Hain: Escenario y Choza ceremonial

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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La ceremonia podía extenderse por más de un año, por lo cual circunstancias medioambientales obligaban a veces de un cambio de ubicación.
Dibujos de Martín Gusinde:

Escenario

Disposición del campamento

Estructura Choza ceremonial

Plano de la Choza Ceremonial con los siete pilares principales

Para elegir el lugar se buscaba el espacio necesario para las representaciones y lo suficientemente alejado de los campamentos para mantenerese fuera de la vista de las mujeres y niños; las diarias visitas de los espíritus al campamento completaban las exigencias del sitio. Buscaban una pradera completamente rodeada por el bosque. Las chozas dedicadas a la vivienda se ubicaban bajo los árboles en los límites del bosque, teniendo por delante la pradera. En el lado opuesto (a unos doscientos pasos) se construía la choza ceremonial.

A la choza ceremonial se la denominaba como a la ceremonia misma Hain. La estructura consistía en siete postes de madera de haya, que representaban a los siete hombres importantes provenientes de distintas regiones que desempeñaron el papel de Shoort en la primera ceremonia. Cada uno de ellos había cortado un árbol alto y llevado al lugar. Los siete pilares se unían en la punta sosteniéndose mutuamente,

Martín Gusinde cuenta la del Hain de 1923: "... la abertura daba hacia el este. Esta disposición corresponde a una norma de origen remoto: "Los primeros antepasados querían que la entrada diera al este, y nosotros mantendremos esa costumbre". Nuestra choza del Klóketen tenía en la planta un diámetro interior de ocho metros; el ancho de la entrada era, en línea recta de 4,35 metros a ras del suelo, y disminuía hacia arriba hasta la punta del cono. La distancia vertical de la punta hasta el cono, o sea la altura real del cono, era de casi seis metros"

La choza simbolizaba diferentes esferas del universo y este modelo se concretaba sobre la tierra, vale decir la isla de Tierra del Fuego.

Choza ceremonial del Hain de 1923

Choza ceremonial del Hain de 1923.
Fotografía de Martín Gusinte.

El consejero asignaba a cada uno de los hombres que ingresaba un lugar junto al poste que le correspondía a su "haruwen" (territorio). Los territorios en que se dividía la isla superaban los ochenta, y cada uno correspondía a uno de los siete puntos llamados "sho'on" (cielos).

Un fogata se encendía en el centro de la choza y se mantenía encendida durante casi toda la ceremonia.

Una línea imaginaria de la entrada (este) hacia el fondo de la choza (oeste) corría a través del fuego. Era considerada sumamente peligrosa; representaba una grieta o abismo que se hundía en las profundidades de la tierra. Se decía que el fuego surgiría a través de ella y ciertos espíritus ascenderían al Hain. Se tomaban todas las precauciones necesarias para no pisarla o traspasarla.


Fuentes:

Fin de un Mundo. Anne Chapman

Los indios de Tierra del Fuego. Martín Gusinde