Cosmovisión y Religión Huasteca

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Según la mitología del centro de México, los dioses partiendo en dos mitades a Cipactli, una criatura marina mitad cocodrilo y mitad pez, formaron con una de ellas los cielos y con la otra la tierra. Los huastecos tenían una idea similar, la criatura era Zipac, que algunos identifican con el pejelagarto o catán que abundaba en la región.

El pejelagarto puede identificarse con Zipac.

Mazorca de maíz con la forma de la cabeza de Zipac.
Tamaletom, San Luis Potosí.

El cosmos se concebía como un todo orgánico, dividido en planos que se comunicaban entre sí por medio de cinco árboles, colocados uno en cada esquina y uno más en el centro. Para los huastecos de San Luis Potosí los que sostenían el cosmos eran cuatro hombres que murieron ahogados colocados en cada punto cardinal, al final de cada año estos cargadores se quiebran produciendo un crujido, los "hombres rotos" se retiran al paraíso del este y son sustituidos por otros cuatro que cumplen la condición de haber muerto ahogados.

Rumbos del Cosmos

Los huastecos los representaban con un círculo rodeado por cuatro segmentos encerrados en una circunferencia.

Había dos ejes del universo:

Elelqui al oriente, el lugar que marca el renacer del sol después de su viaje por el inframundo, en el extremo opuesto del eje estaba Ozalqui, el occidente que se refiere a la puesta del sol.

• El norte y sur conformaban el segundo eje del universo. El Tzaylelqui (norte) como región cósmica era imaginada de naturaleza fría que repercutía sobre los cultivos y la pesca y estaba relacionada con la muerte. Su contra parte, "la vida" se concebía como un fluido cálido que se ubicaba en Quahtalqui (Sur).

A su vez el cosmos huasteco se compone de tres niveles:

Superior o celeste Morada de los dioses de naturaleza caliente
Intermedio o terrestre Poblado por los seres humanos
Inferior o inframundo Habitado por los muertos y los dioses de la muerte de condición fría.

Teem

Representaciones del período clásico.

Ehecailacozcatl. Caracol cortado, símbolo del Dios del Viento.

Tlazolteotl

Escultura huasteca.
Alto: 151 cm, Ancho: 54cm.

Museo Británico, Londres.

Los niveles no estaban sellados ni eran inmutables, había un constante intercambio de fluidos por medio de los árboles sagrados que se encargaban de mantener el sistema en funcionamiento. La circulación de los fluidos se llevaba a cabo en el interior de éstos, mientras sus raíces, troncos y ramas soportaban el peso de los estratos manteniédolos en su lugar.

Los huastecos se piensan como seres vivos integrados a una naturaleza habitada por espíritus que pueden ser benéficos o perjudiciales para el individuo.

Algunas de las enfermedades y padecimientos son explicados por la intervención de agentes sobrenaturales; su curación depende del curandero que debe regular y equilibrar la relación naturaleza-alma. Los enfermos pueden perder su espíritu, este sale en busca de un cuerpo sano y puede ser manipulado por los espíritus de la naturaleza y los brujos.

Deidades

El mundo sobrenatural entregó las respuestas a las inquietudes huastecas, así en su religión encontramos dioses relacionados con las enfermedades, la muerte, la vida, la danza, la música, el viento, la tierra, la agricultura, el nacimiento, el sol y la luna:

Maamlaab: El “gran abuelo”, el “abuelo de los abuelos”; o sea “el más abuelo”.

Muxi: Señor del Mar. El Abuelo Trueno, Dios omnipotente de la lluvia que vive en el mar. Por él maduran los frutos y se ve el verde en la naturaleza.

Miim Tsabaal: Madre Tierra.

Dhipak: Muchacho divino y alma del maíz, que nunca deja de proveerlos de alimento. Ser polivalente, indispensable para la manutención humana, es la deidad del principal alimento de los teenek; existen numerosas leyendas alrededor de esta divinidad que narran el nacimiento del hombre y del universo.

Kiichoa: Gran Señor del Sol.

Ehécatl: Dios del Viento, deidad presente en otras comunidades mesoamericanas, tuvo su origen o fuertes raíces en la Huasteca. Su naturaleza puede ser húmeda o seca, benéfica o maléfica para las cosechas. En el primer caso se le considera como una advocación de Quetzalcoatl con una indumentaria compuesta por elementos inconfundiblemente huastecos: gorro cónico y pectoral de caracol cortado o ehecailacozcatl.

Teem: "Diosas madres" identificadas con la Xochiquetzal azteca, diosa de las flores, la alegría y belleza.

Tlazolteotl: Patrona del deseo y la lujuria. Adorada en Mesoamérica, se la considera originaria de la Huasteca. El misionero español Bernardino de Sahagún (1500-1590) escribió: "E los cuextecas adoraban y honraban a Tlazultéotl, y no se acusaban delante del de la luxuria, porque la luxuria no la tenían por pecado".

En la actualidad el culto a estas deidades se han perdido casi por completo en la vida de los huastecos, han sido sustituidas por el catolicismo. El primer acercamiento a la nueva religión lo llevó el fraile Bartolomé de Olmedo, quien acompañó a Hernán Cortés en su expedición a Pánuco de 1522. Fray Andrés de Olmos comenzó la evangelización en la Huasteca estableciendo en Tampico la primera iglesia de la orden de San Francisco en 1532.

plusCultura Huasteca (Teenek)


Fuentes:

Notas en torno a la cosmovisión y religión de los huaxtecos. Lorenzo Ochoa Salas, Gerardo Gutiérrez.

http://www.eumed.net

http://homorodans.blogspot.com

https://lugares.inah.gob.mx