Olum (espíritu del Hain)

Dioses y Personajes Míticos. Pueblos Originarios
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Olum es un espíritu que reside bajo la tierra, llega a la choza ceremonial pero nunca es visto por mujeres o niños. Es de estatura baja, solo alcanza a la mitad de la de un selknam adulto, pese a ello posee una fuerza y agilidad extraordinaria. Como luchador no hay otro igual, su mayor placer es medirse con todos.

Como chamán es tan poderoso que restaura la vida a las víctimas de Xalpen y Halaháches. Su arte es tal que las heridas no dejan cicatrices, incluso recoge la sangre derramada y la devuelve a cada uno.

Buen amigo de todos, es el salvador de los hombres, siempre bien intencionado, su disposición para ayudar nunca se acaba.

Luego de las "matanzas" que ocurren en el Hain, los hombres quedan inmóviles en la choza, o si fueron dejados en el bosque, regresan a hurtadillas; entonces Olum realiza su "trabajo" y el glorioso acontecimiento es indicado con el sonido de un rápido y suave palmoteo acompañado por chasquidos vocalizados contra el fondo del golpeteo rítmico que los hombres realizan sobre la tierra con los puños.

Con el nacimiento de Keternen, Olum pierde totalmente la serenidad a causa de su exagerada alegría, mientras el "bebé" es presentado, comienza con sus bufonadas empujando violentamente a los hombres fuera de la choza una y otra vez. Se escucha decir a las mujeres: "¡Que fuerte es Olum!. Debe ser un chamán muy poderoso." En realidad los hombres tomaron impulso desde la pared interior, de tal modo que al entrar en el campo visual de las mujeres causan la impresión deseada. Este juego dura un poco más que la escena de Keternen. Mientras tanto las mujeres cantan de manera casi solemne manteniendo el mismo tono.

Olum es apreciado y su presencia tiene un efecto liberatorio para todos.


Fuentes:

Fin de un Mundo. Anne Chapman

Los indios de Tierra del Fuego. Martín Gusinde