Inés de Suárez

Biografías de Pueblos Originarios
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España

1507 ~ 1580

Inés de Suárez

Ampliar imagenPintura de J.M. Ortega, que se encuentra en el Museo Histórico Nacional en la Plaza de Armas (Chile), representa su defensa de Santiago en septiembre de 1541, del ataque de Michimalonco, Inés cortó las cabezas de los caciques mapuches que iban a ser rescatados y los exhibe a sus enemigos para desanimarlos.
Nació en Plasencia, Extremadura, España en el año 1507, su casa natal está próxima a la catedral llamada La Vieja. Su abuelo, ebanista, era muy cercano a los clérigos católicos de la cofradía de la Veracruz, su madre que le enseña el oficio de costurera, tenía una hermana llamada Asunción. Se desconocen detalles de su padre, pero se sospecha que podría ser su propio abuelo.

En 1526, contrae matrimonio con Juan de Málaga, de esta unión no nacen hijos pues Inés de Suárez era estéril. Aproximadamente entre 1527 y 1528, su marido se embarca con destino al Panamá. Pasan los años y sólo recibe contadas cartas de él desde Venezuela, ya no volvería a verlo. En 1537, consigue Licencia real y se embarca hacia las Indias en su búsqueda.

En 1537, llega a América, tras varios meses de búsqueda, descubre que había fallecido en combate.

Algún tiempo después conocería en Cuzco a Pedro de Valdivia, maestro de campo de Pizarro y posterior conquistador de Chile; entre ellos nació un romance, fue cautivada con los planes de Valdivia de conquistar las tierras que el Adelantado Diego de Almagro había recorrido cuatro años atrás.

A finales de 1539, marchó con Pedro de Valdivia, a pesar de las protestas de índole moralista de un tal Francisco Martínez, benefactor de Pedro de Valdivia.

Este pidió permiso oficial para que Inés le acompañase en una expedición que partiría hacia el sur, hacia Chile: Francisco Pizarro dio su consentimiento mediante carta, aceptando que la mujer le asistiese como sirviente doméstico, pues de otro modo la Iglesia hubiese estorbado a la pareja.

En la ardua caminata que siguió, la presencia de Inés resultaría una ayuda inestimable, pues a lo largo de la marcha hacia el sur, Inés se encargó de tratar a los heridos, encontrar agua en medio del desierto, vigilar a los yanaconas, e incluso llegó a salvar la vida de Pedro de Valdivia cuando un contrincante (Pero Sánchez de la Hoz y otros) estuvo a punto de matarle en Atacama la Chica. Es por ello que sería considerada entre sus compañeros de viaje, como "una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores".

Tardarían once meses (diciembre de 1540) en dar por finalizada su travesía, habiendo llegado al valle del río Mapocho, donde fundarían la capital del territorio. Este valle era extenso, fértil y con abundante agua potable; al estar rodeado por indígenas, establecieron la base entre dos colinas que facilitaban disponer posiciones defensivas, contando con el río a modo de barrera natural.

El 11 de septiembre de 1541, se produce el ataque de Michimalonco, durante el ataque, la labor de Inés a lo largo del día había consistido en atender a heridos y desfallecidos, curando sus heridas y aliviando su desesperanza con palabras de ánimo, además de llevar agua y víveres a los luchadores; ayudando incluso a montar a caballo a un jinete cuyas serias lesiones le impedían hacerlo solo.

Pero aún tendría que jugar un papel decisivo en la lucha: viendo en la muerte de los siete caciques, que desde la prisión gritaban palabras de ánimo a sus vasallos, la única esperanza de salvación para los españoles, Inés propuso cortar las cabezas de los adalides y arrojarlas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos. Muchos hombres daban por inevitable la derrota y se opusieron al plan, argumentando que mantener con vida a los líderes indígenas era su única baza para sobrevivir, pero Inés insitió en continuar adelante con el plan: se encaminó a la vivienda en que se hallaban los cabecillas y que protegían Francisco Rubio y Hernando de la Torre, dándoles la orden de ejecución. Testigos del suceso narran que de la Torre, al preguntar la manera en que debían recibir muerte los prisioneros, recibió por toda respuesta de Inés "De esta manera", tomando la espada del guardia y decapitando ella misma al primero de los caciques.

Después de que los siete caciques fuesen decapitados y sus cabezas arrojadas entre las filas de indígenas, Inés se vistió con cota de malla y casco, cubriéndose con un manto de piel de alce, y montó sobre un caballo blanco. Afirma un testimonio que "salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro". Avivado el coraje de los españoles, éstos aprovecharon el desorden y la confusión causada entre los indígenas al topar con las cabezas decapitadas de sus líderes, logrando poner en fuga a los atacantes. El coraje de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración.

Estas drásticas acciones no habrían sido las únicas se dice cristianizó de un sólo tajo a centenares de indígenas que rehusaban convertirse al catolicismo. ¿Cómo lo logró? Muy simple, dado que los herejes no querían entrar a la Iglesia a reconocer la supremacía del dios verdadero, los hizo decapitar y luego bautizó sus cabezas.

A la luz de los hechos posteriores es indiscutible que la unión de más de 10 años entre Pedro de Valdivia e Inés de Suárez no era bien vista entre algunos vecinos de marcado acerbo religioso, hecho que se sumaba a otras críticas hacia el gobernador. Valdivia sale hacia el Perú en 1548 junto a Gerónimo de Alderete a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador ante el representante de la corona en el Perú: Se entrevista con Pedro de la Gasca, quien después de probar su fidelidad y gracias a la intervención del mismo Valdivia en la batalla de Xaquixahuana que derrota a Gonzalo de Pizarro, se gana la muy buena estima y lo reconoce como gobernador del Reyno de Chili, fijando sus límites y permitiéndole pertrecharse; no obstante, la llegada de vecinos enemistados con Valdivia desde Chile provoca un juicio de residencia a Pedro de Valdivia quien ya había tomado el camino del sur, volviendo desde Arequipa a enfrentar los cargos en su contra, entre ellos la unión ilegítima con Inés de Suárez.

De la Gasca, después de escuchados los alegatos se da cuenta de que existía muy poca objetividad, felonías y mucho egoísmo en las acusaciones, lo exonera de todos los cargos, excepto de lo relacionado con Inés de Suárez. De la Asca ordena imperativamente a Pedro de Valdivia terminar su relación con Inés de Suárez ordenándole casarla con un vecino de su elección, recomendándole seguir las directivas de la iglesia respecto de su legítimo matrimonio; De la Asca era canónico de Sevilla y por tanto no podía hacer vista gorda a la relación extramarital ya expuesta en público de Valdivia. Ante esto, Valdivia promete su palabra de caballero de dar cumplimiento a cabalidad a la sentencia dictada y a traer a su esposa al continente americano.

Después de volver Valdivia del Perú en 1549, Inés de Suárez quien le esperaba con ansiedad, recibe estupefacta e incrédula, de boca del mismo Pedro de Valdivia, lo acordado con la sentencia de De la Gasca, y que en caso de no cumplirla, sería excomulgado de la iglesia y le ordena casarse con uno de sus mejores capitanes, don Rodrigo de Quiroga, para entonces tenía ella 42 años. Inés de Suárez acata la resolución y la unión se materializa prontamente.

Luego de casarse, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila y religiosa. Junto a su marido quien fue un principal del reino y contribuyó a la construcción del templo de la Merced, y de la ermita de Monserrat, en Santiago. Quiroga tuvo una hija extramarital.

Murió Inés alrededor del año 1580, el mismo año que murió su marido, don Rodrigo de Quiroga.

Isabel Allende en su libro "Inés del alma mía" (2.006), escribió: "Este libro no es una reivindicación de la figura de la mujer en la Conquista, como piensan algunos periodistas"

"Hace años, cuando estaba recopilando material para una novela, leí entre líneas la historia de Inés de Suárez... y con el tiempo y me di cuenta que ella fue muy importante".

"Por ejemplo, el 11 de septiembre de 1541 cuando los mapuches atacaron la ciudad, se supone que ella misma decapitó a siete caciques, logrando que cesara el ataque. Y fue ella la que encontró agua para los soldados de Valdivia en el desierto"

"Fundó escuelas. Hizo grandes cosas".

"Poco se sabe de ella. Pedro de Valdivia nunca la menciona en sus cartas y los historiadores la van dejando en el olvido, como a muchas otras mujeres, porque la historia la escriben los hombres vencedores, generalmente blancos".


Fuentes:

http://www.granvalparaiso.cl/sociedad/identidad/paisdesantos.htm