Calfucurá

Biografías. Pueblos Originarios de América
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Calfucura

Mapuche

c. 1790 - 1873

Juan Calfucurá o Kallfükura, "Piedra Azul", "Napoleón de las Pampas". Durante 40 años fue el líder indiscutido de las comunidades libres de la llanura pampeana y la Patagonia. Fue responsable de casi todos los malones que hostigaron la provincia de Buenos Aires a mediados del siglo XIX.

Nació hacia 1790 al oeste de los Andes en Llaima, paraje cercano de la actual Curacautin, otra versión sitúa su nacimiento entre Pitrufquén y el lago Colico, ambos en el actual territorio chileno. Era un moluche (nguluche, "occidental") desde el punto de vista de los mapuches asentados al este de los Andes, posiblemente huilliche o pehuenche, ya que al llegar a las pampas iba acompañado precisamente por esos grupos étnicos.

Era hijo del cacique Huentecurá ("Piedra de Arriba"), uno de los jefes que había ayudado a José de San Martín en su cruce de los Andes. Tenía por hermanos a Antonio Namuncurá ("Pie de Piedra"), padre del cacique Manuel Lefiñancú y a Santiago Reuquecurá, poderoso cacique huilliche que dominaba el territorio entre los ríos Catán Lil y Aluminé.

"Piedra Azul", su nombre en lengua mapuche lo obtuvo por una piedra que poseía desde joven, era considerada mágica y temida por otras tribus enemigas. Su nieto Alfredo Namuncurá en 1947 aseguró poseerla: "Lo más precioso que conservamos como familia aún en la tribu es la célebre Piedra Azul encontrada por mi abuelo Calfucurá a orillas de un lago en Chile [Gulumapu], en su juventud. A raíz de ese hallazgo él fue llamado Calfucurá, que significa piedra azul. Siempre la llevaba consigo, con la convicción de que en ella estaban concentrados el destino y el porvenir suyo y de toda su tribu. Esa Piedra Azul fue heredada por mi difunto padre y siempre que fue tenida con veneración y respeto, tuvimos suerte y prosperidad. Esta fue heredada por mí a la muerte de mi hermano Julián, al tomar el mando de la tribu. Actualmente la conservamos en un cofre, junto con las dos espadas del coronel"

Hombre de alta estatura, hombros muy anchos y ojos vivos y escrutadores. Arístides Gandolfi Herrero, conocido como Álvaro Yunque, fue un escritor argentino autor de un extensa biografía sobre Calfucurá, lo describió: “Guerrero, político y brujo (...) tiene todas las condiciones de los jefes de su raza: valor, rebeldía, audacia, fuerza, iniciativa, persistencia, astucia, don de mando, oratoria. Es además, un diplomático eximio. Sable manejar la táctica del hecho, manejando grupos de jinetes, y la táctica del pensamiento, manejando promesas, fingiendo creer en promesas, aceptando treguas de paz, sofocando ímpetus con silencios y sonrisas y desviando intenciones con palabras. Esto explica su sobrevivencia y superioridad.”

Hacia 1830 Calfucurá cruzó los Andes y se radicó en la llanura pampeana, en pocos años se erigió como cabeza de gobierno del mundo indígena de la pampa y la Patagonia, invocaba que era por voluntad de Ngnechen ejerciendo un liderazgo espiritual sobre su pueblo. Juan Manuel de Rosas le otorgó el grado de coronel de la Confederación y le aseguró una provisión anual de alimentos, bebidas, tabaco y ganado. Caído Rosas hizo pactos con Justo José de Urquiza.

Armó acuerdos con centenares de jefes indígenas y por décadas fue el dominador de extensas áreas de territorio, cuyo centro lo había fijado en las Salinas Grandes (sudeste de la provincia de La Pampa y sudoeste de la de Buenos Aires), esta ubicación geográfica le otorgaba un punto estratégico en las "rastrilladas" -que eran las rutas comerciales mapuches en las pampas- y el dominio de la sal, imprescindible para la conservación de la carne y de los cueros que todos en el país necesitaban. Durante el gobierno de Rosas, Salinas Grandes y Buenos Aires se convierten en dos centros de poder con un intenso intercambio y variadas vinculaciones.

A él recurren infinidad de caciques y capitanejos para ponerse bajo el ala protectora de la "Confederación de Salinas Grandes", máxima expresión organizativa de las bandas indígenas de la época.

Su poder llegaba aun a los ranqueles, defensores acérrimos de su autonomía como identidad cultural, quienes asumían que Calfucurá era el único con el cual ellos no podían enfrentarse.

Cartas de Calfucurá. Índice

Al Gobernador de la Provincia de Córdoba, Alejo del Carmen Guzmán. Salinas Grandes, septiembre de 1854 
Al mayor Francisco Iturra. Salinas Grandes, 6 de mayo de 1856
A José Benito Valdés (Valdebenito). Salinas Grandes, septiembre 11 de 1856
Al mayor Francisco Iturra.  Salinas Grandes, septiembre 12 de 1856
Al mayor Francisco Iturra. Salinas Grandes, septiembre 26 de 1856
Al Presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza. sin lugar, febrero 4 de 1857
Al Presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza. Salinas Grandes, junio 9 de 1857
De José María Bulnes Yanquetruz a Calfucurá. Valcheta, agosto 3 de 1857
Al mayor Fancisco Iturra. Salinas Grandes, noviembre 6 de 1857
Al coronel Manuel Baigorria.  Salinas Grandes, diciembre 1º de 1857
Al Presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza. Salinas Grandes, diciembre 1º de 1857
De Mangil Wenu a Calfucurá. Dumo, mayo 1º de 1860
Al general Justo José de Urquiza. Michitué, abril 22 de 1861
Al general Juan Esteban Pedernera. Michitué, abril 25 de 1861
Al coronel Ignacio Rivas. Michitué, abril 26 de 1861
Al coronel Pedro Navarro. Michitué, abril 27 de 1861
Al general Emilio Conesa. Michitué, abril 27 de 1861
De Bartolomé Mitre a Calfucurá. Buenos Aires, enero 10 de 1863
Al Presidente de la República Argentina, Bartolomé Mitre. Chilhué, marzo 8 de 1863
Al coronel Ignacio Rivas. Chilhué, abril de 1863
Al coronel Ignacio Rivas. Chilhué, junio de 1863 (I)
Al coronel Ignacio Rivas. Chilhué, junio de 1863 (II)
Al Presidente de la República Argentina, Bartolomé Mitre. sin lugar, julio 6 de 1864
Al coronel Benito Machado. sin lugar, febrero 21 de 1865
Al coronel Álvaro Barros. Salinas Grandes, septiembre 17 de 1868
Al coronel coronel Juan Boerr. La Verde, marzo 5 de 1872
Al Ministro de la Guerra y Marina de la República Argentina, Martín de Gainza. Salinas Grandes, julio 22 de 1872 
Al Ministro de la Guerra y Marina de la República Argentina, Martín de Gainza. Salinas Grandes, julio 27 de 1872
Al coronel Julián Murga. Salinas Grandes, octubre de 1872 (I)
Al coronel Julián Murga. Salinas Grandes, octubre de 1872 (II)
Al Ministro de la Guerra y Marina de la República Argentina, Martín de Gainza. Salinas Grandes, enero 30 de 1873 
Al coronel Julián Murga. Salinas Grandes, marzo 8 de 1873

En el momento de máximo dominio mapuche de la pampa, Calfucurá gobernaba la mayor parte de la Provincia de Buenos Aires. También estaban bajo su control Neuquén, Río Negro, San Luis, La Pampa y el extremo sur de Mendoza. Además mantenía buenas relaciones con los mapuches del otro lado de Los Andes y con los tehuelches de Casimiro Biguá, lo que le permitía ampliar su influencia hasta muy cerca del extremo sur del continente americano. Quizás fue el único momento en la historia en que los mapuches, unidos bajo una causa común, dominaban un territorio que abarcaba de océano a océano.

Basó su exitosa campaña en tres puntos: Salinas Grandes, Carhué y Choele-Choel. Su última batalla la librará cuando los blancos pongan mano en este último punto y el morirá ordenando defender Carhué hasta la última lanza.

Breve reseña cronológica.

1830

Llega a la llanura pampeana desde el otro lado de los Andes formando parte del grupo del cacique Martín Toriano.

Que Calfucurá vino de Chile llamado por Rosas lo declara aquél mismo en una carta que escribió desde Michitue el 27 de abril de 1861 al general Emilio Conesa: “También le diré que no estoy en estas tierras por mi gusto, ni tampoco soy de aquí, sino que fui llamado por don Juan Manuel, porque estaba en Chile y soy chileno y ahora hace como 30 años que estoy en estas tierras". En otra carta de la misma fecha dirigida al coronel Pedro Navarro, le dice que hace mucho tiempo que vino de Chile y se quedó aquí porque los caciques lo pidieron, y que él se quedó previa promesa que le hicieron de obedecerlo en todo.

Pese a lo escrito en sus cartas, divergen las razones de su aparición en las pampas:

9 de septiembre de 1834. Masacre de Masallé.

Calfucurá, enfurecido por el fusilamiento en Tandil de su amigo Toriano y sintiéndose traicionado por los vorogas, se reúne con ellos en Masallé, un paraje cercano a la laguna Epecuén donde tenían sus tolderías, y lo que se había pactado como una amistoso encuentro comercial terminó en una emboscada.

Varios caciques -entre ellos Rondeao y Melín; Ignacio Coliqueo logró escapar- y centenares de vorogas fueron asesinados. Acéfalos varios grupos tribales y aprovechando el miedo que logró infundir, Calfucurá intimidó a otros caciques de la región y a los indios sin líder, notificándoles que por la voluntad del dios Ngnechen él se había erigido en el cacique general de las Pampas.

Los vorogas se dispersaron. Calfucurá estableció en Salinas Grandes su centro de operaciones comenzando a dirigir las maniobras que lo llevaron a convertirse en amo y señor de las Pampas. Envió a su hermano Antonio Namuncurá a entrevistarse con Rosas en Buenos Aires, quién lo autorizó a establecer sus toldos en las Salinas Grandes.

1837

Los vorogas con refuerzos de Chile con el cacique Railef, "el Viejo" al frente ingresan con 4.000 lanzas a las pampas. Realizan malones sobre Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Perseguidos por el ejército deciden regresar a la Araucanía llevando cautivas y un arreo de 100.000 vacunos. Calfucurá, por orden de Rosas, se movió para cortarles la retirada y los atacó por sorpresa en Quentuco sobre el río Colorado derrotándolos, matando a Railef y a la mayoría de sus guerreros. Algunos de los sobrevivientes huyeron hacia Chile, los que lo hicieron hacia el este, cayeron en manos de los soldados que venían siguiendo su rastrillada, fueron fusilados por orden de Rosas en Chacarita.

1840

Acuerdo de paz con Juan Manuel de Rosas, Calfucurá se compromete a respetar los asentamientos del gobierno a cambio recibirá anualmente 1.550 yeguas, 500 vacas, ropa, azúcar, yerba, bebida y tabaco.

Durante los años 1840, Calfucurá consiguió el dominio sobre las región pampeana, se alió con los ranqueles de Painé y con los manzaneros de Valentín Sayhueque, quien hizo la paz con Casimiro Biguá, cacique principal de los tehuelches, lo que también dio a Calfucurá el dominio sobre el norte de la Patagonia. ​ Además estableció una alianza con los Wenteches (o arribanos, llano central y precordillera andina, entre Malleco y Temuco) del cacique Quilapán y por medio de estos con los pehuenches de Purrán, quienes controlaban los pasos cordilleranos. Nunca antes un cacique fue tan poderoso

1852

Asistió con guerreros a Rosas en la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) que culminó con el triunfo de Justo José de Urquiza.

La caída de Rosas invierte los términos de la relación, porque Calfucurá ahora desprotegido por Buenos Aires. Se perdió pacificación alcanzada hasta el momento con casi todas las tribus de distintos orígenes. El mítico soberano de la pampa, que había alcanzado la paz con los huincas, volvió entonces a la guerra de malones.

La alianza es ahora con Juan José de Urquiza pero solamente circunstancial y porque este sigue lidiando contra Buenos Aires.

1854

Vencedor en Caseros, el general Justo José de Urquiza ofreció a los caciques principales no atacarlos siempre que mantuvieran la paz. Calfucurá aceptó los términos y envió a Paraná -capital de la Confederación Argentina- a su hijo Namuncurá al frente de una comitiva para convenir los términos de tratado: paz entre el gobierno nacional y la Confederación de Salinas Grandes a cambio de la regular entrega de regalos, alimentos y grados militares con sus correspondientes sueldos. Namuncurá, apadrinado por Urquiza fue bautizado con el nombre de Manuel.

13 de febrero de 1855. Malón sobre Azul

La paz con la Confederación era el preludio de la guerra a Buenos Aires. Un malón de 5000 lanceros de Calfucurá atacó el fuerte y el pueblo de Azul. Alrededor de 300 pobladores y soldados resultaron muertos, los ranchos fueron incendiados y todo en los alrededores fue destruido. Los indígenas tomaron entre 60 y 150 mil vacunos y llevaron cautivos a 150 mujeres y niños.

31 de Mayo de 1855. Batalla de Sierra Chica

Cerca del sitio de la batalla, en Boca de la Sierra, partido de Azul, una obra del artista Carlos Regazzoni evoca los enfrentamientos en esa zona de frontera.

El 27 de mayo una columna al mando de Bartolomé Mitre sale de Azul para vengar el ataque de Calfucurá, fue despedido con una cena de gala en la que prometió “exterminar a los bárbaros de las pampas”. Partió seguro de su victoria, con novecientos hombres de infantería, caballería y dos cureñas.

El 31 de Mayo en Sierra Chica (cerca de Olavarría), luego de una eficaz arremetida de los soldados, hubo algunos que se adentraron demasiado en territorio indígena, donde saquearon tolderías. Sintiéndose confiados fueron rodeados por una multitud de indígenas al mando de Catriel, Cachul y Calfucurá. ​La infantería fue aniquilada, la caballería se desbandó y las cureñas terminaron en poder de los indios. En inferioridad de condiciones el ejército se retiró del campo de batalla, Mitre decidió abandonar por la noche el campamento a pie, dejando los fuegos encendidos y los caballos, para que los indígenas no sospechasen y replegarse a la frontera.

Un periódico de la época tituló: “Curiosa la táctica de Mitre, que sale de Buenos Aires como caballería, pero regresa como infantería”.

29 de octubre de 1855. Batalla de San Jacinto

Mitre organizó el Ejército de Operaciones del Sur con 3.000 soldados y 12 piezas de artillería al mando del general Manuel Hornos.

29 de octubre cerca de la actual Loma Negra, entre las sierras de San Jacinto y el Arroyo Tapalqué, se produjo la Batalla de San Jacinto. Las fuerzas de Calfucurá con el apoyo de Cachul engañaron al general Hornos para que se internara con tropas y artillería en un guadal, y obtuvieron una victoria contundente. 18 oficiales y 250 soldados del ejército argentino fallecieron, 250 resultaron heridos, numerosos caballos, pertrechos y armas pasaron a engrosar el arsenal de Calfucurá.

Luego de esta victoria las fuerzas de Calfucurá atacaron los pueblos de Cabo Corrientes, Azul, Tandil, Cruz de Guerra, Junín, Melincué, Olavarría, Alvear, Bragado y Bahía Blanca.

Con sus triunfos en Sierra Chica y San Jacinto, Calfucurá confirmó su prestigio, fue reconocido como la suprema autoridad de las pampas, fue apodado el "Napoleón de las Pampas". El ejército de Calfucurá era estimado en 6000 guerreros: 1500 ranqueles, 2000 pampas, 1000 chilenos (seguidores de él mismo y los caciques Cañumil, Quentriel), 800 araucanos (traídos desde el otro lado de los Andes) y 700 pehuenches.

1868

A mediados del año el presidente Mitre dispone la ocupación de la isla Choele Choel –punto central en el recorrido de los ganados comercializados hacia Chile– con fuerzas dirigidas por el comandante Julián Murga, de Carmen de Patagones. Esta situación provoca la reacción inmediata de Calfucurá, Choele Choel era estratégicamente fundamental para su causa, pidiendo al gobierno su inmediato retiro (Ver carta al coronel Álvaro Barros del 17 de septiembre de 1868).

El 12 de octubre Domingo Faustino Sarmiento asume la primera magistratura. Una de sus primeras medidas fue fundar el Colegio militar e importar ametralladoras y fusiles Remington para el ejército.

1870 - 1871

El ejército argentino estaba mejor armado y se consideró en condiciones de enfrentar, de una vez por todas, a los indígenas de Calfucurá que por casi cuarenta años marcara las pautas en un territorio que al gobierno le parecía que debía estar bajo su tutela.

La declaración de guerra fue mutua y el líder mapuche de inmediato comenzó a hacer lo que mejor sabía: malonear. Atacó Tres Arroyos, Bahía Blanca, Veinticinco de Mayo, 9 de Julio y Alvear.

8 de marzo de 1872. Batalla de San Carlos

La Batalla de San Carlos se produjo en el paraje conocido como Pichí Carhué (Carhué Chico) cerca del fortín de San Carlos, hoy San Carlos de Bolívar, Provincia de Buenos Aires. Las fuerzas del Ejército Argentino comandadas por el general Ignacio Rivas obtuvieron una victoria decisiva sobre el cacique mapuche Juan Calfucurá.

Las fuerzas de Calfucurá regresaban a Salinas Grandes tras uno de sus malones frontera adentro. En su ruta pasaban cerca del Fuerte de San Carlos como Calfucurá lo había anunciado al coronel Juan Boerr (ver carta del 5 de marzo) indicando que no se aproximaría al fuerte porque eran amigos. El general Rivas coloca sus fuerzas entre las de Calfucurá y las de Boerr y juntos se dirigieron al campo de San Carlos.

Museo Histórico de Cera. Buenos Aires

El ejército había sumado a los guerreros de Cipirano Catriel y Justo Coliqueo, antiguos aliados de los salineros que buscaban fortalecer su posición frente al gobierno. Por su parte Calfucurá contaba con el apoyo de los caciques Reuquecurá, Catricurá, Pincén y Mariano Rosas.

En una batalla que duró varias horas, fue clave el largo alcance y la precisión de tiro de las modernas armas que había adquirido Sarmiento, las fuerzas de Calfucurá debieron retroceder. Quedaban 200 indios muertos, otros tantos heridos. El cacique huyó a Salinas Grandes.

19 de septiembre de 1872

Calfucurá y Pincén atacan a los Indios de Coliqueo que estaban asentados en la Tapera de Díaz en parte como venganza y en parte en un intento de incorporarlos a sus fuerzas que intentaban reagrupar. El cacique Justo Coliqueo y sus hermanos fueron tomados prisioneros. Aunque el saqueo a la Tapera de Díaz fue completo, poco tiempo después la mayoría de los Indios de Coliqueo regresaron.

4 de junio 1873. Muerte de Calfucurá

Su muerte natural ocurrió en las tolderías cercanas a la laguna Chillhué, en La Pampa, y fue enterrado junto a su caballo, armas, alimento y bebidas para “la otra vida”. En su lecho de muerte dejó un pedido a su hijo y sucesor Manuel Namuncurá: “no entregar jamás Carhué a los huincas". El cacique veía en la caída de Carhué la derrota final de los indígenas, un bastión que una vez vencido, provocaría la entrada del huinca.

En la "Campaña del Desierto" de 1879 su tumba fue profanada por soldados y su calavera terminó en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. El gobierno argentino dispuso la restitución de sus restos al pueblo Mapuche que se concretará cuando finalice la pandemia de Covid-19.