Mitos de los Indios Toba
Introducción de María Delia Millán de Palavecino. Cosmogonía y Antropogonía:
Los Dueños
Relatos Heroicos |
| Tanki |
El hombre ha venido un hombre que tenía una pata cortada, postiza y con la pata molestaba metiéndola en todas partes. Tanki dijo que lo molestaba. Tanki gritó: "¡Kiai, kiai!" (¡ay!, ¡ay!). Tanki estaba sobre un yuchán, arriba y dentro de un yuchán; por un agujero había entrao. Tanki había soplao. El hombre clavó la pata en el yuchán. Tanki salió del yuchán y mató al hombre.
Cuando lo mató, se fue a su casa. Tanki preparó un bombo (pin-pin) tocó y les indicó a sus chicos. "Por allá, hay una parte que se han comido un muchacho". Tanki salió y quedaron los hijos. Tanki se fue; se puso púa en la frente, nuca, oído y rodilla y se fue a molestar. Cuando vieron a Tanki, la gente dijo: "Ya viene Tanki". Le dieron un cuero grande para sentar, y dijeron: "Ahora va a morir Tanki". Le dieron zapallos y choclos. Tenía que comer y se durmió. Le tantearon los clavos, y se movió. La gente dijo: "Aún no está bien dormido". Y dejaron un rato y ya se durmió bien. Lo llevaron en el cuero y lo tiraron a un pozo. Y se murió el hombre que estaba en el pozo, comía la gente; el hombre lo comió; pero no se murió, los clavos se atravesaron en la cola del hombre que comía hombres, y se murió. Pero Tanki no se murió. A medianoche, Tanki sopló para que se duerma la gente. Tanki volvió a subir del pozo, pero ayudado de alas que le brotaron.
Volvió a la casa, el Tanki. Salió y encontró un pájaro que sacó ala. Vino una viejita y le entregó a los nietos. La gente salió para alcanzar a Tanki, pero no lo alcanzaron porque Tanki puso una zanja grande entre él y la gente que lo perseguía.
Llegó a la casa el Tanki. El hijo de Tanki tocó el pin-pin. El hijo de Tanki dijo: "Hay un hombre que tenía culo grande, suena muy mucho". Sopló el Tanki y volvió el soplo. Sacó el cinto, pegó sobre el árbol y lo volteó. Lo hizo pedazos, tres palos volteó con el cinto. Sacó un pasto, lo tiró, hizo fuego, y, cuando se agacha sale fuerte el viento del culo. Tanki tiene mucha fuerza. Tanki se volvió a ir, después de quemar el culo del hombre.
El hijo tocó el bombo. Lo halló al papá. "Hay un tigre que vive por allá. El tigre ha comío (¿un venao?)". Se fue Tanki por la mañana y llegó al mediodía, y vio al tigre. El dueño le dijo a Tanki: "Vení, comé". Tanki se puso a comer. "Tiene apuro de salir", dice Tanki. El tigre estaba atao con cadena; cuando salió Tanki, se fue disparando. Se esperó Tanki sentao. El tigre se paró, se enojó con Tanki sentao en medio del camino. Cuando llegó, el tigre dio vuelta. Tanki flechó al tigre, sacó el cuero y se lo puso. Cuando terminó de ponerse el cuero, salió otra vez. Llegó y el hijo le preguntó: "Tanki, ¿dónde está el tigre?".
El hijo de Tanki hizo otra vez pin-pin. El hijo le llamó. "Tanki, hay una trampa por allá con anzuelo en medio del camino". Salió otra vez por la mañana. Tanki tiene miedo. Vio el anzuelo, junto al anzuelo había muchos huesos que mató el anzuelo. Con un palo lo tocó, y el anzuelo se levantó con el palo. El dueño del anzuelo como sapo panzón sopló el palito. Tanki dijo: "¡Vuélvete, palito mío!", y el palito se volvió con el viento. El dueño del anzuelo, sentao, no vio el palo de Tanki que le cayó en la cabeza y lo mató.
Volvió el Tanki a la casa. El hijo preguntó: "¿Dónde está?" "Ahí, ya lo he muerto". Tocó el hijo el pin-pin. Había un pueblo que estaba con sed: no había agua. El "comedor" de la gente mezquinaba el agua. Venía el hombre del cielo, como pájaro. Llegó Tanki, pidió agua: "Tengo sed". Tanki se fue a ver el agua en laguna grande. Mezquina el "comedor" de la gente. Se levantó el hombre. Cuando sintió Tanki un viento que venía del cielo y Tanki se hizo a un lao. Volvió a caer el viento y Tanki lo mató al mezquino. Muchos huesos tenía el hombre. Y la gente ya tenía el agua.
Volvió Tanki. Hizo pin-pin. Le preguntó al hijo: "¿Dónde está?" "Allá, ya está muerto". El hijo de Tanki le indicó al padre: "Hay un camino que es puerta peligrosa porque cae algo de arriba y mataba". Tanki se fue a ver la puerta. Llegó Tanki a la puerta. Tanki fue despacio. Tanki dentro un poco. La puerta era muy caliente. Cuando sintió caliente. Tanki se salió. La puerta cayó y se hizo pedazos.
Tanki volvió. El hijo preguntó. Tanki dijo: "Ya lo he matado". El chico volvió a tocar el pin-pin. Tanki dijo: "Hay dos curas. Los curas cuando encuentran un muchacho le dan alcohol, y cuando lo han machao, lo matan". El Tanki llegó y los curas le dicen: "¡Vení aquí!" Lo invitó el Tanki a los curas. Le han dado de tomar con copa. La recibió Tanki, le pidió cigarro. Se fue junto con el cura. El cura iba adelante y Tanki lo mató con un palo. El cura era rico y repartió el asunto con el otro cura. "Ya puedo dormir", dijo Tanki. Cuando dijo eso, pidió un cigarro y el cura se fue a darle. Cuando se dio vuelta a buscarlo, lo mató también.
Tanki volvió. Le preguntó y le dijo Tanki: "Ya los he matado". Pin-pin. Indicó el padre: "Tanki, ahora falta acabar con ese del fierro en la cabeza". Tanki molesta al hijo. El hombre del fierro llegó. Tenía un pori grande en la cabeza. Lo llamó a Tanki. El hombre manda al hijo para que lo acompañe. "Voy a sacar avispa". Acompañaron los dos chicos. Encontró al hombre. Mandó a los muchachos y les tiró el pori. "Fíjense bien en el fierro que tiene, cuando va a tirar a las avispas". "¡No, todavía no!", dijo. Había un gajo y con eso dentrao el fierro; tiró y con eso ha dentrao el fierro. Los hijos le gritaron al Tanki: "¿Por qué no se para en el campo?", dijo el hijo del Tanki. Entraron en un hueco para que no les matasen. El fierro busca a los muchachos para matarlos. "Vengan, muchachos", les decía. Los muchachos estaban comiendo la miel. Cuando terminaron de comer el hombre les dijo: "Bueno, mátenme, pero déjenme aquí". Le pegaron, pero no en la frente sino detrás de la oreja. Lo mataron. Tanki volvió.