superficies blancas. La distribución de los colores vale igualmente para el cuerpo como para la máscara.
Sanu Oeste SanuSobre una puntura de fondo rojo, muchos puntos blancos ordenados en todo el cuerpo

Aparece con diferentes atributos, a veces de a dos. Hay siete "Shoort principales", por cada uno de los siete postes de la choza ceremonial y por ende cada uno de los siete "cielos" de filiación territorial y de linaje de cada selknam y haush.

Existen ocho denominaciones que se atribuyen a los Shoort, de acuerdo al momento del día en que se presenta. Así, si lo hace en las primeras horas de la tarde, su atuendo representará el lapso de tiempo que recorre el sol en el cielo en ese trance.

A cada uno de los Shoort le corresponde un nombre individual y un dibujo con pintura distintiva. En todos los casos estará adornado con círculos dibujados con tiza. La pintura de la máscara es complemento de la pintura del cuerpo. Antiguamente la máscara pudo haber sido cónica, como en la mayor parte de los otros espíritus; pero en 1923 se parecía a un gorro puntiagudo que le ceñía la cabeza y el cuello.

El espíritu del Shoort era de piedra, quien lo representara no debía dar señales de que respirara. Se presenta siempre con los puños cerrados, el dorso de la mano vuelto hacia afuera. Al salir del Hain y al volver a entrar, se detiene, mira al público y hace el mismo ademán: alza los brazos con los puños hacia arriba como si flexionara los bíceps. Sus movimientos son rígidos y tajantes como para amedrentar al público.

Antes de que Shoort salga del Hain para realizar su visita diaria al campamento, los hombres lo anuncian con cantos. Las mujeres entonces a excepción de las madres de los klóketen -las únicas que el espíritu trata con consideración-, se quedan en sus chozas y se ocultan cubriéndose con pieles de guanaco.

Cuando Shoort llega, siempre viene acompañado de un chamán que no se separa de su lado, quizás para conferirle mayor autoridad. Si hay nieve en el suelo, el chamán irá cubriendo discretamente las pisadas del "espíritu" a medida que avanza, pues no puede dejar huellas de pies humanos.

No todos los Shoort entran directamente al campamento: al que lo hace se le exige un gran adiestramiento y aptitud. Como se desplaza entre las mujeres y los niños, no puede permitirse ni el menor descuido, puesto que cualquier ademán que revelara su condición de hombre traicionaría “el secreto”.

Estas visitas traen momentos de gran tensión para las mujeres, viene a amenazarlas y castigarlas si no han mantenido un comportamiento de esposa sumisa, trabajadora y hacendosa.

Si por cualquier razón, un hombre no está satisfecho con la conducta de su mujer, se lo confía a Shoort en la choza del Hain. En la próxima visita al campamento, el espíritu la buscará, tal vez sólo procure amedrentarla sacudiendo la choza o arrojándole una canasta, mientas ella se acurruca bajo una capa de guanaco. Puede ser que la pinche con un palito, o que la golpee con mayor saña y, en el peor de los casos, llegue a derribarle la choza. Acomoda el castigo a lo que le hayan contado el marido u otros hombres, así como a su propio parecer o estado de ánimo.

Cuando Shoort abandona el campamento, las mujeres –las madres de los klóketen adelante– se precipitan hacia el límite del prado. Cantan, para despedirlo. Antes de entrar de nuevo al Hain, Shoort flexiona los bíceps y luego desaparece por un costado con un gran salto hacia adelante lanzando los pies para atrás como si se zambullera en la tierra.

Los Hayílan (o Haylían): Servidores de los Shoort.

Se los considera directamente como servidores, ayudantes o “peones” de los Shoort. Viven también bajo tierra.

Hay varios, y suelen aparecer de a dos. Ellos también están completamente ataviados con máscaras y pinturas; son payasos escandalosamente eróticos.

Deberían vigilar a los klóketen que salen de caza, pero casi nunca lo hacen. En una de sus actuaciones para distraer a las mujeres, fingen que los iniciados se les han escapado. Entonces merodean en las proximidades del campamento, a la vista de las mujeres. Allí continúan la comedia; expresan su fastidio por haber dejado escapar a los muchachos, tropezando y cayendo agotados, o apoyándose pesadamente sobre un bastón con ambas manos. Hacen la pantomima de un juego sexual entre ellos dos, y entre ellos y las mujeres. En respuesta, las mujeres les gritan, indignadas, entre risas y burlas.

Fuentes:

Fin de un Mundo. Anne Chapman

Los indios de Tierra del Fuego. Martín Gusinde