Epumer Rosas

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Epumer Rosas

Ranquel

1814 - 1884

Ilustración de Roberto Capdevila

Epugner, Epu Ngürü: “Dos Zorros”.
Caciques

Monumento en Leuvucó

Inaugurado el 10 de noviembre de 1999, escultura hecha en chapa por Mario Eyheramonho-Paredes de 6 metros de altura. La figura dominante con lanza representa la raza indígena, en su pecho ocho nichos con esculturas en bronce de 70 cm representan a los caciques ranqueles más importantes: Carripilún, Yanquetruz, Painé, Pichún Huala, Manuel Baigorrita, Mariano Rosas, Ramón Cabral y Epugner.

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Hijo de Painé Guor, hermano de Calvaiú y Panguitruz (Mariano Rosas), caciques ranqueles que le antecedieron.

Durante el gobierno de Panguitruz, quien se había jurado no pisar más tierras cristianas luego de escapar de su cautiverio en una estancia de Juan Manuel de Rosas, encabezó los malones ranqueles.

En enero de 1867 participó en la Revolución de Cuyo con 500 guerreros, atacando al General Paunero en Río Cuarto, siendo derrotado. Al escapar realiza un gran malón a las tropas del General Paz, acantonado en la ciudad de Mendoza.

A la muerte de Panguitruz en 1877 fue elegido cacique sucesor por sus habilidades guerreras, sin embargo no contó con el respaldo de todos los caciques y capitanejos de su hermano, entre ellos Ramón Cabral. (Ver carta a Fray Marco Donati del 18 de octubre de 1877).

Continuando la política de su hermano intenta sostener la paz. Así, junto al cacique Baigorrita, el 24 de Julio de 1878 firma el que sería el último Tratado de Paz (ver abajo) entre los ranqueles y el gobierno argentino representado por Julio A. Roca, ministro de Guerra y Marina. El entonces ministro buscaba ganar tiempo para preparar la campaña para la ocupación del territorio, ya que al mismo tiempo solicitaba al Congreso autorización para llevar la frontera hasta el Río Negro.

Comienzan malos momentos para la tribu, han perdido zonas de caza y pastoreo, además sufren una epidemia de viruela. El 26 de octubre de 1878, Epumer junto a unos 100 hombres se acerca a Villa Mercedes (San Luis) a buscar las raciones estipuladas en el tratado y son atacados por el nuevo jefe de frontera Rudecindo Roca, hermano de Julio Argentino quien le había solicitado que detenga a Epumer y Baigorrita. Epumer logra escapar de la matanza.

En noviembre de 1878, Rudecindo Roca avanza hasta las tolderías de Baigorrita y Epumer y las encuentra abandonadas. En diciembre se inicia una expedición dirigida por el coronel Eduardo Racedo que capturará a Epumer, quien habría regresado a Leuvucó a recoger la cosecha junto a su familia. El episodio es considerado por los periódicos de la época como "uno de los triunfos más valiosos y más importantes en el plan de la desocupación del desierto”.

El jefe ranquel fue enviado al campo de concentración instalado en la isla Martín García, donde entre otros se hallaba el cacique Pincen. Allí sobrevive al hambre, los malos tratos y la epidemia de viruela que azotó la isla. En noviembre de 1882 el senador Antonino Cambaceres solicitó su libertad para llevarlo a trabajar como peón en su estancia "El Toro" en la localidad de Bragado. El senador movilizó múltiples influencias para que lo sirviera en su estancia un cacique otrora temible y ahora vencido.

La derrota y la prisión lo envejecieron aceleradamente, por su estado de salud no es mucho lo que se le exige, a lo sumo presentarse ante el patrón cada vez que retorna a la estancia con algún visitante, cebar unos mates y responder a alguna que otra pregunta sobre la vida que llevaba en sus dominios de Leuvucó.

Murió el 12 de junio se 1884, por hepatitis según el acta de defunción.

Tratado de paz entre Julio Argentino Roca y los caciques Epugner Rosas y Manuel Baigorria. 24 de julio de 1878

Acordado por el Exmo. Gobierno Nacional á las tribus indígenas que encabezan los Caciques Epugner Rosas y Manuel Baigorria, concluido en 24 de julio de 1878.

S.E. el Señor Ministro de la Guerra, General Dn. Julio A. Roca, bajo la inteligencia de que los expresados Caciques y tribus reconocen y acatan como miembros y habitantes de la República Argentina la Soberanía Nacional y Autoridad de su Gobierno, ha convenido en lo siguiente:

Por cuanto ha sido concluido en esta Ciudad de Buenos Aires, un tratado entre el Teniente Coronel Dn. Manuel J. Olascoaga, comisionado al efecto por parte del Gobierno, y los Caciques Cayupan y Huenchugner (a) Chaucalito, como representante el primero del Cacique principal Manuel Baigorrita de Poitagüe y el segundo del Cacique de igual clase Epugner Rosas de Leubucó, cuyo contenido es á la letra como sigue:

Artículo 1º - Queda convenido que habrá por siempre paz y amistad entre los pueblos cristianos de la República Argentina y las tribus Ranquelinas que por este convenio prometen fiel obediencia al Gobierno y fidelidad á la Nación de que hacen parte y el Gobierno por su parte les concede protección paternal.

Artículo 2º - El Gobierno Nacional en consideración á lo arriba expresado y mientras los Caciques contratantes cumplan y hagan cumplir fielmente lo aquí estipulado asigna al Cacique Epumer Rosas (150 B/$) ciento cincuenta pesos bolivianos al mes; cien pesos bolivianos (100 B/$) también mensuales al Cacique Mariano hijo, Epumer chico. Asigna también mensualmente (7 B/$) siete pesos bolivianos, para un trompa, (15 B/$) quince pesos bolivianos á un escribiente y quince á un lenguaraz para cada uno. Asigna así mismo al Cacique Huenchugner (a) Chaucalito (50 B/$) cincuenta pesos bolivianos y (15 B/$) quince pesos bolivianos para su lenguaraz.

Artículo 3º - El Gobierno Nacional asigna mensualmente al Cacique Manuel Baigorrita (150 B/$) ciento cincuenta pesos bolivianos (7 B/$) siete pesos bolivianos para un trompa y quince para su lenguaraz.

Artículo 4º - El Gobierno Nacional asigna mensualmente al Cacique Cayupan (75 B/$) setenta y cinco pesos bolivianos y quince pesos bolivianos á su lenguaraz, asigna así mismo al Cacique Yanquetruz Guzmán (50 B/$) cincuenta pesos bolivianos y quince pesos bolivianos á su lenguaraz.

Artículo 5º - El Gobierno Nacional acuerda á los dos Caciques principales arriba mencionados, para repartir entre todos los Caciques, Capitanejos y tribus que comprende este tratado (2.000) dos mil yeguas cada tres meses para su subsistencia.

Artículo 6º - El Gobierno Nacional dará también á los mismos Caciques para la misma aplicación y efecto del Artículo anterior, cada tres meses (750) setecientas cincuenta libras de yerba, (500) quinientas libras azúcar blanca, (500) quinientas libras tabaco negro en rama, (500) quinientos cuadernillos de papel, (2.000) dos mil libras harina, (200) libras jabón y dos pipas de aguardiente.

Artículo 7º - Es deber de los Caciques arriba mencionados y de todos los Capitanejos que los acompañan, entregar al Gobierno todos los cautivos, hombres, mujeres o niños que asistan o lleguen á sus tierras ó pagos, bien entendido que si el Gobierno tiene alguna vez conocimiento de que en alguna tribu de las que entran en el presente tratado se ha detenido por fuerza algún cristiano ó se le ha hecho algún mal ó privado de su libertad, hará responsable del hecho al Cacique más cercano ó Capitanejo que lo hubiera consentido, privándoles del sueldo ó ración que tuviesen por el tiempo que estime conveniente. Todo lo que se expresa en el presente artículo respecto de los cautivos, queda asimismo estipulado respecto de los malévolos ó desertores cristianos que se asilen ó guarezcan entre los indios. Tanto los cautivos como los cristianos malhechores deben ser entregados en el fuerte más inmediato al lugar donde se encuentren; siendo bastante motivo para considerar sospechoso y comprendido en esta estipulación, todo cristiano, de cualquier parte que venga, no teniendo pasaporte ó licencia escrita de un Jefe de Frontera.

Artículo 8º - El Cacique Epumer Rosas, el Cacique Manuel Baigorrita, y los demás Caciques nombrados en este tratado, darán toda protección y amparo á los sacerdotes misioneros que fueren á tierra adentro, con el objeto de propagar el cristianismo entre los indios ó de sacar cautivos. El Gobierno castigará severamente á todo Cacique, Capitanejo ó indio que no les tributase el debido respeto y hará responsable al Cacique que consienta á las personas de dichos sacerdotes.

Artículo 9º - Los Caciques mencionados se obligan á perseguir á los indios Gauchos ladrones y á entregar los malévolos cristianos con los animales que llevan á tierra adentro, así como también entregara bajo la más seria responsabilidad a todo negociante de ganado robado que cruce por sus campos y pueda ser capturado por alguno de los Caciques ó Capitanejos, conviniendo el Gobierno en recompensar generosamente á los que entreguen en el fuerte más inmediato las personas y haciendas referidas. Así también castigará severamente y hará responsable con sus sueldos y racionamientos á los Caciques, Capitanejos ó tribu que amparen ó se nieguen á entregar á dichos negociantes o malévolos.

Artículo 10º - S. E. el señor Ministro de la Guerra deseando proteger y hacer respetar á los Caciques que respeten fielmente estos tratados y quieran conservar el orden entre sus tribus, ordenará á todos los Jefes de Frontera aprehendan y detengan todo indio fugitivo que llegue ó se encuentre sin licencia ó pasaporte de sus respectivos Caciques; y si trajeran animales ú otros objetos robados, les sean quitados con cuenta y razón, y devueltos al primer reclamo justificado de los referidos Caciques ó propietarios; y que así mismo se haga con los cristianos que se hallen en el mismo caso. También ordenará que toda Comisión ó indios sueltos que vengan á los fuertes ó poblaciones cristianas con cualquier negocio ó diligencia, trayendo el competente permiso de su Cacique, sean protegidos y respetados en sus personas y bienes y recomendará que se les haga entera justicia en sus reclamos y quejas con arreglo á las leyes que amparan á todo ciudadano argentino.

Artículo 11º - Queda formalmente estipulado que si uno ó algunos indios de los que entran en este tratado, diesen malón sobre cualquier punto de la Frontera ó cometiesen robo ó asesinato sobre los bienes ó personas de algún transeúnte ó estanciero, quedará por este solo hecho rota la paz con el Cacique y tribu á que pertenezcan dichos malhechores; y por lo tanto suspendidos los sueldos y racionamientos asignados al Cacique y tribu responsable, hasta que se haga efectiva la devolución de lo robado y el castigo de los criminales. En todo robo ó asesinato que se cometa por indio sobre cristiano ó por algún cristiano sobre indios, las partes acusadas serán prendidas y aseguradas y resultando criminales serán castigados, con arreglo á las leyes del país, y en cuanto á los animales ú objetos robados serán sacados del poder en que se encuentran para devolverlos á sus legítimos dueños.

Artículo 12º -A más de las concesiones que el Gobierno Nacional hace por este tratado á los Caciques y tribus que él comprende, dispondrá que aquellos Caciques que más se distingan en la conservación del orden y la paz, y muestren dedicación á los trabajos de la labranza y agricultura, como también se presten á la instrucción y civilización de sus hijos, sean obsequiados con alguna gratificación proporcionada al merito y se les proporcione algunos efectos, herramientas y útiles que les sirvan para su adelanto y bienestar.

Artículo 13º - En caso de Guerra exterior ó invasión de extranjeros ú auca mapuches, todos los Caciques ó tribus se comprometen á prestar decidido apoyo al Gobierno Argentino; bien entendido que serán muy severamente perseguidos y castigados como traidores á la Patria, los Caciques y tribus que en algún tiempo se sepa haber tenido relación ó connivencias con el enemigo.

Artículo 14º - Este tratado durará permanentemente mientras ambas partes le presten cumplimiento y los Caciques y tribus que enteren cuatro años de haberle dado estricto cumplimiento en todas sus partes, se harán acreedores á un aumento proporcional de sueldos y raciones.

Artículo 15º - Este convenio será firmado en prueba de asentimiento, por los Caciques Cayupan y Huenchugner, como representante el primero del Cacique principal Manuel Baigorrita, y el segundo, del de igual clase, Epugner Rosas. Lo suscribirá así mismo el Teniente Coronel Dn. Manuel José Olascoaga como comisionado al efecto, con la aprobación del Ecsmo. Gobierno.

A ruego del Cacique Cayupan: Patrisio Uribe, Secretario de Baigorrita
A ruego del Cacique Huenchugner: Martín López, Secretario de Epumer Testigo, Padre Marcos Donati
Manuel J. Olascoaga, Comisionado por S.E. el Sor. Ministro de Guerra y Marina.

Buenos Aires, Julio 30 de 1878. AVELLANEDA – Julio A. Roca

Una Excursión a los Indios Ranqueles

Capítulo 26: ... Epumer, hermano mayor de Mariano Rosas. El y yo ...

Capítulo 31: ... Epumer se cree insultado por mí ...

Capítulo 56: ... Visita a Epumer ...
Capítulo 57: ... Fama de Epumer. Me esperaban en su toldo. Recepción ...

En 1870 Lucio V. Mansilla, coronel del Ejército Argentino viajó a territorio de los indios ranqueles con el objetivo de facilitar el trazado de los ferrocarriles, el telégrafo y la construcción de caminos. Narró sus encuentros con Epumer Rosas, en "Una Excursión a los Indios Ranqueles".

 

Correspondencia

Como su hermano Panguitruz mantuvo un intenso intercambio epistolar con fray Marcos Donati, a quien los ranqueles consideraron como su embajador y padre espiritual.

Donati, misionero franciscano, había nacido en Italia el 14 de abril de 1831. Acompaño al coronel Mansilla en su excursión a las tolderías de Mariano Rosas y Baigorrita.

Su influencia sobre los ranqueles le permitió liberar numerosos cautivos. Finalizada la Conquista del Desierto continuó catequizando indios en las pampas.

Falleció el 8 de abril de 1895.

A fray Marcos Donati. Leubucó, diciembre 12 de 1872
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 30 de 1873
A fray Marcos Donati. Leubucó, agosto 15 de 1873
A fray Marcos Donati. Leubucó, diciembre 12 de 1873
A fray Marcos Donati. Leubucó, noviembre 10 de 1874
A fray Marcos Donati. Leubucó, diciembre 12 de 1874
A fray Marcos Donati. Leubucó, febrero 8 de 1876
A fray Marcos Donati. Leubucó, junio 22 de 1876
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 30 de 1876
A fray Marcos Donati. Leubucó, septiembre 27 de 1876
A fray Marcos Donati. Leubucó, diciembre 10 de 1876
A fray Marcos Donati. Leubucó, enero 10 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, febrero 3 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, septiembre 14 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, octubre 18 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, octubre 19 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, octubre 20 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, diciembre 18 de 1877
A fray Marcos Donati. Leubucó, enero 1º de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, enero 22 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, abril 7 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 3 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 4 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 6 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, agosto 27 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, agosto 29 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, septiembre 15 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, octubre 9 de 1878