Mitos de los Indios Toba
Introducción de María Delia Millán de Palavecino. Cosmogonía y Antropogonía:
Los Dueños
Relatos Heroicos |
| Mañik (suri o avestruz) |
Antes había un cazador. Había estado tocando una flauta. Tocaba muy bien. Vinieron mujeres que lo querían mucho, pero él no quería mujer. Una bien blanca y linda por la mañana se fue con su caballo grande, blanco. Solo se fue, pero era baquiano. Después vino unos cuantos pilagás tras de él, querían agarrar la mujer que se iba, pero no podían alcanzar. Vino el toba Koyodaik con caballito chiquito, ligero y lo alcanzó; lo agarró del freno y hablaron y con ése se ha casao. Los pilagás se volvieron y no pudieron alcanzar a la mujer. El cazador la alcanzó. Por la mañana se fue toda la gente pilagá a buscar caballos para buscar suri. Se han probao para ver si era baqueano.
Era toba. Uno se comió el mañik. Entró al monte el mañik, pero el toba lo comió. Después decían los pilagás, pero qué baqueano, parece que duele el cuerpo con el palo. Después salió al campo y allí mató al mañik. El toba no convidó a los pilagás. El solo se llevó la carne por hablar mal de dos tobas, diciendo que no era baqueano el gran suri.
Después los llevaron el toba al agua llamado Necherche (carpincho).
Hay muchos que fueron muertos en la laguna de los pilagás. Y los bichos fueron muertos por el toba. Ellos, los pilagá, miraban, pero el toba los mató a todos. El toba, cuando llegó a la casa, el toba hizo aloja, y lo hizo tomar a los pilagás.