Baigorrita

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Baigorrita

Ranquel

1837 - 1879

Ilustración de Roberto Capdevila

Manuel Baigorria Guala ("Marico").

Nació en La Pampa hacia 1837. Hijo del cacique Pichun Guala y de la cautiva puntana Rita Castro. Nieto de Yanquetruz, "El Grande".

A la muerte de su padre, fue criado por un íntimo amigo de él, que asumió su padrinazgo: Manuel Baigorria, coronel unitario que se había refugiado en las tolderías ranqueles.

En 1862 asumió el cacicazgo de Poitahué (Quenqué), distante a unos 50 km de Leuvucó, sede del cacique Panguitruz (Mariano Rosas)

En enero de 1867 participó en la Revolución de Cuyo apoyando el accionar de las montoneras de los hermanos Sáa en disconformidad con el gobierno de Buenos Aires.

Durante la vista del coronel Lucio V. Mansilla en 1870 firmó un Tratado de Paz.

En 1872, en ocasión de una renovación del Tratado de Paz, el Padre Álvarez uno de los emisarios enviado para la firma, escribió: “este es el indio más sincero que he encontrado en Tierra Adentro; dice lo que siente, sin rodeos, y manifiesta sus temores sin reservas…”

Realizó devastadores malones sobre Villa Mercedes (San Luis) en 1877, y al año siguiente sobre Villa La Paz (Mendoza) donde inclusive la iglesia fue saqueada.

Al fallecer Panguitruz en 1877, aumentó su prestigio entre la indiada, sin llegar a superar la ejercida por el cacique Epumer, sucesor de aquel.

Caciques

Monumento en Leuvucó

Inaugurado el 10 de noviembre de 1999, escultura hecha en chapa por Mario Eyheramonho-Paredes de 6 metros de altura. La figura dominante con lanza representa la raza indígena, en su pecho ocho nichos con esculturas en bronce de 70 cm representan a los caciques ranqueles más importantes: Carripilún, Yanquetruz, Painé, Pichún Huala, Manuel Baigorrita, Mariano Rosas, Ramón Cabral y Epugner.

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A diferencia de otros caciques de la época, nunca se incorporó a las tropas nacionales. Según el misionero franciscano Marcos Donati, con quién lo unía una sincera amistad, Baigorrita por temperamento y crianza, era más propenso a aceptar el cristianismo que los demás caciques ranqueles.

Firmó junto al cacique Epumer Rosas, el 24 de Julio de 1878, el que sería el último Tratado de Paz entre los ranqueles y el gobierno argentino representado por Julio A. Roca, en ese momento ministro de Guerra y Marina, quien buscaba ganar tiempo para preparar la campaña para de ocupación del territorio, ya que al mismo tiempo solicitaba al Congreso autorización para llevar la frontera hasta el Río Negro.

Rudecindo Roca, hermano de Julio Argentino, nuevo jefe de frontera, recibe instrucciones de detener a Baigorrita y Epumer. En noviembre de 1878 avanza sobre las tolderías de Baigorrita y las encuentra abandonadas.

Baigorrita opta por eludir los enfrentamientos abiertos internándose en el monte con su gente. Desde allí sorteaba las expediciones que lo buscaban. Nunca pudo ser hecho prisionero en territorio pampeano.

Se dirigía hacia la Cordillera, tal vez con intención de pasar a Chile. El cacique lograba seguir libre pero perdía día tras día a hombres y mujeres de su comunidad la que se desgajaba sin remedio. A fines de mayo de 1879, el ejército da un golpe decisivo, tomando muchos prisioneros, entre ellos la cautiva francesa Marie Carrière quien le servía de "escribiente". Pocos días después un nuevo enfrentamiento dejaba al cacique prácticamente solo.

El 16 de julio de 1879 muere Baigorrita. El suceso es relatado por el historiador neuquino Félix San Martín:

En 1909 a 20 km de Junín, en el partido de General Viamonte, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, se funda un pueblo que tomó el nombre de Baigorrita en honor al cacique ranquel, actualmente cuenta con unos 2000 habitantes.

“ ... El mayor Saturnino Torres, destacado con cien hombres desde el campamento do la IV División, situado en ese momento en las juntas del arroyo Covunco con el Neuquén, sorprendió el 15 de julio de 1879, al cacique Baigorrita, caudillo ranquel, que venía huyendo desde La Pampa con su familia y una pequeña escolta. A poco de trabado el combate, Baigorrita, montado en un magnífico caballo blanco, huyó seguido por algunos de sus hombres, quedando toda su familia prisionera. Torres desprendió en su persecución al sargento Ávila, quien a la madrugada siguiente dio alcance al fugitivo. De resultas de las heridas recibidas en la pelea, al otro día murió, según reza el «parte», el último de los soberanos ranquelinos.”

“Tenemos la versión directa de uno de los actores en la tragedia final de los ranqueles; el choiquero Diego Castillo, mendocino, muerto hace pocos años, a una avanzada edad, en las inmediaciones de nuestra residencia. Sorprendido por la partida del sargento Ávila, en la madrugada siguiente al día del encuentro, Baigorrita no quiso montar su caballo de batalla que uno de sus capitanejos le alcanzara enfrenado. Quitóse el poncho pampa que vestía y esperó a pie firme, con su larga lanza en la mano y su puñal en la izquierda, la carga que la partida de «choiqueros» le llevó: Perdidas sus tierras, su familia prisionera, muertos o dispersos sus lanceros, el último soberano ranquelino debió sentir lo irreparable de la tragedia de su destino y del de su raza. Y grande, aunque bárbaro, supo ser digno de su rango en aquel momento supremo de su vida. Hizo pie en el propio deslinde de aquella pampa en que sus mayores, y él a su vez, reinaron, cayendo con las armas en la mano. Si Baigorrita hubiera muerto en una carga al frente de sus hordas, allá en los campos natales, su fin no tuviera la grandeza trágica con que se nos presenta. Murió en la fuga, en el confín de la llanura que debió amar con toda su alma bárbara, después de la destrucción total de su poderío.”

“…Baigorrita, gravemente herido de bala y arma blanca, se negó a que lo condujeran al cantón de Paso de Indios. Lo cargaron en un caballo manso y él se arrojó a tierra y desgarró el vendaje de sus heridas. Resuelto a no sobrevivir a su derrota, pedía a gritos un arma para ultimarse. Fueron inútiles los esfuerzos del sargento Ávila para, convencerlo de que se dejara llevar al campamento, donde se le curaría. Y hubo que matarlo, pues no eran momentos aquellos para que una partida suelta «anduviera esperando».”

Tratado de paz entre Julio Argentino Roca y los caciques Epugner Rosas y Manuel Baigorria. 24 de julio de 1878

Acordado por el Exmo. Gobierno Nacional á las tribus indígenas que encabezan los Caciques Epugner Rosas y Manuel Baigorria, concluido en 24 de julio de 1878.

S.E. el Señor Ministro de la Guerra, General Dn. Julio A. Roca, bajo la inteligencia de que los expresados Caciques y tribus reconocen y acatan como miembros y habitantes de la República Argentina la Soberanía Nacional y Autoridad de su Gobierno, ha convenido en lo siguiente:

Por cuanto ha sido concluido en esta Ciudad de Buenos Aires, un tratado entre el Teniente Coronel Dn. Manuel J. Olascoaga, comisionado al efecto por parte del Gobierno, y los Caciques Cayupan y Huenchugner (a) Chaucalito, como representante el primero del Cacique principal Manuel Baigorrita de Poitagüe y el segundo del Cacique de igual clase Epugner Rosas de Leubucó, cuyo contenido es á la letra como sigue:

Artículo 1º - Queda convenido que habrá por siempre paz y amistad entre los pueblos cristianos de la República Argentina y las tribus Ranquelinas que por este convenio prometen fiel obediencia al Gobierno y fidelidad á la Nación de que hacen parte y el Gobierno por su parte les concede protección paternal.

Artículo 2º - El Gobierno Nacional en consideración á lo arriba expresado y mientras los Caciques contratantes cumplan y hagan cumplir fielmente lo aquí estipulado asigna al Cacique Epumer Rosas (150 B/$) ciento cincuenta pesos bolivianos al mes; cien pesos bolivianos (100 B/$) también mensuales al Cacique Mariano hijo, Epumer chico. Asigna también mensualmente (7 B/$) siete pesos bolivianos, para un trompa, (15 B/$) quince pesos bolivianos á un escribiente y quince á un lenguaraz para cada uno. Asigna así mismo al Cacique Huenchugner (a) Chaucalito (50 B/$) cincuenta pesos bolivianos y (15 B/$) quince pesos bolivianos para su lenguaraz.

Artículo 3º - El Gobierno Nacional asigna mensualmente al Cacique Manuel Baigorrita (150 B/$) ciento cincuenta pesos bolivianos (7 B/$) siete pesos bolivianos para un trompa y quince para su lenguaraz.

Artículo 4º - El Gobierno Nacional asigna mensualmente al Cacique Cayupan (75 B/$) setenta y cinco pesos bolivianos y quince pesos bolivianos á su lenguaraz, asigna así mismo al Cacique Yanquetruz Guzmán (50 B/$) cincuenta pesos bolivianos y quince pesos bolivianos á su lenguaraz.

Artículo 5º - El Gobierno Nacional acuerda á los dos Caciques principales arriba mencionados, para repartir entre todos los Caciques, Capitanejos y tribus que comprende este tratado (2.000) dos mil yeguas cada tres meses para su subsistencia.

Artículo 6º - El Gobierno Nacional dará también á los mismos Caciques para la misma aplicación y efecto del Artículo anterior, cada tres meses (750) setecientas cincuenta libras de yerba, (500) quinientas libras azúcar blanca, (500) quinientas libras tabaco negro en rama, (500) quinientos cuadernillos de papel, (2.000) dos mil libras harina, (200) libras jabón y dos pipas de aguardiente.

Artículo 7º - Es deber de los Caciques arriba mencionados y de todos los Capitanejos que los acompañan, entregar al Gobierno todos los cautivos, hombres, mujeres o niños que asistan o lleguen á sus tierras ó pagos, bien entendido que si el Gobierno tiene alguna vez conocimiento de que en alguna tribu de las que entran en el presente tratado se ha detenido por fuerza algún cristiano ó se le ha hecho algún mal ó privado de su libertad, hará responsable del hecho al Cacique más cercano ó Capitanejo que lo hubiera consentido, privándoles del sueldo ó ración que tuviesen por el tiempo que estime conveniente. Todo lo que se expresa en el presente artículo respecto de los cautivos, queda asimismo estipulado respecto de los malévolos ó desertores cristianos que se asilen ó guarezcan entre los indios. Tanto los cautivos como los cristianos malhechores deben ser entregados en el fuerte más inmediato al lugar donde se encuentren; siendo bastante motivo para considerar sospechoso y comprendido en esta estipulación, todo cristiano, de cualquier parte que venga, no teniendo pasaporte ó licencia escrita de un Jefe de Frontera.

Artículo 8º - El Cacique Epumer Rosas, el Cacique Manuel Baigorrita, y los demás Caciques nombrados en este tratado, darán toda protección y amparo á los sacerdotes misioneros que fueren á tierra adentro, con el objeto de propagar el cristianismo entre los indios ó de sacar cautivos. El Gobierno castigará severamente á todo Cacique, Capitanejo ó indio que no les tributase el debido respeto y hará responsable al Cacique que consienta á las personas de dichos sacerdotes.

Artículo 9º - Los Caciques mencionados se obligan á perseguir á los indios Gauchos ladrones y á entregar los malévolos cristianos con los animales que llevan á tierra adentro, así como también entregara bajo la más seria responsabilidad a todo negociante de ganado robado que cruce por sus campos y pueda ser capturado por alguno de los Caciques ó Capitanejos, conviniendo el Gobierno en recompensar generosamente á los que entreguen en el fuerte más inmediato las personas y haciendas referidas. Así también castigará severamente y hará responsable con sus sueldos y racionamientos á los Caciques, Capitanejos ó tribu que amparen ó se nieguen á entregar á dichos negociantes o malévolos.

Artículo 10º - S. E. el señor Ministro de la Guerra deseando proteger y hacer respetar á los Caciques que respeten fielmente estos tratados y quieran conservar el orden entre sus tribus, ordenará á todos los Jefes de Frontera aprehendan y detengan todo indio fugitivo que llegue ó se encuentre sin licencia ó pasaporte de sus respectivos Caciques; y si trajeran animales ú otros objetos robados, les sean quitados con cuenta y razón, y devueltos al primer reclamo justificado de los referidos Caciques ó propietarios; y que así mismo se haga con los cristianos que se hallen en el mismo caso. También ordenará que toda Comisión ó indios sueltos que vengan á los fuertes ó poblaciones cristianas con cualquier negocio ó diligencia, trayendo el competente permiso de su Cacique, sean protegidos y respetados en sus personas y bienes y recomendará que se les haga entera justicia en sus reclamos y quejas con arreglo á las leyes que amparan á todo ciudadano argentino.

Artículo 11º - Queda formalmente estipulado que si uno ó algunos indios de los que entran en este tratado, diesen malón sobre cualquier punto de la Frontera ó cometiesen robo ó asesinato sobre los bienes ó personas de algún transeúnte ó estanciero, quedará por este solo hecho rota la paz con el Cacique y tribu á que pertenezcan dichos malhechores; y por lo tanto suspendidos los sueldos y racionamientos asignados al Cacique y tribu responsable, hasta que se haga efectiva la devolución de lo robado y el castigo de los criminales. En todo robo ó asesinato que se cometa por indio sobre cristiano ó por algún cristiano sobre indios, las partes acusadas serán prendidas y aseguradas y resultando criminales serán castigados, con arreglo á las leyes del país, y en cuanto á los animales ú objetos robados serán sacados del poder en que se encuentran para devolverlos á sus legítimos dueños.

Artículo 12º -A más de las concesiones que el Gobierno Nacional hace por este tratado á los Caciques y tribus que él comprende, dispondrá que aquellos Caciques que más se distingan en la conservación del orden y la paz, y muestren dedicación á los trabajos de la labranza y agricultura, como también se presten á la instrucción y civilización de sus hijos, sean obsequiados con alguna gratificación proporcionada al merito y se les proporcione algunos efectos, herramientas y útiles que les sirvan para su adelanto y bienestar.

Artículo 13º - En caso de Guerra exterior ó invasión de extranjeros ú auca mapuches, todos los Caciques ó tribus se comprometen á prestar decidido apoyo al Gobierno Argentino; bien entendido que serán muy severamente perseguidos y castigados como traidores á la Patria, los Caciques y tribus que en algún tiempo se sepa haber tenido relación ó connivencias con el enemigo.

Artículo 14º - Este tratado durará permanentemente mientras ambas partes le presten cumplimiento y los Caciques y tribus que enteren cuatro años de haberle dado estricto cumplimiento en todas sus partes, se harán acreedores á un aumento proporcional de sueldos y raciones.

Artículo 15º - Este convenio será firmado en prueba de asentimiento, por los Caciques Cayupan y Huenchugner, como representante el primero del Cacique principal Manuel Baigorrita, y el segundo, del de igual clase, Epugner Rosas. Lo suscribirá así mismo el Teniente Coronel Dn. Manuel José Olascoaga como comisionado al efecto, con la aprobación del Ecsmo. Gobierno.

A ruego del Cacique Cayupan: Patrisio Uribe, Secretario de Baigorrita
A ruego del Cacique Huenchugner: Martín López, Secretario de Epumer Testigo, Padre Marcos Donati
Manuel J. Olascoaga, Comisionado por S.E. el Sor. Ministro de Guerra y Marina.

Buenos Aires, Julio 30 de 1878. AVELLANEDA – Julio A. Roca

Una Excursión a los Indios Ranqueles

Capítulo 42: ... Preparativos para la marcha a las tierras de Baigorrita ...

Capítulo 43: ... Gente de Baigorrita sale a encontrarnos. Baigorrita. Su toldo. Conferencia y regalos ...

Capítulo 45: ... Retrato de Baigorrita ...
Capítulo 46: ... Aviso de Baigorrita ...
Capítulo 47: ... Baigorrita se levanta al amanecer y se baña ...
Capítulo 50: ... Mi compadre Baigorrita me pide caballos prestados ...
Capítulo 51: ... Lo dejo a mi compadre Baigorrita y me retiro. ...

En 1870 Lucio V. Mansilla, coronel del Ejército Argentino viajó a territorio de los indios ranqueles con el objetivo de facilitar el trazado de los ferrocarriles, el telégrafo y la construcción de caminos. Narró sus encuentros con Baigorrita, en "Una Excursión a los Indios Ranqueles".

 

Correspondencia

Mantuvo un intercambio epistolar con fray Marcos Donati, a quien los ranqueles consideraron como su embajador y padre espiritual y con el que mantenía una sincera amistad

Donati, misionero franciscano, había nacido en Italia el 14 de abril de 1831. Acompaño al coronel Mansilla en su excursión a las tolderías de Mariano Rosas y Baigorrita.

Su influencia sobre los ranqueles le permitió liberar numerosos cautivos. Finalizada la Conquista del Desierto continuó catequizando indios en las pampas.

Falleció el 8 de abril de 1895.

A fray Marcos Donati. Poitagüe, febrero 27 de 1871
A fray Marcos Donati. Poitagüe, septiembre 10 de 1871
A fray Marcos Donati. Poitagüe, octubre 20 de 1871
A fray Marcos Donati. Poitagüe, febrero 28 de 1872
A fray Marcos Donati. Poitagüe, enero 15 de 1873
A fray Marcos Donati. Poitagüe, abril 30 de 1873
Al general José Miguel Arredondo Poitagüe, abril 30 de 1873
A fray Marcos Donati. Poitagüe, julio 21 de 1873
A fray Marcos Donati. Poitagüe, mayo 23 de 1874
A fray Marcos Donati. Poitagüe, diciembre 1º de 1876
A fray Marcos Donati. Poitagüe, enero 10 de 1877
A fray Marcos Donati. Poitagüe, abril 10 de 1878
A fray Marcos Donati. Poitagüe, mayo 26 de 1878
A fray Marcos Donati. Poitagüe, mayo 28 de 1878
A fray Marcos Donati. Leubucó, julio 3 de 1878

Marie Carriere de Omer. La cautiva francesa de Baigorrita.

Fue capturada por un malón realizado el 9 de noviembre de 1877 sobre la Colonia Iriondo (sur de Santa Fe), establecida poco antes y poblada mayoritariamente por franceses. Le Courrier de la Plata, periódico de la comunidad, informa: "El colono francés Isidoro Omer fue muerto a golpes de bolas, su esposa y dos niños, el uno de tres años y el otro lactante, fueron llevados por los salvajes" y da cuenta de otras víctimas. La mujer de Omer era Marie Carriere, rubia, de 30 años; sus hijos Isidoro y Carlos que tenían ocho y un año y medio respectivamente, se los quitaron. El mayor fue rescatado durante las "operaciones de limpieza" de diciembre de 1878, y del menor, a quien según Isidorito lo mató un caballo, no no tuvo más noticias. Marie se convirtió en figura destacada del harén de Baigorrita, para quien cumplió tareas de ‘escribiente’. Rescatada por la tropa de Rudecindo Roca en Cochicó, el médico de campaña Benjamín Dupont relata en el periódico citado: "Entre los prisioneros contamos 21 cautivos, entre los cuales figura una de nuestras compatriotas, Marie Carriere, mujer de Omer, que los salvajes capturaron hace 18 meses en la colonia Iriondo (...) Los harapos deshilados que cubrían a esta desdichada mujer estaban cosidos entre ellos con un pequeño piolín; dejaban ver un cuerpo adelgazado y anémico (...) La Sra. Carriere nos dio las más interesantes informaciones en lo que concierne a los indios entre los que estuvo prisionera. Actualmente los indios se alimentan con avestruces, armadillos y liebres. Pero como la caza no es siempre fructífera, comen cueros cortados en pequeños pedazos y hervidos, lo que por otra parte es la alimentación dada a los cautivos."

El consulado francés proporcionó a Marie los medios para viajar con su hijo hasta la "Sastrería de París" que su cuñado tenía en Tucumán. Tiempo después, con lo recaudado en una colecta por sus compatriotas, pudo volver a Francia.