Gonzalo Pizarro

 
 
Cargando ....
  Biografías
PortadaPortada Culturas Áreas Culturales Primeros Americanos Sitios Arqueológicos Arte Precolombino Cosmogonía Dioses y Personajes Míticos Lenguas Escritura y Simbología Biografías Textos y Documentos Mapas Colecciones Pictóricas y Fotográficas Efemérides. TwitterEfemérides
 
 
 
 
 
Florentino Ameghino

España

1511 ~ 1548

Recursos  Recursos:
Descubrimiento del Río de las Amazonas.
Relación de Gaspar de Carvajal
Carta al Rey, describe la expedición al Dorado y la traición de Orellana.
Relación de Pedro López

Del alzamyto de Gonzalo Pizarro y de las guerras que con el marques don Diego de Almagro tuvo.

Nació en Trujillo, Extremadura entre 1511 y 1513.

Hermano menor de Francisco Pizarro, a quien acompañó en su expedición al Imperio Inca en 1530, participando en la conquista.

Su actuación en la Guerra de Salinas donde fue derrotado Almagro (abril de 1538) será fundamental, en premio recibe el gobierno de Quito.

Gonzalo Pizarro organizó la expedición en busca de El Dorado, y el País de la Canela. En febrero de 1541 se puso en camino desde Quito hacia el este, iban doscientos veinte españoles, doscientos caballos, cinco mil indios, más de dos mil cerdos vivos, y una jauría de perros de caza. Sufriendo las penalidades que les imponía el terreno, construyeron un barco, con el que Francisco de Orellana descendió por el río Amazonas en busca de provisiones.

Orellana promete volver en doce días. Pero pasa el plazo fijado. Pasan no ya días, meses, sin que Orellana vuelva, éste había realizado su propia expedición.

Cuando Gonzalo Pizarro ya no puede prolongar más la espera, resuelve volver a Quito. El viaje de vuelta es aún más penoso que el de ida. En junio de 1542, a dieciséis meses de su salida vuelve a Quito. Más de la mitad de los indios habían muerto; y de los españoles solo llegan ochenta, muchos de ellos con achaques incurables.

Los pocos habitantes cristianos de aquella capital con sus mujeres e hijos salieron a recibir a sus compatriotas; les proporcionaron todos los alimentos y recursos que estaban en su mano; y al escuchar la triste relación de sus padecimientos mezclaron sus lágrimas con las de los aventureros.

La muerte de su hermano a manos del hijo de Almagro ("el mozo") y la posterior revuelta en Cuzco provocará en Gonzalo el deseo de intervenir pero el nuevo gobernador, Vaca de Castro, le anima a no participar. Gonzalo se retiró a la región del Río de la Plata en busca de riquezas mineras.

Batalla de Añaquito

Batalla de Añaquito o Iñaquito

El 18 de enero de 1546 se enfrentaron las fuerzas que comandaba el Virrey con las rebeldes que respondían a Gonzalo Pizarro. Fue una contundente derrota de Núñez de Vela, quien fue el último en dejar de combatir. Herido gravemente fue decapitado por un esclavo negro en el mismo campo de batalla. Gonzalo Pizarro asistió luego a sus exequias vestido de luto, había afianzado su poder pero rompía definitivamente con la Corona española.

Batalla de Huarina

Batalla de Huarina. 26 de octubre de 1547 (otros autores consignan fechas entre el 20 y el 28 de octubre).

En las inmediaciones de Huarina, cerca del lago Titicaca, Diego Centeno al frente del ejército real, se enfrenta a las tropas de Gonzalo Pizarro, en esta ocasión a cargo de Francisco de Carbajal, "El demonio de los Andes". La contienda fue favorable a Carbajal, Centeno huyó a Jauja.
Batalla de Xaquixahuana

Batalla de Xaquixahuana (también escrita como Jaquijaguana o Jaquijahuana)

9 de abril de 1548. La Gasca dirigió una expedición contra los pizarristas sublevados. Se enfrentaron en la Pampa de Anta, a 15 km de Cuzco. A priori las fuerzas de Pizarro eran inferiores en número, mucho más antes de comenzar el combate cuando muchos de sus partidarios se pasaron al ejército de La Gasca. Gonzalo Pizarro debió rendirse al ejército real, fue ejecutado dos días después.

Grabados: "Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y tierra firme del mar Océano". Antonio de Herrera y Tordesillas.

Al publicarse las Leyes Nuevas que defendían los derechos de los indios frente a los abusos de los conquistadores (1542), Gonzalo Pizarro se erigió en portavoz del descontento de los colonos españoles. Transformó la protesta en una campaña militar contra el primer virrey del Perú, Blasco Núñez de Vela, al que consiguió arrebatar el poder en en la batalla de Añaquito el 18 de enero de 1546. El virrey es tomado prisionero y ejecutado en el mismo campo de batalla.

Cuando el nuevo representante de la corona, nombrado presidente de la Real Audiencia de Lima y con el título de Pacificador del Perú, el sacerdote Pedro de La Gasca, llegó al Perú, ofreció el perdón a los sublevados y derogó las Leyes de Indias.

A Gonzalo Pizarro le sobró aventura y le faltó grandeza. Su estrella se desvaneció el día que no aceptó entrevistarse y pactar con La Gasca. La rebeldía contra la Corona no podía prosperar, y no prosperó; fue vencido en la batalla de Xaquixahuana, y ejecutado dos días después, en el mes de abril de 1548.

La ejecución de Gonzalo Pizarro

Cuando salió para la ejecución mostró en su traje el mismo amor al lujo y a la ostentación que había desplegado en su vida. Sobre el justillo llevaba una magnífica ropa de armas de terciopelo amarillo bordada en oro, y un sombrero también adornado de oro.

En tan vistoso atavío monto su mula, relajándose el rigor de la sentencia hasta el punto de no atarle los brazos. Un gran número de clérigos y frailes le escoltaban poniéndole crucifijos delante, el llevababa en la mano una imagen de la virgen.

Subió la escalera del cadalso con paso firme y pidió licencia para dirigir algunas palabras a los soldados que presenciaban la ejecución: "Muchos hay entre vosotros a quien la bondad de mi hermano y mía han hecho ricos. Sin embargo, de todas mis riquezas nada me queda sino la ropa que tengo encima, y aun esta no es mía, sino del verdugo. Me encuentro pues, sin medios para mandar decir una misa por el bien de mi alma, y os ruego, por el recuerdo de los pasados beneficios, que cuando muera me hagais esta caridad, para que os sirva de descargo en la hora de vuestra muerte".

Pizarro al patíbuloUn profundo silencio siguió a estas palabras, interrumpido por los sollozos de los soldados, quienes luego cumplieron el encargo.

En seguida, arrodillándose delante del crucifijo que estaba encima de una mesa, permaneció Pizarro por algunos minutos absorto en la oración, y luego dirigiéndose al soldado que debía hacer el oficio de ejecutor de la justicia, le dijo con calma "que hiciese su deber con mano firme".

No consintió que le vendaran los ojos, y doblando el cuello lo entregó a la espada del verdugo, el cual le cortó la cabeza de un solo golpe y tal, que el cuerpo permaneció algunos momentos erguido como si tuviera vida.

La cabeza fue llevada a Lima, puesta en una caja y fijada después en un palo al lado de la de Carbajal. Sobre ella se fijó un cartel que decía: "Esta es la cabeza del traidor de Gonzalo Pizarro, que se hizo justicia en el valle de Aquixaguana, donde dió batalla campal contra el estandarte real, queriendo defender su traición y tiranía: ninguno sea osado de quitarla de aquí so pena de muerte natural".

Sus haciendas, inclusive las ricas minas del Potosí fueron confiscadas, su casa de Lima fue arrasada hasta los cimientos, sembrandose de sal el sitio en que había estado edificada. y poniendo en el un poste con una inscripción en que se prohibía edificar en aquel lugar que había sido profanado por la residencia de un traidor.


Fuentes:

Historia de la conquista del Perú ~ Guillermo H. Prescott. Madrid. 1851