Tsunki. El dueño de las aguas.

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Es un ser supremo, una deidad que vive bajo el agua y tiene poderes. Enseña a los Shuar todo lo que tiene que ver con la pesca y con la salud. Según algunas interpretaciones es el hermano de Nunkui.

TsunkiSu principal manifestación es la sal, pero también toma la forma de todos los animales acuáticos: pato, cangrejo, etc, y en los arroyos donde la gente se baña -para visitarlos- el de una culebrita. Por ese motivo el shuar considera el baño casi como un rito, lo realizan diariamente con el deseo de encontrarse con Tsunki.

Enseña las técnicas y los anent (cantos) de la pesca. Entrega los poderes a los uwishín (chamán), a través de una piedra llamada Namur.

Namur

El uwishín que tiene la piedra namur se relaciona fácilmente con Tsunki. Aunque no tenga gran experiencia, si consigue el talismán será un chamán poderoso pues es la propia piedra la que los otorga. Ningún wawékratin (chamán maligno) puede atacarlo pues no tienen la piedra, Tsunki no les permite poseerlas.

Los uwishín que quieren adquirir la piedra, suelen tomar ayahuasca por la noche, quedándose en las orillas del río, en el lugar donde piensan que pueda estar Tsunki. De otra manera, el uwishín puede transmitir el poder al aprendiz en la ceremonia de iniciación entregándole su saliva (juak).

En los mitos se habla de Tsunki cuando se explica el origen de la población Shuar. El siguiente relato explica este mito relacionado con la creencia católica del Diluvio Universal:

Cuentan que un shuar fue a la cacería y sus perros rastrearon a una guanta (roedor peludo del tamaño de un pequeño cerdo, cuya carne es una de las preferidas por los shuar) y la mataron el el río. Cuando él estaba buscando a la guanta se le presentó una mujer Tsunkinua quien le transportó a las profundidades del agua.

Le llevó a su casa y le presentó a su padre como su novio. Le ofrecieron una anaconda como asiento. Pero la anaconda quiso comerse al visitante. Entonces le cambiaron de asiento y le ofrecieron un kunkuim (tortuga). El nuevo asiento empezó a moverse hacia adelante, se detenía cuando se le golpeaba la cabeza. El shuar sintió que su vida estaba en peligro. Decidió regresar a su casa. Trasladó a su nueva esposa, Tsunkinua, convertida en una serpiente (titink) y la guardó en un pitiak (canasto impermeable).

Un día tuvo que salir de cacería, les advirtió a sus hijos y esposas que no tocaran el pitiak. Ellos llenos de curiosidad bajaron la canasta, en su interior encontraron la serpiente titink. Dominados por el miedo, le pincharon con tizones encendidos. La culebra Tsunkinua humedeció el suelo y desapareció de la vista de sus agresores, retornando a la casa de su padre.

Enseguida empezó a nublarse el cielo y a producirse un gran diluvio. El shuar que había ido de cacería regresó apresuradamente. Preguntó a sus hijas que había sucedido. Comprobó que habían abierto la canasta y maltratado a la Tsunkinua. El shuar tomó a su hija más pequeña en brazos y abandonó la casa donde pereció el resto de su familia. Concluido el diluvio, el shuar repobló la selva casándose con su hija.

Juan Chuinda, Shaim


Fuente:

Cartilla Bilingüe.Shuar-Español. Tradiciones orales de las comunidades Shuar. INPC. Ecuador