Mitos de los Indios Toba
Introducción de María Delia Millán de Palavecino. Cosmogonía y Antropogonía:
Los Dueños
Relatos Heroicos |
| Peletché (Mito de la creación del mundo) |
Antes era todo agua, y de ahí Lapichí que trabajo. Hizo como miel bien batido y quedó duro, fuerte, como piso. Cuando hizo agua en el Paraguay había un palo con punta, pero la punta era fierro. Atrás viene el agua. Lapichí, palo largo al hombro, punta de fierro, venía caminando: detrás de él, el agua. Cuando paraba, plantaba palo: el agua paraba. Venían en el agua todos los bichos que él había hecho.
Había un yuchán grande. Sacó un pedazo, como no es duro, hizo carne. Un yuchán entero echó en el agua e hizo uno grande que se llama Lek (traga-gente).
Lapichí es el dueño de todo. Cuando vino no había gente, nada. Quería sólo un río. Pero Lapichí topó un día con Nowaikalachiguí que tenía hambre. Hay muchos pescaditos en el agua. Tenía flecha, se levantó, cuando flechó un pescado grande, gordo, y el agua se levantó. Nowaikalachiguí se cayó al agua y se quedó adentro. Lapichí vio los pelos de Nowaikalachiguí, a puñados los frotó entre las manos, los tiró al aire y salieron muchos zancudos (mosquitos).
Mañik (avestruz) lokaik (cabeza): se llama así porque cazaron un avestruz grande y su cabeza cortada la pusieron en un árbol, favorece la caza.
Bajo esta tierra hay otro igual, pero sin árboles. Y hay cielo, y hay gente, muchos tobas como nosotros, pobres. No hay árboles, porque hubo fuego grande y la tierra está cocida como un ladrillo. Abajo hay tres cielos. En el inferior no hay árboles. Cada siete días hay fuego grande, pero las casas son de fierro y cuando llega el fuego, cierra las puertas. Lapichí manda el fuego.