Nunkui. Maestra del mundo femenino.

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Nunkui

Nunkui. Mito shuar de los conocimientos del mundo femenino, Batik 1,80 m x 2,05. Trabajo del Gloriandrea Pérez.

Deidad de las huertas, los cultivos, del hogar y la cerámica. Su protección se extiende a todo el mundo femenino. Dueña de la tierra y de todo lo que existe bajo de ella. Todas las mujeres son también hijas de Nunkui, para contactarla ingieren jugo de tabaco en sus propias huertas.

Si se quiere tener una plantación fecunda, buena caza y prestigio social, se le deben dedicar "anents" (cantos) para atraer sus fuerzas creadoras. Las plantas, simbólicamente son hijas de Nunkui, y están representadas por las nántar, piedras que cada mujer esconde en sus huertas.

A continuación presentamos dos mitos que relatan sus apariciones para enseñar a cultivar y a trabajar la cerámica:

Cultivos

Los shuar eran recolectores, vivían de los frutos que encontraba en su entorno. Una mujer hambrienta luego de caminar mucho tiempo por la vera del río, divisó a otra mujer que lavaba muchos tubérculos, se acercó a ella y viendo sus chankin (canastos) llenos de comida, le preguntó si podía darle algo. La mujer dijo:

- Yo soy Nunkui, dueña de todos los tubérculos, de los chanchos y de las gallinas, te puedo dar todo si cuidas a mi pequeña hija, solicítaselo a ella, pero si no la tratas bien, todo lo que te ha dado te lo quitará.

La mujer la llevó su casa, y ante su pedido la niña la llenó de tubérculos; por primera vez brindó a su marido chicha y todo era prosperidad.

Un día la mujer salió a la huerta y dejó a la niña con sus hijos. Los niños comenzaron a pedir cosas absurdas: culebras, monos, etc.; la niña traía los cuerpos de los animales sin sus cabezas y los niños enfurecidos le echaban ceniza en sus ojos. La niña comenzó a llorar sin consuelo y subió por el pau (pilar de la casa) hasta llegar al techo, su llanto ocasionó grandes tormentas. Luego se escondió en una caña guadúa (bambú). Al regresar la mujer a la casa y ver lo que había pasado, intentó sacar la la niña de la caña, pero esta bajó por ella y entró debajo de la tierra; la mujer cortó la caña y solo encontró tres piedras que parecían de sangre llamadas nántar.

Nunkui al ver lo que le hicieron a su hija, se enfureció y los maldijo, diciéndoles que desde ese día ellos tendrían que sembrar sus propios cultivos, y que recibirían poco de sus huertas, que deberían trabajar muy duro para que los tubérculos crezcan en ella. Por eso las mujeres realizan anents (cantos) para Nunkui, para que haga pródigos sus cultivos y sus animales domésticos. Siempre colocan los nántar en la huerta, dentro de un pinin -tazón de cerámica- boca abajo, para que no escape la niña y proporcione buena cosecha.

Cerámica

Antes todos los objetos de cerámica eran hechos por Nunkui, las piezas eran de gran belleza y resistencia, las mujeres se proveían de ellas sin tener que fabricarlas. Un día decidieron desafiarla, tratando de hacer piezas aún mejores para conquistar a los hombres. Nunkui, ofendida, decidió que en adelante siempre tendrían que fabricar sus propias piezas, reconocer la arcilla buena y esmerarse en su manufactura y cocción.

Las mujeres fabricaban utensilios de mala calidad y no compartían a ninguna otra mujer sus conocimientos. Una mujer muy hermosa se había casado con un apuesto cazador, recibía de él las mejores presas, pero se avergonzaba porque no tenía en qué cocinarlas, les rogaba a esas mujeres que le enseñaran a trabajar la cerámica, pero nunca lo logró. Estas mujeres, llenas de envida, siempre pretendían conquistar al cazador diciéndole que sí tenían donde cocinar lo producido por su caza, él nunca se dejó convencer.

La joven esposa, decidió perseguir a las mujeres para ver de dónde obtenían la arcilla; escondida, las vio jugar con el barro y desparramarlo burlándose. Nunkui, al descubrir el episodio se enfureció dejándolas incapaces de trabajar la arcilla, no entendía como irrespetaban la mejor arcilla que servía para formar los genitales de la mujer. La mujer escondida salió a su encuentro y le rogó que le enseñe todo el arte para fabricar cerámica. Nunkui confió en ella, le dio su mejor barro y le enseño a fabricar la olla para cocinar ("ichínkian"), la olla para fermentar la chicha ("muits"), los platos para servir la comida ("pinink"), el pozuelo para beber la chicha ("umámuk"), el de beber la guayusa ("yukunt") y el vaso para tomar tabaco y ayahuasca ("nátip"). Le enseño que cada pieza cerámica debía ser trabajada en tablas ("tatank") diferentes para que no se destruyeran al transportarlas, a trabajar la arcilla con cordeles, a alisarla con un "kuíship" o con la cáscara del mismo, a cocinarla cubriéndola con leña, a pintarlas con pura y kitiún (pigmentos), barnizarlas con chipia e impermeabilizarlas con cera kantse. Toda la tarea se debe desarrollar con "anents" (cantos) apropiados y soplando sus manes para que Nunkui le transmita sus poderes.


Fuentes:

http://nunkui-nunkui.blogspot.com/2012/01/mito-de-la-ceramica-nunkui.html