Choya 68 (Pirámide de la Aguada)
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En el sector Sur del valle de Catamarca, 8 km. al sudeste de Concepción, en el Departamento Capayán, entre cactus gigantes y todo tipo de arbustos espinosos, se encuentra la Choya 68.
Se trata de un sitio ceremonial, caracterizado por un montículo de 26 metros de diámetro y 6 de altura, situado entre el cauce de un arroyo y una antigua acequia. La particularidad de este montículo es que se trata de una verdadera pirámide escalonada de base circular. La cima es una plataforma de alrededor de seis metros de diámetro. Los bordes no son lisos, sino escalonados, en total ocho niveles.
Los pocos habitantes de la zona la conocían como la lomita de tierra. "Sé de su existencia desde que tengo uso de razón, pero no sabía que era algo relacionado con los indios", aseguró don Cárdenas, el dueño de la humildísima finca dentro de la cual se encuentra la pirámide, casi dos kilómetros monte adentro.
Hacia el este, entre el montículo y el cauce, se extiende un espacio abierto (probable lugar para ofrendas o reuniones) de más de 20 metros de ancho. Su excavación dejó al descubierto extensas áreas preparadas con piedras, guijarros y, en algunos sectores, niveladas con barro. En el centro de este "gran patio" se encontró un esqueleto de adulto, quizás un sujeto sacrificado.
Hacia el norte, hileras de cimientos de piedra demarcan una vasta superficie adyacente al montículo, preparada de manera similar a la ubicada al este. Más alejadas, al norte y al sur, existen unidades residenciales cuadrangulares y rectangulares con paredes de piedra, aisladas y concentradas.
Los fechados obtenidos demuestran la contemporaneidad de las estructuras. La fecha estimada para el inicio de la ocupación coincide con los finales de la Cultura Aguada. Las dataciones de diferentes niveles del montículo demostraron que la construcción del mismo se realizó durante aproximadamente 50-60 años.
En todos los casos la excavación demostró la asociación de las construcciones con alfarería Aguada, particularmente la conocida como Portezuelo, siendo la primera vez que en estratigrafía aparece esta alfarería asociada a estructuras ceremoniales.
Para saber si era un monumento funerario, se le abrió una herida vertical, así se pudo apreciar su arquitectura interna, capas alternadas de piedra, tierra y cardón; además se encontraron restos pequeños de alfarería y los huesos de la pierna de un nativo. Los platos y vasijas parecen haber sido destrozados antes de dejarlos.
El doctor José Togo, arqueólogo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, integrante del equipo comandado por Rex González que investigó el lugar (en la imagen estudiando el sitio), dijo hacia 1997: "Cuando lo vi por primera vez estaba completamente cubierto por la vegetación. Inmediatamente comprendí que el montículo no era natural y lo confirmé cuando encontré algunos trozos muy pequeños de alfarería. Sabía que era algo raro, pero jamás imaginé que se trataba de algo así... La Aguada fue una cultura más avanzada que lo que suponíamos. Esta pirámide demuestra que tenían arquitectos entre sus miembros y determinados conocimientos de matemática y geometría. Nadie levanta un monumento así sin un proyecto previo".
Fuente: http://redalyc.uaemex.mx