Mitos de los Indios Toba

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El Fuego 

Antes no había fuego. Cuando la gente saca pescao, lo partían al pescao, pero no había fuego, lo come así nomás, crudo. Vino Nowaikalachiguí y vino un vientito, y, por el olor a pescao asado, Nowaikalachiguí se acercó despacito, y: "¿Quién será, pues?". Y ya vio Nowaikalachiguí, y entonces, levantó y lo vio el conejito que tiene fuego. Entonces paró la mano el conejo y se apagó el fuego. Y Nowaikalachiguí preguntó; pero ya lo había visto. "Mostrame —dijo Nowaikalachiguí—, ya lo he visto".

"No hay fuego", dijo el conejo. "Yo he visto un fuego con el asao". "No hay fuego", dijo. "Hay que mostrar", Nowaikalachiguí. Ya lo mandó el conejito: "Traiga también uno delgadito. Tomo uno, el palo mujer es más gruesito, el más larguito es hombre". Lo hizo girar y frotando hizo fuego.

Ya es el fueguito colorao, chiquitito, que sale de ahí. Y el conejo lo hizo pitar a Nowaikalachiguí, cuando halló el fuego y Nowaikalachiguí se envenenó, se ha muerto con el tabaco. Y el dueño del fuego se fue nomás.

Se levantó Nowaikalachiguí. Vino detrás del conejo, y lo alcanzó. "Che -dice-, mostrame ese fueguito". "¿Cómo te voy a mostrar?, y ¿sabés?" "Ya lo he visto". Lo mete otra vez palitos y trabaja otra vez. Buscó palo cualquiera, pero no sale fuego. Amontonó leña para fuego grande, Nowaikalachiguí gritó; llamó a la gente. "¡Ya tenemos fuego -dice-, ya hay fuego! Cocinen toda la comida". Iguana estaba oyendo, mira. "¿Quién está gritando que tiene fuego?" Y al mediodía estaba gritando: "Ya hay fuego''. La iguana oyó primero. La gente se vino, era fuego grande, mucha leña, todos se llevaron los tizones. Ya no alcanzaba para repartir, pero ya tenían fuego.

Nowaikalachiguí dijo: "Ya he visto al conejo partir el pescado y partir un palito, y lo hizo asar". Lo hizo Nowaikalachiguí y probó un poco y dijeron: "Ya está lindo, dulce. Ya hallamos el fuego todos".

Y ya tenían fuego. Antes cuando se comía crudo, tenían sangre. Ahora ya no. Y ya tuvieron fuego.

Araganak-latec (la madre de las víboras) Hoiñidi