Relación de las cosas de Yucatán

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plusRelación de las cosas de Yucatán
Fray Diego de Landa, 1566.

Capítulo I. Descripción de Yucatán. Variedad de las estaciones.

Capítulo II. Etimología del Nombre de Esta Provincia. Situación de ella.

Capítulo III. Cautiverio de Gerónimo de Aguilar. Expediciones de Hernández de Córdoba y Grijalva a Yucatán.

Capítulo IV. Navegación de Cortés a Cuzmil (Cuzamil). Carta a Aguilar y sus compañeros.

Capítulo V. Provincias de Yucatán. - Los Principales edificios antiguos.

Capítulo VI. De Cuculcán y de la edificación de Mayapan.

Capítulo VII. De Cuculcán y de la edificación de Mayapan

Capítulo VIII. Llegada de los Tutuxivis y alianza que hicieron con los señores de Mayapán. Tiranía de Cocom, ruina de su poder y de la ciudad de Mayapan.

Capítulo IX. Monumento cronológico de Mayapan. Establecimiento del reino de Zututa. Origen de los Cheles. Los tres reinos principales de Yucatán.

Capítulo X. Varias calamidades experimentadas en Yucatan en el siglo anterior a la conquista, huraccanes, pestilencias, guerras, etc.

Capítulo XI. Profecías de la llegada de los españoles. Biografía de Francisco de Montejo, Primer Adelantado de Yucatán.

Capítulo XII. Montejo navega a Yucatán y toma posesión de la tierra. Los Cheles le conceden el asiento de Chichen Itzá. Los indios le obligan a que los deje.

Capítulo XIII. Montejo deja Yucatán con su gente y va a México. Su hijo Francisco de Montejo, pacifica después la tierra.

Capítulo XIV. Estado de Yucatán después de la salida de los españoles. Don Francisco, hijo del Adelantado, restablece el gobierno español en Yucatán.

Capítulo XV. Estado de Yucatán después de la salida de los españoles. Don Francisco, hijo del Adelantado, restablece el gobierno español en Yucatán.

Capítulo XVI. Estado del país antes de la Conquista. Una sublevación. Cédula Real en favor de los indios. Muerte del Adelantado. Sus Descendientes.

Capítulo XVII. Llegada de los frailes franciscanos españoles a Yucatán. Protección que dispensaron a los indígenas. Sus luchas con los encomenderos.

Capítulo XVIII. Vicios de los indios. Los frailes estudian la lengua del país. Sus enseñanzas a los naturales. Castigos a los apóstatas.

Capítulo XIX. Llegada del obispo Toral. Suelta a los indios arbitrariamente presos. Viaje de Landa a España para justificar la conducta de los franciscanos.

Capítulo XX. Manera de fabricar las casas en Yucatán. Obediencia y respeto de los indios a sus señores. Modo de ornar sus cabezas y de llevar sus vestidos.

Capítulo XXI. Mantenimientos y comidas de los indios de Yucatán.

Capítulo XXII. Pintura y labrado de los indios. Sus borracheras, banquetes, farsas, músicas y bailes.

Capítulo XXIII. Industria, comercio y moneda. Agricultura y semillas. Justicia y hospitalidad.

Capítulo XXIV. Manera de contar de los Yucatecos. Genealogías. Herencias y tutela de los huérfanos. Sucesión de los Señores.

Capítulo XXV. Matrimonios. Repudios frecuentes entre los Yucatecos. Sus casamientos.

Capítulo XXVI. Manera de bautismo en Yucatán. Como lo celebran.

Capítulo XXVII. Especie de confesión entre los Yucatecos. Abstinencias y supersticiones. Diversidad y abundancia de ídolos. Oficios de los sacerdotes.

Capítulo XXVIII. Sacrificios y mortificaciones crueles y sucios de los Yucatecos. Víctimas humanas matadas a flechazos.

Capítulo XXIX. Armas de los yucatecos. Jefes militares. Milicia y soldados, costumbres de guerra.

Capítulo XXX. Penas y castigos a los adulteros. Homicidas y ladrones. Educación de los mancebos. Costumbre de allanar la cabeza a los niños.

Capítulo XXXI. Modo de vestir y adornarse entre las indias de Yucatán.

Capítulo XXXII. Castidad y educación de las Indias de Yucatán. Sus relevantes cualidades y su economia. Su devoción y especiales costumbres en sus partos.

Capítulo XXXIII. Duelos. Entierros de los sacerdotes. Estatuas para conservar las cenizas de los señores. Reverencia que les tributaban. Su gloria e infierno.

Capítulo XXXIV. Cuenta del año yucateco. Caracteres de los días. Agueros de los años. Los cuatro Bacabaes y sus nombres. Dioses de los días aciagos.

Capítulo XXXV. Fiestas de los días aciagos. - Sacrificios del principio del año nuevo en la letra de Kan (Cauac).

Capítulo XXXVI. Sacrificios del año nuevo de la letra Muluc (Kan). Baile de los zancos. Danza de las viejas con perros de barro.

Capítulo XXXVII. Sacrificios del año nuevo de la letra Ix (Muluc). Pronósticos malos y modos de remediar sus efectos.

Capítulo XXXVIII. Sacrificios del año nuevo en la letra Cauac (Hiix). Pronósticos malos y su remedio con el Baile del Fuego.

Capítulo XXXIX. Explica el autor varias cosas del calendario. Su intento de dar estas noticias.

Capítulo XL. Comienza el calendario Romano y Yucateco.

Capítulo XLI. Siglo de los Mayas (Ahau Katun). Escritura de ellos.

Capítulo XLII. Multitud de Edificios de Yucatán. Los de Izamal (Itzmal), Mérida (Ich Caan Ziho), y Chichén Itzá (Chi Chheen Itza).

 

Capítulo XXIX. Armas de los yucatecos. Jefes militares. Milicia y soldados, costumbres de guerra.

Que tienen armas ofensivas y defensivas. Las ofensivas eran arcos y flechas que llevaban en sus carcajes con pedernales por casquillos y dientes de pescados, muy agudos, las cuales tiran con gran destreza y fuerza. Los arcos son de un hermoso palo leonado y fuerte a maravilla, más derechos que curvos, y las cuerdas (son) del cáñamo de la tierra. La largura del arco es siempre algo menor que la de quien lo trae. Las flechas son de (unas) cañas muy delgadas que se crian en las lagunas y largas de más de cinco palmos; átanle a la caña un pedazo de palo delgado, muy fuerte, en que va insertado el pedernal. No usaban, ni lo saben, poner ponzoña, aunque tienen harto de qué. Tenian hachuelas de cierto metal y de esta hechura, las cuales encajaban en un mástil de palo y les servían de armas y para labrar la madera. Dábanles filo con una piedra, a porrazos, pues el metal es blando. Tenian lanzuelas cortas de un estado con los hierros de fuerte pedernal, y no tenian más armas que éstas.

Tenian para su defensa rodelas que hacian de cañas hendidas y muy tejidas, redondas y guarnecidas de cueros de venados. Hacían sacos de algodón alcolchados y de sal por moler, alcolchada en dos tandas o colchaduras, y estos sacos eran fortísimos. Algunos señores y capitanes tenian como morriones de palo, pero eran pocos, y con estas armas y plumajes y pellejos de tigres y leones puestos, iban a la guerra los que los tenian.

Dos capitanes tenian siempre: uno perpetuo (cuyo cargo) se heredaba, y otro elegido por tres años con muchas ceremonias para hacer la fiesta que celebraban en su mes de Pax, que cae el doce de mayo, o por capitán de la otra banda para la guerra.

A este llamaban Nacón (nacom); no habia, en estos tres años, conocer mujer ni aun la suya, ni comer carne; tenianle en mucha reverencia y dábanle a comer pescados e iguanas que son como lagartos; no se emborrachaba en este tiempo y tenia en su casa las vasijas y cosas de su servicio, apartadas, y no le servia mujer y no trataba mucho con el pueblo.

Pasados los tres años, (volvía a vivir) como antes. Estos dos capitanes trataban la guerra y ponian sus cosas en orden y para esto había en cada pueblo gente escogida como soldados que, cuando era-menester, acudían con sus armas. A estos llamaban holcanes, y no bastando éstos, recogían más gente y concertaban y repartían entre si, y guiados con una bandera alta salian con mucho silencio del pueblo y asi iban a arremeter a sus enemigos con grandes gritos y crueldades donde topaban descuidos.

En los caminos y pasos, los enemigos les ponian defensas de flechaderos de varazón y madera y comúnmente hechos de piedra. Después de la victoria quitaban a los muertos la quijada y limpia de la carne, poniansela en el brazo. Para su guerra hacian grandes ofrendas de los despojos y si cautivaban algún hombre señalado, le sacrificaban luego porque no querian dejar quien ies dañase después. La demás gente era cautiva en poder del que la prendia. Que a esos holcanes si no era en tiempo de guerra, no daban soldada, y cuando habia guerra, los capitanes les daban cierta moneda, y poca, porque era de la saya, y si no bastaba, el pueblo ayndaba a ello. El pueblo dábales también la comida, y esa la aderezaban las mujeres para ellos; la llevaban a cuestas por carecer de bestias y asi les duraban poco las guerras. Acabada la guerra, los soldados hacian muchas vejaciones en sus pueblos (mientras) duraba el olor de la guerra y sobre ello hacianse servir y regalar; y si alguno habia matado algún capitan o señor, era muy honrado y festejado.


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