... Yangá en México.
Nicolás Ngou-Mve Extraído de: AMERICA NEGRA. Expedición humana a la zaga de la América Oculta. Índice 1. El cimarrón y la sociedad colonial americana. 2. Hechos y actores de la rebelión de Yangá 3. Antecedentes y atmósfera general 4. Los hechos y sus protagonistas 5. Yangá, o la expresión del África bantú en América |
1. El cimarrón y la sociedad colonial americana.
Si el “pan-negrismo” y el “panafricanismo” inspirados por los norteamericanos E.W. Blyden, W.E.B. Dubois y S. Williams (como formas políticas y modernas de la vieja lucha de los negros) sólo tuvieron en América Latina una atenuada repercusión intelectual, en cambio el fenómeno del cimarronaje se había difundido a todos los rincones de América con la llegada de los primeros africanos en el siglo XVI.
Este fenómeno fue siempre, a los ojos de las autoridades coloniales, sinónimo de osadía, de desafío y de verdadera amenaza contra el orden establecido 1. Y estos son los propios términos que, por ejemplo, empleaban los españoles para designar y calificar las actividades cimarronas. Y la misma determinación con la que la administración colonial trató de erradicar este fenómeno, en sí, demuestra la importancia que le daba.
Por su lado, la proliferación de los palenques (llamados “cumbes” en Venezuela o “quilombos” en Brasil) en la América Latina colonial es prueba suficiente de la pugnacidad de los negros, de su determinación para conquistar un trato igualitario y la libertad en sus respectivas sociedades. Pero más allá de las vicisitudes del combate armado, esta proliferación y la misma fama que tuvieron algunos palenques (el de Palmares en Brasil, de San Basilio en Colombia, o los de Barlovento en Venezuela, por ejemplo) muestran que, para la población negra, el cimarrón era un héroe, un modelo a seguir; y su palenque una especie de santuario de la resistencia a la opresión colonial, un espacio de verdadera libertad con el que soñaba incluso toda aquella franja desheredada de la población blanca, compuesta de hombres errantes y vagabundos, adeptos de los juegos, del alcohol y de la violencia. Así, por ejemplo en México, varias veces se encontraban españoles entre negros sublevados, como fue el caso en 1608 2.
Estas imágenes, del cimarrón y de su palenque como símbolos de resistencia y como semilla de la lucha por la libertad en el continente, son precisamente las que las autoridades coloniales trataron de destruir, sin lograrlo nunca. Por el contrario, al ser el lugar de frecuentes encuentros entre indios, españoles, corsarios, negros y de todos aquellos que tenían algo que reprochar al régimen colonial, algunos palenques se trasformaron en focos de rebeldía política, punto de partida de las revoluciones que iban a acabar con la colonización ibérica de América.
Todo esto significa que, si la cofradía era el espacio de expresión de una cultura africana filtrada después de haberse sometido a los criterios de la autoridad colonial, el palenque siguió siendo el símbolo del rechazo de esta autoridad. El cimarrón llegó efectivamente a ser, sobre todo para el esclavo, un modelo; y el palenque, el lugar de secreción de este modelo.
Siendo el palenque una referencia para los negros quedados en la esclavitud, los cimarrones no podían ni tenían por qué adoptar como modelo de inspiración, para su pensamiento o para sus acciones, esta misma sociedad colonial que combatían, sino sencilla y naturalmente aquellos recuerdos culturales que les quedaban de África. Así es como los palenques, símbolos de libertad y de resistencia, sirvieron también de cuadros para la reproducción en América de aquellos valores, de aquellos elementos más típicamente africanos que no tenían cabida en la sociedad colonial, ni siquiera en las cofradías urbanas. Los valores y elementos culturales así rescatados eran precisamente aquellos que la vida guerrillera y silvestre ofrecía o imponía al cimarrón. Como tal, el palenque fue el verdadero lugar donde la cultura traída de África pudo expresarse libremente. Prueba del valor y del alto significado que tenía lo africano para los cimarrones, como fuente de inspiración, parece ser el hecho de que curiosamente, casi en todas partes, los principales jefes cimarrones eran negros nacidos en África o que reivindicaban su africanidad poniéndose nombres africanos. Pueden citarse los casos de Domingo Biyoho en Colombia,3 Nganga Zumba en Palmares, Yanga en México, etc.
Centros de reproducción de una cultura africana libre de todo control, símbolos de la resistencia anti-colonial, los palenques y los cimarrones llegaron a una fama verdaderamente mítica cuando llegaron a imponer sus deseos a la administración colonial, a raíz de una guerra agotadora. Este caso se dio en México, cuando un grupo de rebeldes capitaneados por un africano llamado “Yanga” impuso a los españoles las condiciones de su rendición. Este caso nos ofrece la oportunidad de observar concretamente el carácter desafiante del cimarronaje, su carácter de modelo, y por fin su carácter de lugar de expresión de la cultura africana en América.
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Notas:
1 Borrego Pla, M. del C.. Op.cit., pág. 30.
2 Archivo General de Indias, Sevilla: México 73, Ramo 1, N° 4A.
3 En la tradición oral aparece también como Benkos Bioho. Veáse Dr. Arcos (Camilo Delgado). El rey del arcabuco. En Historias leyendas y tradiciones de Cartagena. Tomo III. Edic. Hernández Cartagena1913.