Francisco Pizarro

 
 
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Francisco Pizarro

España

1478 ~ 1541

Ruta de Pizarro.
Atlas Histórico de Shepherd (1923).
Hijo de un alférez del ejército de los Reyes Católicos, nació en Trujillo, España en 1478.

La infancia de Francisco Pizarro González fue muy pobre y difícil, de forma que durante su infancia tuvo que dedicarse a cuidar cerdos. No acudió a la escuela, ni tuvo educación particular, de tal suerte que no sabía leer ni escribir.

Se incorporó a las expediciones que se dirigían a América, participando como lugarteniente de Alonso de Ojeda en la conquista del Caribe.

También tomó parte en la expedición que fundó Santa María la Antigua, junto a Martín Fernández de Enciso, y acompañó a Núñez de Balboa en el descubrimiento del Océano Pacífico en 1513.

Como recompensa por estas acciones, Pizarro recibió del gobernador Pedro Arias de Ávila la alcaldía de la ciudad de Panamá.

En 1524 se asoció con Diego de Almagro y el clérigo Hernando de Luque para explorar el Imperio de los Incas..

Tres fueron los viajes que efectuaron antes de conseguir la definitiva conquista.

El primer viaje se realizó en 1524 y tuvo como punto de partida Panamá, participando en la empresa 112 hombres. Pizarro partió en primer lugar y fue seguido por Almagro con 80 hombres más pero la aventura se saldó en fracaso ya que los indios con los que se encontraron no les recibieron amigablemente y Almagro perdió un ojo por culpa de una flecha.

Pizarro no se amilanó por la desgraciada operación e inició una segunda expedición en 1526. También partieron de Panamá alcanzando la isla del Gallo. El hambre y las enfermedades diezmaron a la escasa tropa por lo que Almagro regresó a Panamá en busca de provisiones. Pizarro se mantuvo en la isla junto a un amplio grupo de hombres que se negaban a continuar. La llegada de Almagro a Panamá sirvió para que el gobernador Pedro de los Ríos, convencido de la inutilidad de la empresa, enviara una expedición para recoger al conquistador y sus hombres. Pizarro se negó a embarcar junto a 13 fieles, los llamados "Trece de la fama", y permaneció en la isla hasta que en 1528 uno de sus pilotos llegó a isla del Gallo con un barco, dispuesto a seguir a su jefe en la empresa peruana.

ExpedicionesLa costa ecuatoriana fue explorada y llegaron a Tumbez, ciudad que confirmaba la existencia del reino que buscaban. El 3 de mayo de 1528 Pizarro decidía regresar a Panamá donde se encontró con la tajante negativa del gobernador a apoyar la empresa.

El siguiente paso de Pizarro será hacer un viaje a España para informar al emperador Carlos de las riquezas de Tumbez. En Toledo conoció al ya famoso Hernán Cortés y consiguió la firma de la Capitulación de Toledo, el 26 de julio de 1529, por la cual se concedía a Pizarro el cargo de Capitán General y Gobernador de Nueva Castilla, nombre otorgado a las tierras peruanas, así como una pensión de 1.000 ducados. Almagro recibiría el título de hidalgo y el oficio de alcalde de Tumbez mientras que Luque obtendría el obispado de Nueva Valencia y los "Trece de la fama" recibían el privilegio de hidalguía.

Para la próxima y definitiva expedición involucró a sus hermanos Hernando, Juan y Gonzalo. A su llegada a Panamá Pizarro y Almagro se enzarzaron en una disputa por los beneficios obtenidos por el primero en la capitulación, disputas que se solventaron cuando se inició el tercer viaje, a principios de 1531.

Al llegar a Tumbez contemplaron como la ciudad había sido arrasada con motivo de la guerra civil entre Huascar y Atahualpa, iniciada al fallecer el padre de ambos, Huayna Cápac.

La primera decisión de Pizarro sería penetrar en el país incaico manteniendo a sus tropas a pie y a caballo en las cercanías del litoral. Llegados a la localidad de Saña se dirigieron al corazón del Imperio: los Andes. A pesar de las dificultades, el 15 de noviembre de 1532 alcanzaron Cajamarca, encontrándose la ciudad abandonada.

Se envió una embajada a Atahualpa, reciente vencedor de su hermano, Huascar, en la que se le indicaba la presencia hispana en la zona y los deseos de reunirse con él.

Atahualpa llegó acompañado de más de tres mil hombres desarmados, lo que facilitó su captura. El Inca ofreció a los españoles una gran cantidad de riquezas a cambio de la libertad. Las riquezas llegaron con fluidez a Cajamarca y serían repartidas entre los conquistadores. Temiendo que los recién llegados nombraran inca a Huascar, Atahualpa mandó asesinar a su rival, aportando a Pizarro una excelente excusa para condenarle a muerte.

Atahualpa será ejecutado el 26 de julio de 1533. En agosto Pizarro, acompañado de las escasas tropas españolas y de los auxiliares quechuas, enemigos de la dominación inca, se dirige a Cuzco, la capital del Imperio Inca, tomando la ciudad y convirtiéndose en el dueño del Perú, a pesar de reconocer como inca a un tercer hermano, Manco Inca.

Los restos de Francisco Pizarro, gran responsable de la destrucción del Imperio Inca, empresa en la que no ahorró crueldades y matanzas, se encuentran bajo el altar mayor de la catedral de Lima.

El 18 de enero de 1535 se funda la nueva capital, la Ciudad de Los Reyes, la actual Lima.

Almagro es nombrado gobernador de Nueva Toledo, las tierras del sur del dominio de Pizarro, y parte hacia la región de Chile para realizar su conquista.

En Cuzco se reproducirán los momentos de tensión al huir de la ciudad Manco Inca, quien organizó un potente ejército y regresó a la capital para enfrentarse a Pizarro.

El regreso de Almagro de tierras chilenas, debido a no poder someter a las guerreras tribus de la región, resultó providencial ya que los sublevados tuvieron que levantar el sitio, refugiándose en Vilcabamba desde donde Manco inició una guerra de guerrillas contra los conquistadores.

Inmediatamente se desencadenó una guerra abierta entre los partidarios de Almagro y los de Pizarro, lucha que se saldó con la muerte de Almagro en la Guerra de Salinas al ser hecho prisionero, juzgado y ejecutado (1538).

Pizarro crea guarniciones militares como la de Guamanga, situada en la mitad de camino entre Lima y el Cuzco, que servía para asegurar las comunicaciones con las costa. Fundó también otra población en el distrito minero de Charcas, bajo el nombre de la villa de la Plata; al recorrer las playas del mar de Sur dando un rodeo hacia la Lima, realizó los fundamentos de la ciudad de Arequipa que después fue célebre centro comercial.

Regresa Pizarro a Lima, donde debe atender delicadas situaciones, pero no olvida los establecimientos del Pacífico, adoptando medidas para facilitar el tráfico interior.

Fomento la industria, en todos sus ramos protegiendo particularmente la agricultura, se hizo traer granos europeos que en corto tiempo vio crecer lozanos.

Promovió las labores mineras. Los españoles vieron que al fin había encontrado la tierra en cuya búsqueda habían invertido tanto tiempo, la tierra del oro y la plata. Llegaron gran número de emigrantes, que se extendieron formando crecientes poblaciones, como eficaces barreras contra los verdaderos propietarios de las tierras.

Fortalecido Pizarro, pudo fijar su atención en puntos más alejados. Envió a Pedro de Valdivia a su expedición de Chile, y a su hermano Gonzalo Pizarro, como gobernador de Quito, con instrucciones de explorar las comarcas del este, donde se decía crecía el árbol de la canela.

La corona española debía controlar a Pizarro, era necesario enviar una persona de un poder similar o superior al del gobernador, pero que al mismo tiempo le estuviera subordinada e informara la situación. El elegido para esta misión fue el licenciado Vaca de Castro, las demoras que tuvo en un accidentado viaje, no le permitieron encontrarle vivo.

Muerte de PizarroLos partidarios de Almagro, liderados en la figura de su hijo Diego de Almagro "el Mozo", asesinaron a Francisco. Los conjurados en número cercano a veinte, debían reunirse en la casa de "el Mozo", cercana a la catedral, y cuando el gobernador saliera de misa, salir y asesinarlo en la calle.

El más sobresaliente de los conspiradores era Juan de la Rada, en esa época ya anciano, pero aún con la disposición de vengar los agravios hechos a su antiguo general, se preparó para ponerse a la cabeza de los que habían de ejecutar el plan.

Uno de ellos, sintiendo remordimientos por la parte que le tocaba en el hecho, hizo saber el plan a Pizarro, quien pese a menospreciar el atentado, decidió no concurrir a misa.

Los conspiradores enterados de que su atentado había sido descubierto decidieron ir a la propia casa del gobernador. Se precipitaron en su búsqueda con Rada a la cabeza gritando: "¡Viva el Rey!, ¡Muera el Tirano!".

Pizarro que se encontraba con amigos de sobremesa, se precipitó sobre los agresores como un león sorprendido en su cueva y repartió sus golpes con tal rapidez y fuerza, como si la edad no tuviese poder para endurecer sus miembros.
"¡Cómo! gritó , traidores ¿habeis venido ámatarme en mi propia casa?"

Los conspiradores retrocedieron un momento al ver caer a dos de ellos bajo la espada de Pizarro; pero en breve se reanimaron y validos de sus superiores fuerzas se batían con gran ventaja relevándose unos a otros en el ataque.

El aposento en que peleaban era estrecho y el combate había durado ya bastantes minutos cuando los dos pages de Pizarro cayeron a su lado. Entonces Rada exclamó : "¡Qué tardanza es esta! ¡Acabemos con el tirano!" Y tomando en brazos a uno de sus compañero llamado Nirvaez, le arrojó contra el marques. Pizarro en el mismo instante se agarró con él y le atravesó con su espada; pero en aquel momento recibió una herido en la garganta, titubeó, mientras Rada y los demás conspiradores le hundían sus espadas en el cuerpo."¡Jesús!" esclamó el moribundo, y trazando con el dedo una cruz en el sangriento suelo inclinó la cabeza para besarla. Entonces un golpe más benigno que los demás puso fin a su existencia. Era el 26 de Junio de 1541.

Estatua de Pizarro Esta estatua fue originalmente hecha para representar a Hernán Cortés, habiendo sido rechazada en México. Dado que los conquistadores españoles tenían la misma apariencia con casco y barba, fue llevada a Lima.

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ordenó en el año 2003, trasladar a otro lugar la estatua ecuestre ahora de Pizarro, que se encontraba en una plaza contigua al Palacio de Gobierno. Actualmente y desde fines de 2004, se encuentra en un parque rehabilitado del Rímac rodeado por más de 300 metros de murallas prehispánicas. La vista, cruzando el río Rímac, da al Palacio de Gobierno.


Fuentes:

Historia de la conquista del Perú ~ Guillermo H. Prescott. Madrid. 1851