Dioses otomíes

Dioses y Personajes míticos. Pueblos Originarios de América
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plusCultura Otomí

plusCosmogonía Otomí

El panteón de las culturas del centro de México es básicamente similar trascendiendo las fronteras lingüísticas; los manuscritos prehispánicos del Grupo Borgia, de contenido estrictamente religioso con representaciones de dioses, no han podido ser atribuidos a ningún grupo específico.

Los otomíes tenían varias deidades que personificaban aspectos esenciales de la naturaleza: el Sol, la Luna, la Tierra, el Viento, el Fuego, el Agua, etc. y una pareja primordial propia: "Madre Vieja" y "Padre Viejo". A los primeros los representaban en piedra, a la pareja con varas de madera que revestían con "mantas muy ricas".

En el Códice de Huamantla, "Madre Vieja" y "Padre Viejo" aparecen dentro de la cueva desde donde salieron los migrantes otomíes representados como antepasados y caudillos del grupo.

La divinidad dual de la cosmovisión otomí se manifiesta en la pareja primordial mujer-hombre, padres de todo el género humano. Tienen relación con fenómenos naturales, son quienes mandaron aquí a los otomíes y, por tanto, son los encargados de que no les falte nada.

"Madre Vieja" y "Padre Viejo" en las comunidades de Hidalgo fueron llamadas "Zi naná" y "Zi dadá", en el estado de México “Makamé” y “Makatá” respectivamente.

Madre Vieja (Zi naná, Makamé)

Es una deidad terrestre, relacionada con otras diosas de la Tierra, entre ellas Xochiquetzal (nombre en náhuatl, diosa de lo femenino juvenil, de las flores, la alegría y belleza) y Nopot’ejä (Tlazolteotl en náhuatl, diosa de la inmundicia).

En las celebraciones de Corpus Christi en Temascalcingo (Mätha en otomí) al frente de cada comitiva marcha la pareja mayor de ancianos recordando a los viejos dioses otomíes.

Se asocia también con el cielo nocturno, especialmente con el aspecto femenino de la vía láctea.

En Xaltocan, importante centro otomí hasta el siglo XIII, le ofrecían los frutos de sus cosechas en una fiesta anual, cuando los otomíes fueron derrotados y obligados a dejar la isla el principal lugar de culto se traslado a Metztitlán.

Es muy posible que esta haya tenido asociaciones lunares, era importante el culto lunar en las prácticas religiosas de los otomíes, aunque no relacionan explícitamente la luna con la "Madre Vieja".

Padre Viejo (Zi dada, Makatá)

Dios del Fuego relacionado con el fuego sagrado del hogar y como tal del centro de los cuatro rumbos cósmicos. También dios de la guerra y representante de los señores muertos. Vinculado estrechamente con el Sol sin implicar una equivalencia.

El folio 28 del Códice Borbónico ilustra la fiesta en honor al Dios del Fuego Viejo.

Comparte este papel con los dioses llamados en náhuatl Huehuetéotl, el Dios Viejo del Fuego Mexica, adorado por todas las culturas de Mesoamérica; Xiuhtecuhtli, “Señor del año” y Otontēuctli (“Señor de los otomíes”).

En la veintena otomí Antängotü se realizaba en una gran fiesta en su honor. En náhuatl: Xócotl huetzi, "el fruto cae"; huey miccaílhuitl, “gran fiesta de los muertos”.

En el sitio arqueológico Pahñú o Pañhú (“Camino caliente” en otomí) localizado en la comunidad de La Mesilla, Municipio de Tecozautla en el estado de Hidalgo, México, estaba dedicado al Dios Viejo del Fuego otomí. Marcador en el sitio:

La Plaza y el Templo a Xiuhtecuhtli

Aquí, en la plaza ceremonial está el templo de Xiuhtecuhtli – Othontecutli - Huehueteotl (Yozipa en hñahñu), el dios más importante del Pahñu, el Dios del Fuego Viejo y Central. Su ceremonia se realizaba entre el 11 y el 30 de agosto, mes conocido como Xocotl Huetzi (Antangotu, en hñahñu), la Caída de los Frutos, el mes de la Fiesta de los Muertos Grandes o Huey Miccaihuitl.

Durante el ritual, se colocaba en el centro del patio un tronco que representaba la unión entre el inframundo, el plano terrestre y los niveles superiores. El poste tenía arriba un escudo con plumas blancas, lanzas, banderas en astas aserradas (de cactus), dos flores y dos objetos bifurcados o divididos. El dios se representaba con un ave. Abajo, varios hombres danzaban de forma ondulante simulando el movimiento de una serpiente, mientras otros trataban de subir para alcanzar el alimento que se encontraba arriba del poste. A los cautivos que iban a ser sacrificados se les arrojaba al fuego y, luego, aún vivos se les extraía el corazón.

Las ideas políticas, económicas y religiosas de la antigüedad consideraban que el sacrificio humano era la forma de mantener el orden del mundo y del cosmos.

Son pobres las fuentes que mencionan los nombres de los dioses venerados por los otomíes en los señoríos del centro de México que en general correspondían con las divinidades descritas en las fuentes nahuas. Según Bernardino de Sahagún, el principal dios de los otomíes era Yozipa (equivalente a totol, pájaro), al cual “le tenían hecho muy buen cu que era un jacal hecho de paja muy atusada cuya hechura solamente a su cu era dedicada y nadie hacía casa de aquella manera ni forma”. Uno de los principales dioses otomíes de Jilotepec y Tutotepc era el dios del viento al que llamaban Edähï. También adoraban a Hmü’ye, señor de la lluvia, Auaque y Tlaloque eran dioses menores que invocaban los chamanes para atraer las lluvias. El dios otomí de las batallas se llamaba Ayonat Zyhtama-yo. Los otomíes de Tutotepec adoraban a un dios de los cultivos y cosechas llamado Bimazofo.

David Charles Wright Carr en Los Dioses en las Lenguas Otomí y Náhuatl, presenta una lista con algunos dioses, consignando su nombre en otomí y náhuatl (con sus traducciones al castellano) y su entidad:

Otomí Náhuatl Entidad
Bimazofo, “[…] cosecha” -.- -.-
Edähï, “viento” Ehēcatl, “el viento” El viento; aspecto de la serpiente emplumada.
Et’axäkak’ëngüi, “blanca serpiente de nubes” Iztāc Mixcōātl, “la blanca serpiente de nubes” Ancestro primordial de varios grupos étnicos y lingüísticos centro-mexicanos; las estrellas; el Norte; la guerra; la caza.
Hmühai, “señor(a) de la Tierra” Tlāltēuctli, “el señor de la Tierra” o “la señora de la Tierra” La Tierra; el inframundo; la muerte.
Hmü’ye, “señor(a) de la lluvia” Tlaloc, “tendido en la tierra”; “enterrado” La lluvia; el rayo; las montañas.
Nok’ënmaxi/Ek’ënmaxi, “serpiente
de plumas largas/serpiente emplumada/serpiente
barrendero”
Quetzalcōātl, “la serpiente de plumas de quetzal” El viento; el agua fecundante; el lucero del alba; la sabiduría.
Nopot’ejä, “la deidad del excremento” Tlazōltēotl, “la diosa de la basura” La Tierra; la Luna; la sexualidad; el parto.
Noyo jwä, “dos conejo” Ōme tōchtli, “dos conejo” El pulque; la borrachera; la Luna
Ojädäpo, “dios del monte” -.- -.-