Pedro Arias Dávila

 
 
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Pedrarias

"Pedrarias"

España

1440 ~ 1531

Conocido como "Pedrarias", nació en Segovia en 1440.

Se educó en la corte de Juan II. Se le llamó el "Gran Justador" por sus triunfos en torneos de caballería. Además de la fortuna que heredó de su padre, el militar Pedro Arias de Ávila, señor de las villas de Puñoenrostro, conocido como "El Valiente", también heredó una apreciable fortuna de un tío, el obispo de Segovia, Juan Arias.

Contrajo matrimonio con la noble Isabel de Bobadilla y Peñalosa, hija del comendador de Calatrava y sobrina de la primera Marquesa de Moya.

Tuvo una participación distinguida en la reconquista de Granada. A los 71 años, en 1511, durante la campaña de África, con el rango de coronel de infantería, es el primero de escalar la fortaleza de Orán y Bujía en el norte de África y, según la crónica de su tiempo, con sus propias manos mató al alférez moro.

En el año de 1513, Fernando el Católico pensó en una expedición de conquista y colonización que fuera la más numerosa e importante de todas cuantas se habían hecho hasta entonces y el mando de tal empresa lo encomendó a uno de los mejores comandantes que tenía su Reino: Don Pedro Arias de Ávila, a quien nombró "Gobernador y Capitán General" de Tierra Firme que en adelante se llamaría "Castilla del Oro" sucediendo a Nicuesa el 27 de julio de 1513.

Todo lo concerniente a la expedición y a la colonización fue minuciosamente reglamentado por una serie de Reales Cédulas, dos de las cuales se refieren a Vasco Núñez, de Balboa. En estas Cédulas se ordena a Pedrarias someter a Vasco Núñez de Balboa a juicio de residencia, enumerándose en su contra una multitud de cargos.

La expedición partió el 11 de Abril de 1514 de San Lúcar componiéndose de veintidós barcos, más de mil hombres capitaneados por el propio Pedrarias quien antes de salir había hecho testamento, lo acompañaban su esposa, dos hijos y numerosa servidumbre; actuaba de piloto mayor, Juan de Serrano.

Llegó a Santa María de la Antigua en Panamá el 30 de junio del mismo año, transportando entre otros a: Hernando de Soto, Diego de Almagro, Sebastián de Benalcázar, Fernández de Oviedo, Bernal Díaz del Castillo, Gaspar de Morales, Martín Fernández de Enciso, Juan Vespucio y al primer Obispo de "Castilla del Oro", Fray Juan de Quevedo, predicador de su Majestad.

Los primeros meses de la expedición fueron difíciles, desarrollándose epidemias entre los conquistadores, muchos de los cuales partieron a la Española y a Cuba, y más tarde a México con Cortés. Uno de estos últimos fue Bernal Díaz del Castillo. Se siguió la residencia contra Núñez de Balboa, y aunque no se le condenó criminalmente se le hizo cargo de millón y medio de maravedis, confiscándosele sus bienes.

Sin embargo, habiendo llegado a la Corte los despachos en que se avisaba el descubrimiento del Pacífico, se emitieron despachos reales que llegaron a la Antigua en Marzo de 1515, en que se nombraba a Balboa gobernador de las provincias de Panamá y Coiba y adelantado de la Mar del Sur.

Pedrarias y otros funcionarios de la colonia se dirigieron al Rey pidiendo aclaración sobre la jurisdicción concebida a Balboa, y éste por su parte, sin esperar la aclaración, contrató gente en Cuba y la Española para colonizar sus provincias lo que dio motivo a que Pedrarias lo redujera a prisión.

Sin embargo, por intervención del Obispo Quevedo se reconciliaron y Pedrarias prometió a Balboa una de sus hijas en matrimonio que nunca llegó a consumarse. Por su parte, Balboa desistió de la gobernación que se le había concedido, quedando como capitán de Pedrarias.

Las expediciones descubridoras y colonizadoras enviadas por Pedrarias durante su gobernación fueron numerosas, una de ellas restableció en 1519 a Nombre de Dios, que había sido fundado por Nicuesa.

En cuanto a Vasco Núñez de Balboa, fue enviado por Pedrarias en una expedición al Dabaibe, quimérica región en el Darién en donde se decía que había fabulosas riquezas, la expedición resultó un fracaso. Después fue enviado a la repoblación de la villa de Acla y allí comenzó a organizar la expedición de exploración de el Mar del Sur que le había ofrecido Pedrarias, aunque concediéndole un plazo fijo para su realización.

Entre tanto, en la corte gestionaban los enemigos de Pedrarias a fin de que se le destituyera, tomando como pretexto las crueldades cometidas en una expedición por su capitán el Licenciado Espinosa; y los enemigos de Balboa, por su parte gestionaban con el fin que se otorgara a Diego de Albítez una concesión para descubrir en el mar del Sur, derogándose la anterior de Balboa. Ambos bandos tuvieron éxito, porque en lugar de Pedrarias se nombró al gobernador a Lope de Sosa, y la concesión a Albítez fue otorgada en Marzo de 1518.

Como ya habían llegado rumores de esas noticias hasta América, Balboa envió algunos hombres a Acla, con un mensajero, para tratar de confirmar la destitución de Pedrarias, y que en caso de ser cierto, presentara a su regreso falsas cartas informando que Balboa había sido nombrado como Gobernador. Parece que en el fondo no se trataba de una rebelión, sino más bien de un plan para engañar a los soldados y darles ánimo, de modo que la expedición pudiera salir cuanto antes sin interferencia de Albítez.

Pedrarias se encontraba en Acla, donde habían sido capturados el mensajero y los hombres y los hombres de Balboa, de ahí llamó a éste. Balboa se presentó en Acla, fue capturado por Francisco de Pizarro y en el mes de Enero de 1519 Pedrarias entabló acusación por rebeldía en contra del Adelantado del Mar del Sur, Vasco Núñez de Balboa y después de un proceso tenebroso le hizo decapitar en Acla a pesar de las súplicas y ruegos de los vecinos junto con sus compañeros los capitanes Valderrábano, Botello, Hernando Muñoz y Fernando Argüello.

Refiere este dramático pasaje Bartolomé de las Casas, citado por Don Pablo Álvarez Rubiano de la manera siguiente: "yendo el pregonero delante - de Balboa diciendo a voz alta: "Esta es la justicia que manda hacer el rey, nuestro señor, y Pedrarias su lugarteniente, en su nombre, a este hombre, por traidor y usurpador de las tierras subjetas a su real corona, etc." Lo cual, oído por Vasco Núñez cuando lo sacaban, levantó los ojos y dijo: "Es mentira y falsedad que se me levanta, y, para el caso en que voy, nunca por el pensamiento me pasó tal cosa ni pensé que de mí tal se imaginara, antes fué siempre mi deseo servir al rey como fiel vasallo y aumentarle sus señoríos con todo mi poder y fuerzas". No se le aprovechó nada su afirmación, y así le cortaron la cabeza sobre un repostero harto viejo, habiéndose antes confesado y comulgado, y ordenado su alma según lo que el tiempo y negocio le daban lugar.

Luego, tras él, la cortaron a Valderrábano y tras aquél, a Botello, y tras éste, a Hernando Muñoz, y el postrero fue Argüello, todos cinco por una causa viéndose unos a otros; y porque para degollar al Argüello quedaba ya poco día viniendo la noche, hincáronse de rodillas todo el pueblo ante Pedrarias pidiéndole por merced que diese la vida a Argüello, pues, ya eran muertos los cuatro y parecía que Dios, con enviar la noche, aquella muerte atajaba.

No blandeó Pedrarias en nada, antes con gran pasión les respondió, que si querían que aquel viviese, en sí mismo quería se ejecutase la justicia; y desta manera, con grande angustia y dolor de todos, y aún lágrimas de algunos, fenecieron todos cinco aquel día, y así quedó Pedrarias sinsospecha de Vasco Núñez de Balboa, que tanto trabajó de aumentarlos señoríos del rey, como él dijo,matando y destruyendo aquellas gentes, con tan ignominiosa muerte, al tiempo que más esperaba subir".

La sustitución del gobernador de Castilla de Oro no tuvo efecto porque Lope de Sosa, quien había sido nombrado el 3 de marzo de 1519 y su transporte llegó a la Antigua el 18 de mayo del año siguiente, pero él había fallecido el día anterior.

Quedando provisoriamente con el poder, Pedrarias envió a su esposa a España para que gestionara que lo confirmaran en el cargo y Carlos V ocupado en las guerras de las Comunidades en España, lo confirmó para ello el 7 de Septiembre de 1520 continuando en el gobierno de la Colonia.

En el mismo año de 1519 Pedrarias hizo una exploración de las islas de las Perlas, la isla de Taboga y luego procedió a fundar la ciudad de Panamá el día 15 de Agosto. En 1521 le fue dado el título de ciudad, construyéndose un camino que la comunicaba con Nombre de Dios.

Huelga de úteros

La promovieron las mujeres indígenas nicaragüenses en una protesta sin precedentes contra la esclavitud de que eran víctimas, durante el mandato de Pedrarias Dávila (1528-1531).

El cronista Francisco López de Gómara, testimonia : "No dormían (los indios) con sus mujeres para que no parieran esclavos de españoles. Y Pedrarias, como en dos años no nacían niños, les prometió buen trato, y así parían o no los mataban".

Pedrarias envía en 1524 a Hernández de Córdoba a la costa del Mar del Sur, éste con el apoyo de Hernán Cortés que tenía intereses de conquista en la región y considera a su capitán Cristóbal de Olid en rebeldía lo somete. Pedrarias sospecha que Hernández lo traciona, así las naves que envía lo capturan. El gobernador convocó a la población en la Plaza Mayor, no se trataba de ninguna festividad, más bien había un profundo silencio.

Se escucharon oraciones cuando el prisionero fue llevado al centro de la Plaza, cerca de donde estaba Pedrarias, impasible apenas sobándose la barba. No era la primera vez que daba una orden semejante.

El prisionero quedó viendo a su antiguo compañero de expediciones y aventuras. Esperó alguna señal que suspendiera la ejecución. Pedrarias hizo un gesto apenas perceptible, suficiente para que el verdugo bajara con fuerza la espada y cortara la cabeza de Francisco Hernández de Córdoba, el fundador de Granada y León.

En 1527 se dio cuenta Pedrarias que ya estaban en Panamá Pedro de los Ríos, para sustituirlo como gobernador y Salmerón para residenciarlo por lo que se vio obligado a dejar León y salir hacia Panamá dejando encargados del Gobierno de Nicaragua a los Capitanes: Gabriel de Rojas y Andrés de Garavito.

Ante las graves acusaciones formuladas en su contra, fue separado de la Gobernación de Castilla del Oro, pero posteriormente fue nombrado Gobernador de Nicaragua, cargo que ejerció desde 1528 hasta su muerte en León en 1531.

La salud de Pedrarias había sido muy mala en los últimos años de su larga existencia, a pesar de lo cual no disminuía su actividad. La muerte le sobrevino el lunes seis de marzo, a la edad de 91 años. En carta de Castañeda al Rey informándole la muerte de Pedrarias le dice que "su muerte de vejez y pasiones y enfermedades que tenía".

El entierro de Pedrarias tuvo lugar con gran pompa en el monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la ciudad nicaragüense de León, aunque en su testamento había expresado su deseo de que fuera en el Monasterio de Santa María de la Merced de Segovia.

En ese testamento enumeraba a sus hijos así: Diego Arias Dávila; Francisco de Bobadilla, Juan Arias Dávila, Arias Gonzalo; Beatriz de Bobadilla, monja en Sevilla; María de Peñalosa, prometida de Vasco Núñez de Balboa, casada con Rodrigo Gonzáles de Contreras y de la Hoz o Rodrigo de Contreras quien llego a Nicaragua como gobernador en 1535; Catalina Arias monja en Segovia; Isabel Arias casada con Hernando de Soto, y Elvira Areas.

Conferencia que tuvo Almagro con Pedrarias para separarle de la asociacion en la empresa del descubrimiento del Perú, según la cuenta Fernández de Oviedo en el cap. 23, parte 2.ª de su "Historia General y Natural de las Indias":

"En el cual tiempo (febrero de 1527) yo tuve ciertas cuentas con Pedrarias, y haciendo la averiguacion de ellas en su casa, donde nos juntábamos á cuentas, entró al capitan Diego de Almagro un dia, é le dijo: Señor, ya vuesa merced sabe que en esta armada é descubrimiento del Perú teneis parte con el capitan Francisco Pizarro y con el maestreescuela don Fernando de Luque, mis compañeros, y comnigo, y que no habeis puesto en ella cosa alguna, y que nosotros estamos perdidos, é habemos gastado nuestras haciendas y las de otros nuestros amigos, y nos cuesta hasta el presente sobre quince mil castellanos de oro, é agora el capitan Francisco Pizarro é los cristianos que con él están tiene mucha necesidad de socorro é gente é caballos, é otras muchas cosas para proveerlos, porque no nos acabemos de perder, ni se pierda tan buen principio como el que tenemos en esta empresa, de que tanto bien se espera. Suplico á usía que nos socorrais con algunas vacas para hacer carnes, y con algunos dineros para comprar caballos y otras cosas de que hay necesidad, como jarcias y lonas é pez para los navíos, que en todo se terná buena cuenta y la hay de lo que hasta aquí se ha gastado, para que así goce cada uno é contribuya por rata segun la parte que tuviere; é pues sois partícipe en este descubrimiento, por la capitulacion que tenemos, no seais, señor, causa que el tiempo se haya perdido y nosotros con él; ó si no quereis atender el fin de este negocio, pagad lo que hasta aquí os cabe por rata, y dejémoslo todo. A lo cual Pedrarias, después que hobo dicho Almagro, respondió muy enojado é dijo: Bien parece que dejo yo la gobernacion, pues vos decís eso; que lo que yo pagara sino me hobieran quitado el oficio, fuera que me diérades muy estrecha cuenta de los cristianos que son muertos por culpa de Pizarro é vuestra, é que habeis destruido la tierra al Rey, é de todos esos desórdenes é muertos habeis de dar razon, como presto lo veréis, antes que salgais de Panamá. A lo cual replicó el capitan Almagro, é lo dijo: Señor, dejáos deso; que pues hay justicia é juez que nos tenga en ella, muy bien es que todos den cuenta de los vivos é de los muertos, é no faltará á vos, señor, de que deis cuenta, ó yo la daré á Pizarro de manera que el Emperador nuestro señor nos haga mucha,; mercedes por nuestros servicios: pagad si quereis gozar de esta empresa, pues que no sudais ni trabajais en ella, ni habeis puesto en ello sino una ternera que nos distes al tiempo que la partida, que podrá valer dos ó tres pesos de oro; ó alzad la mano del negocio, y soltaros hemos la mitad de lo que nos debeis en lo que se ha gastado. A esto replicó Pedrarias, riéndose de mala gana, é dijo: No lo perderédes todo, é me daréis cuatro mil pesos; é Almagro dijo: Todo lo que nos debeis os soltamos, é dejadnos con Dios acabar de perder ó ganar. Como Pedrarias vido que ya le soltaban lo que él debia en el armada, que á buena cuenta eran mas de cuatro ó cinco mil pesos, dijo: ¿Qué me dareis de mas deso? Almagro dijo: Daros he trescientos pesos, muy enojado; y juraba á Dios que no los tenia, pero que él los buscaria por se apartar dél é no le pedir nada. Pedrarias replicó é dijo: Y aun dos mil me daréis. Entonces Almagro dijo: Daros he quinientos. Mas de mil me daréis, dijo Pedrarias; é continuando su enojo Almagro dijo: Mil pesos os doy y no los tengo, pero yo daré seguridad de los pagar en el término que me obligare; é Pedrarias dijo que era contento; é así se hizo cierta escritura de concierto, en que quedó de le pagar mil pesos de oro con que se saliese, como se salió, de la compañía Pedrarias, é alzó la mano de todo aquello, é yo fui uno de los testigos que firmamos el asiento é conveniencia, é Pedrarias se desistió é renunció todo su derecho en Almagro é su compañía, y de esta forma salió del negocio, y por su poquedad dejó de atender para gozar de tan gran tesoro como es notorio que se ha habido en aquellas partes."