Chamanismo Otomí

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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El chamán, bädi, el "hombre que sabe", es el intermediario entre los otomíes y sus dioses. Ejerce alternativamente el rol de sacerdote encargado del mundo al organizar rituales y calendarios, y el de terapeuta. También puede embrujar y subvertir el orden. El chamanismo se manifiesta en los rituales terapéuticos, la adivinación, el sacerdocio ritual y los fenómenos de brujería.

Bernardino de Sahagún cuenta que había templos donde "criaban y doctrinaban allí a los muchachos. Hacían allí penitencia por todos: velaban toda la noche en tiempo de los sacrificios, punzábanse o sangrábanse de los labios o muslos con las puntas de maguey, y a la media noche se lavaban al tiempo de los fríos y ayunaban y tañían su tamboril o teponaztli encima del cu [templo] y decían que velaban y guardaban con aquel instrumento de tañer."

Bädi trabajando sobre el tablero con figuras de papel amate.

La fuerza vital de los seres de cualquier tipo, llamada nzahki, permite controlar y manipular lo que ocurre en el mundo. Solo el bädi puede interactuar con ella, recortando figuras en papel amate con las que invoca a las potencias.

El papel amate no posee la fuerza vital por sí mismo, el bädi la atrae sobre las figuras bautizándolas: generalmente este procedimiento consiste en verter aguardiente o sangre de aves sacrificadas sobre ellas, frotar carbón de madera sobre sus cabezas y ciertas oraciones.

Las miniaturas están presentes en tres rituales básicos: los tratamientos terapéuticos, los rituales de fertilidad y las operaciones de brujería. Los personajes no son recortados en función del tipo de ritual, sino de la divinidad a la que quiere dirigirse el bädi.

Sobre unos rectángulos de papel, a manera de un tablero, el chamán coloca las figuras, generalmente ocho, así representa un panteón en miniatura en la que figuran instancias nefastas y fuerzas regeneradoras.

Al finalizar el ritual, las figuras envueltas en hojas son arrojadas a un lugar retirado del monte, allí debe evitarse todo contacto con ellas. No perderán su "carga energética" ni su "fuerza patógena" acumulada durante la actividad chamánica hasta que el papel se desintegre, durante ese lento proceso el mal que padece el paciente es transferido al monte.

Algunas de las figuras invocadas por los bädi:

Madre Tierra

Señor del Monte

Señor de la Noche

Señor del Relámpago

Sirena Mala


Fuentes:

Chamanismo, tiempos y lugares sagrados: memorias del Seminario Internacional "Chamanismo, tiempos y lugares sagrados" realizado en la Universidad de Salamanca en noviembre de 2002.

Fernando Barona Tovar.

 

Historia de la Curación. Antiguo

Antonio López M.