Grandes rostros de piedra en la selva mexicana

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Grandes rostros de piedra en la selva mexicana.
Cinco cabezas colosales y numerosos monumentos de americanos desaparecidos fueron excavados por la última expedición de National Geographic-Smithsonian.

Por Matthew W. Stirling.
Jefe de la Expedición National Geographic-Smithsonian Institution.

Fotografías de Richard H. Stewart.

Traducción del artículo publicado en Setiembre de 1940 en The National Geographic Magazine.

Cabeza semienterrada

1. Esta cabeza semienterrada condujo a la expedición al sitio La Venta.

En 1925 Frans Blom, de la Universidad de Tulane de Lousiana, fotografió los efectos del paso del tiempo en la parte descubierta. Algunas cabezas colosales semejantes fueron encontradas en Tres Zapotes, esta es la cabeza tabascana más grande y pesada. Las tallas en la frente, que se asemejan a un casco de fútbol americano, forman una vincha ornamental.

Mapa Sitios Arqueológicos Olmecas

Mapa. Tres importantes sitios arqueológicos en México fueron explorados por la expedición National-Geographic-Smithsonian de 1940.

El círculo localiza Tres Zapotes, el campamento base y el Cerro de las Mesas, en el Estado de Veracruz, y La Venta, en Tabasco. El descubrimiento más importante fue la de una fecha de la Serie Inicial en el Cerro de las Mesas, extendiendo el ámbito de la cultura Maya hacia el norte, unos 80 km más allá de los hallazgos de la Expedición de 1939. El grupo de 1940, dirigido nuevamente por Matthew W. Stirling, estuvo cuatro meses excavando, tomando fotografías, realizando mapas y estudiando las colosales cabezas de piedra, los altares tallados, las fechas en las estelas y la cerámica temprana.

La noche era tranquila y clara, la luna estaba llena. Era la primera noche de nuestro regreso al campamento de Tres Zapotes en en sureste de México, se escuchaba el huapango (danza folklórica característica del Estado de Veracruz) en pleno apogeo en el pueblo, a 1,5 km de distancia.

Sendero fangoso

2. Amplio y fangoso sendero en la tórrida selva entre Boca San Miguel y Tres Zapotes.

A lo largo del sendero arbolado, los suministros fueron llevados desde el punto más cercano en la cuenca del Papaloapan hasta la base de las Expediciones de 1939 y 1940. Hubo sectores donde los animales se hundían hasta la panza en suelos de arcillas pegajosas.
Cerámica

3. Poco a poco, quita la tierra para descubrir las ofrendas en un entierro.

El Dr. Philip Drucker maneja cautelosamente una paleta entre frágil cerámica en Tres Zapotes. Buscan revelar pistas sobre la vida cotidiana de los habitantes aborigen es de América antes de la llegada del hombre blanco.

Había sido un largo día. Temprano nos habíamos despertado en nuestro pequeño hotel de Tlacotalpan (ver mapa). Nuestro equipaje había sido colocado en una barcaza y comenzamos nuestro viaje a través de una red de canales estrechos. Por la tarde trasladamos nuestros suministros a las mulas para dirigirnos por caminos fangosos a Tres Zapotes (foto 2). Aquí nuestros corazones se calentaron por los saludos de nuestros amigos del año pasado. El huapango se había organizado como bienvenida en nuestro honor, y la noche se había pasado escuchando las noticias de nuestros conocidos: Ramón tenía un bebé recién nacido, un hijo. Rafaela se había casado. Aurelio había construido una nueva casa para él y su novia.

Alegando cansancio, dejamos la danza de honor y regresamos al campamento que había sido la base para el descubrimiento de la Cabeza Colosal del año anterior. La danza, sabíamos que al ser una noche tan favorable, continuaría hasta el amanecer. Nos quedamos dormidos con la sensación de que tanto los hombres como la naturaleza, nos daban un comienzo auspicioso para nuestra segunda temporada de trabajo.

Por la mañana nos levantamos temprano para ver lo que nos rodeaba a la luz del día. Quedamos encantados de encontrar el campamento en tan buenas condiciones como lo habíamos dejado hace un año. El Dr. Philip Drucker había llegado con antelación para ponerlo en orden y realizar los arreglos necesarios. Esperábamos la llegada de Richard Stewart, fotógrafo de National Geographic, para los próximos días.

Resolver misterios con una pala

Comenzamos el trabajo con el entusiasmo que siempre está presente en los primeros días de una nueva excavación, y el interés que había producido nuestro descubrimiento del año anterior de la Cabeza Colosal y de una losa que llevaba inscripta una fecha equivalente al 4 de noviembre de 291 a. C., 200 años más antigua que cualquier otra obra fechada en América.

Nuestro programa preveía quedarnos hasta finales de abril en Tres Zapotes para elaborar la cronología de la cerámica en los depósitos estratificados en los basureros y montículos. Además pensábamos hacer algunos viajes exploratorios. Al sur del Estado de Veracruz y territorios vecinos, en un área arqueológica de inusual importancia, que tuvo influencia en las culturas mayas de América Central, la zapoteca de Oaxaca, y la tolteca y azteca del Valle de México.

Habitada antes de la época de Cristo

Tres Zapotes presenta evidencia de ser uno de los sitios por más tiempo habitado en Veracruz. Después de la segunda temporada, pensamos tener un registro completo de la ocupación humana desde varios siglos antes de Cristo, hasta poco antes de la ocupación española.

Algunas de las reliquias estaban sepultadas no sólo por tierra, también por depósitos de roca sedimentaria. A unos seis metros por debajo de la superficie encontramos una capa continua de piedra arenisca de 60 cm de espesor. Por debajo de ella, para nuestra sorpresa, encontramos una capa de 1,20 m de espesor de tierra de color oscuro con fragmentos de vasijas y figurillas. En otros niveles encontramos artefactos totalmente diferentes en cuanto a sus formas, que hemos separado para cada uno de los períodos culturales.

El período de tiempo durante el cual esta ciudad floreció, hace que las ciudades más antiguas de los Estados Unidos parezcan jóvenes.

Cráneo humano y cerámica hallada.

En uno de los montículos más pequeños hicimos un descubrimiento emocionante. A una profundidad de 2 metros un cráneo humano sin la mandíbula inferior junto a unas vasijas de cerámica. Después de limpiar cuidadosamente la tierra, determinamos que contenía 35 figurillas elaboradas y 12 discos de cerámica pintada, sobre la cual se colocaron invertidas 15 vasijas de cerámica fina. (foto 4).

Aunque el cráneo formaba parte del conjunto, no parecía haber sido colocado allí en relación con un entierro.

Además del interés estético de los materiales inusualmente finos de esta colección, el hallazgo es de especial interés científico, ya que el descubrimiento de una gran variedad de vasijas de cerámica y figurillas asociadas en un horizonte arqueológicamente definido, hace posible su conexión con cerámica similar encontrado en otros lugares. Tres Zapotes es un sitio clave para determinar las relaciones culturales posibles en la región.

Juguetes con ruedas

4. Estas figuras pueden revelar un nuevo capitulo en la ingeniería temprana americana.

Junto al perro y jaguar sonrientes y al pavo, fueron halladas ocho discos de arcilla pequeños. Tubos perforan los pies del perro y el jaguar. Tal vez los antiguos americanos insertaran ejes de madera en ellos y utilizaran los discos redondos como ruedas. Si fuera así, los primeros habitantes de Tres Zapotes, usarían la rueda, que se creía desconocida por los indios americanos.

Gran rostro de piedra enterrada hasta sus ojos.

En la planificación de nuestros viajes de reconocimiento en esta área, hemos tenido presente la expedición de exploración de la Universidad de Tulane de 1925, dirigida por Frans Blom y Oliver La Farge; en La Venta, al este del río Tonalá, al noroeste de Tabasco, descubrieron varios monumentos de piedra, en su mayor parte profundamente enterrados.

En esa ocasión debido a una disposición de tiempo limitado, no tenían posibilidad de excavar, pero una de sus fotografías revelaban la parte superior de una cabeza enorme, con un ojo expuesto, que mostraba notable similitud con la Cabeza Colosal de Tres Zapotes (foto 15). La talla de la cabeza de Tres Zapotes es muy realista de un estilo que los arqueólogos han denominado "olmeca". La importancia del descubrimiento de Blom-La Farge, hizo que incluyéramos La Venta como un sitio a ser estudiado en nuestro trabajo de campo de 1940.

Sin embargo, primero planificamos visitar otro sitio en el Río Blanco, que había llamado nuestra atención por las menciones de Francis Richardson y que había sido visitada en 1925 por el Dr. Herbert Spinden.

Desde Veracruz fuimos en tren a Piedras Negras. En la estación había mucha actividad, se estaban descargando varios camiones llenos de chiles. Nuestras investigaciones en cuanto a la ubicación de los monumentos de piedra fueron infructuosas. Exhibimos las fotografías de dos de las piedras, tomadas hace muchos años, pero nadie los reconoció, preguntándonos sin nuestra búsqueda sería infructuosa.

Abandonando la esperanza de obtener información, decidimos dirigirnos a Ignacio Llave y realizar investigaciones allí. Contratamos un camión que finalizaba su descarga y nos dirigió por una deteriorada ruta que ponía a prueba el alma del conductor.

Enormes montículos y millones de garrapatas

Estela 6

5. Puntos y barras a lo largo del borde convierten a esta piedra en uno de los descubrimientos más importante de la Expedición de 1940.

La Estela 6 del Cerro de las Mesas por suerte cayó sobre su frente, por lo que la columna de los glifos con su fecha de la Serie Inicial en caracteres mayas, no fue muy erosionado. Traducido en el calendario cristiano (Correlación de Spinden) la fecha es equivalente al año 206 d.C. Este hallazgo extiende el período de uso conocido del calendario maya en la región de Veracruz, desde el año 291 a.C., la fecha más antigua encontrada en Tres Zapotes en la Expedición de 1939, hasta el año 206 d.C.

Nota de Pueblos Originarios: La fecha consignada en la Cuenta Larga o Serie Inicial es 9.1.12.14.10, según la correlación GTM: 9 de abril de 468 d.C.

Pasamos grupos de montículos, evidencia elocuente de cómo los habitantes prehistóricos habían sido atraídos por esta fértil región. Saqué mis dos manoseadas fotos y las mostré al conductor: -¿Has visto esto?.

- Por supuesto. Vamos a pasar a trescientos metros de ellas, hay muchas piedras talladas en el mismo lugar, se llama Cerro de las Mesas.

Una hora y media más tarde, el conductor señaló un grupo de enormes montículos al sur de la carretera: - Allí, el más grande es el Cerro de las Mesas, a sus pies se encuentran las piedras talladas.

Viendo la hierba alta que nos separaba del lugar, pregunté: - Las garrapatas no son malas, ¿verdad?.

- No, cuando caen las uvas esta lleno y no hacen daño. Sin embargo hay millones de ellas aquí. señaló el conductor.

Los dos días siguientes fueron los más calurosos de la temporada, para cuando terminamos la excavación, limpieza y fotografía de los veinte monumentos tallados que ubicamos, habíamos decidido que nuestra próxima expedición sería en regiones árticas.

Cerro de las Mesas es un sitio interesante e importante. Los montículos son muy grandes y en el grupo principal los altos montículos se colocaron muy juntos. La mayoría son cónicos o piramidales, se erigen en inmensas plataformas de tierra rectangular, alternan con otros de forma alargada de diversas dimensiones.

Localizamos doce estelas y ocho monumentos talladas. La más interesante es la Estela 6 (foto 5), que contiene una fecha de la Serie Inicial del calendario maya, que según la correlación utilizada pude corresponder al año 206 o 468 d.C. (Spinden o Thompson). Este es el punto más al norte en la que una Serie Inicial se ha descubierto, y eleva a tres en número de "Cuentas Largas" o "Series Iniciales", que hasta ahora se han encontrado en el Estado de Veracruz.

Puente desvencijado

6. "Contuvimos la respiración en los puentes de viejos tablones".

Los conductores requieren ojos atentos y manos firmes para evitar una caída de 9 metros al río. En el camino a La Venta, la expedición cruzó varios puentes desvencijados como éste.

Satisfechos con nuestro trabajo, regresamos a Veracruz para preparar nuestro viaje a La Venta por el camino a Coatzacoalcos.

Durante sus siglos de existencia, Coatzacoalcos ha tenido muchos altibajos. Una vez fue un punto importante para el envío de la caoba, más tarde se convirtió en un puerto bananero; finalmente el descubrimiento de petróleo en la vecindad, hace que sus principales industrias ahora giren en su explotación.

A juzgar por los primeros relatos de las españoles, en esta región hubo una gran población aborigen, pero la arqueología es prácticamente desconocida. Es de interés excepcional, ya que se encuentra a lo largo de la franja occidental de la zona maya clásica, es el lugar en que las conexiones deben ser identificadas para vincular a los mayas con las antiguas culturas de la costa de Veracruz.

Viajamos hacia el este en un camión por un camino que se puede recorrer sólo durante la estación seca. Durante el resto del año, para ir desde Coatzacoalcos a Tonalá, se debe viajar por mar.

Después de cruzar tres puentes espeluznantes, llegamos a Tonalá (foto 6). La ciudad se encuentra dispersa a lo largo de la orilla oeste del río Tonalá, justo por encima de su boca. Llegamos por la mañana, y después de una comida de sopa de arroz y pescado, partimos río arriba.

Un intercambio donde ambas partes fueron engañadas.

Cuatrocientos veintidós años atrás, las naves de Grijalva, bordeando la costa, llegaron a la desembocadura del río Tonalá. Una de las naves, al pasar por la entrada, quedó encallada, surgió una fuga y debió ser reparada. Dos relatos de esta visita se han conservado, uno escrito por el capellán de la expedición y otro de Bernal Díaz del Castillo, quien dejó el relato más completo de la conquista de México.

Los españoles fueron visitados amistosamente por los indios de un pueblo a cuatro o cinco kilómetros de distancia, llevaban obsequios: pan de maíz, pescado y fruta. A cambio, los españoles les dieron cuentas de vidrio y les indicaron por señas que deseaban comerciar oro. Los indios propagan el requerimiento y los españoles reunieron una pequeña cantidad de joyas de oro nativo.

Pronto llegaron indios de lugares tan lejanos como Coatzacoalcos a comerciar. La mayoría de ellos llevaban, como adorno y defensa, hachas de cobre pulido brillante montado en mangos de madera pintada. Los españoles pensaban que las hachas eran de oro de baja ley.

Para los indios mexicanos el objeto precioso mas codiciado era el jade. Los españoles producían perlas de vidrio verde, así los indios estaban tan ansiosos para conseguir las perlas como los españoles por las hachas. Como resultado, mas de seiscientas hachas cambiaron de mano en tres días de negociaciones febriles, los españoles estaban seguros que todos se habían vuelto ricos.

Bernal Díaz comentó: "Al final, ambas partes fueron igualmente engañadas y nadie terminó con algo de valor"

Dial y otros soldados visitaron Tonalá, para escapar de las nubes de mosquitos, durmieron en un templo en lo alto de un montículo. Díaz tenia algunas semillas de naranja que traía de Cuba, las plantó al lado del templo. Las semillas germinaron y los árboles jóvenes fueron regados y cuidados por los sacerdotes del templo, que vieron se trataba de un nuevo tipo de planta.

Años después, tras la conquista de México por Cortés, Bernal Díaz volvió a Tonalá. Encontró próspera la plantación de naranjos, se trasplantaron algunos y de ellos provienen todas las naranjas de la región.

Varios kilómetros de costa, a ambos lados de la desembocadura del río Tonalá, está bordeada por una línea estrecha de dunas de arena, detrás se extiende un vasto pantano de manglares, en su mayor parte deshabitado por el hombre. En ella se ha formado una isla de unos cuatro kilómetros de diámetro cubiertos de una densa selva.

Los problemas de un azteca moderno

Hace cincuenta años, llegó a esa isla, Sebastián Torres, un indio azteca, con su esposa y dos hijos pequeños. Asentado en un claro del bosque virgen, pronto constató que en el suelo arenoso crecían abundantes cosechas. La familia prosperaba en la selva.

Sebastián comenzó a cultivar caña de azúcar. Con una prensa casera hecha en madera, fabricaba azúcar morena que vendía en Tonalá. Acumulaba dinero que escondía en su casa y cuando visualizaba una existencia de lujo para su familia, llegó la tragedia. Una noche cuando la luna estaba llena, bandidos armados irrumpieron en su casa, mataron a sus hijos y tomaron la riqueza acumulada,

Gravemente herido, Sebastián escapó con la ayuda de su esposa y regresó a Tonalá. Allí se recuperó lentamente y varios años más tarde regresó a su isla en el pantano. Cinco años de existencia pacífica siguieron. Luego fue allanado nuevamente por bandidos y perdió todas sus posesiones.

Después de esta experiencia Sebastián decidió abandonar su intento de acumular riqueza, dedicándose a producir sólo lo necesario para subsistir.

La casa de Sebastián en la isla era nuestro destino. El curso inferior del río Tonalá es amplio y poco profundo, rodeado por inmensos árboles. Vimos muchos sábalos a ambos lados de nuestra embarcación.

Hicimos las compras finales en le Muelle, última fuente de suministros, antes de remontar aguas arriba a la desembocadura del río Blasillo.

Acrobáticos monos nos entretienen

El viaje por el Blasillo es de una belleza inusual, es un típico pequeño río tropical de agua color café, profundo y lento, flanqueado por la exuberante selva. La corriente es tan leve que el río refleja como un espejo el crecimiento a lo largo de sus lados. En esta sección tranquila de la selva, la vida silvestre es abundante y nos entretuvieron los monos jugando en los árboles al lado del río.

Después de una hora de viaje, llegamos a un punto conocido como Blasillo. Aquí había un par de casas de paja abandonadas por los nativos. Para nuestra sorpresa, encontramos un grupo de tiendas verdes recién construidas. Al llegar, nos recibió el ingeniero Antonio Pliego, de una empresa petrolera mexicana, habían acampado dos días antes y estaban preparando la prospección de petróleo. Fue un golpe de suerte para nosotros.

El hospitalario mexicano nos hizo espacio en su tienda de almacenamiento para nuestros catres, en lugar de dormir en la selva, nos sentamos a una cena de primera clase preparada por su cocinero chino.

Después de una tarde de charla bajo una gran carpa que nos protegía de los mosquitos, nos levantamos temprano a la mañana siguiente y emprendimos la travesía a La Venta. Este camino pasa por la selva profunda, es necesario vadear grandes pantanos. En algunos de esos lugares se ha colocado postes para proporcionar una base precaria en el lodo.

Fotografiando una pesada pieza.

7. Cuando las pesadas piedras no se pueden mover, el fotógrafo hace acrobacia.

En La Venta, con el fin de obtener una imagen de la figura de una mujer en la parte superior de la pieza, Stewart, fotógrafo de la National Geographic, levantó un trípode de madera. No se sabe si este monumento es una estela caída o una representación de un ataúd. Una trinchera cavada debajo no reveló ninguna talla.

Al cabo de una hora el suelo comienza a ser más alto, seco y arenoso. Aparecieron pequeños sembradíos de maíz y plátanos. Luego de otra media hora de camino, llegamos a un gran claro en la parte más alta de la isla de arena, en la que se encontraban las casas de Sebastián Torres y sus hijos.

Sebastián se encontraba de viaje, pero su yerno, Ubaldo González, ofreció generosamente a abandonar una de sus casas, y allí mudamos nuestros catres y equipos. Los nativos de La Venta hablan azteca entre sí, pero conocen el español, por lo que no teníamos dificultades para comunicarlos con ellos.

Los nativos dicen que fantasmas bailan en las ruinas.

No dedicamos mucho tiempo a preguntar acerca de los restos arqueológicos. Ubaldo sabía la ubicación de varias piedras, aunque los actuales habitantes nunca habían prestado atención a ellos, muchas estaban cubiertas por la selva. Nos contaron que en algunas noches, los fantasmas de Moctezuma y su corte, salen a bailar, cantar y llevar a cabo ceremonias en las plazas abandonadas de las ruinas. No tuvimos la suerte de presenciar estas escenas, pero estábamos suficientemente impresionados por las propias ruinas.

El primer monumento que nos indicó Ubaldo, fue un inmenso altar, tallado en basalto, uno de los encontrados por la Expedición de Blom de 1925. Incluso semi enterrado, era un espectáculo impresionante.

Muy cerca, en el lado opuesto de un largo montículo, Ubaldo nos mostró la parte superior de una piedra tallada, la esquina de un altar enterrado. En poco tiempo habíamos visto cuatro de los monumentos descritos por Blom, además de varios otros. Nos decepcionó, sin embargo, que Ubaldo parecía no saber nada de la cabeza colosal que estábamos ansiosos por ver.

Altar 1.

8. El Altar 1 de La Venta sobrevivió al vandalismo que dañó otras reliquias.

Como los indios antiguos trasportaron este bloque de 30 toneladas de basalto a través de la tierra pantanosa desde las las canteras a 80 km o más de distancia, es un misterio. En la parte superior esta tallada una piel de animal fuertemente estirada. Era común en América Central colocar una piel de jaguar sobre un altar como cubierta o decoración.

En el centro de la zona arqueológica de La Venta, hay un enorme montículo de tierra piramidal, levantado sobre una base rectangular de unos 85 metros cuadrados, con una altura aproximada de 30 metros.

Al norte del gran montículo, hay un recinto rectangular de 70 metros de largo por 45 de ancho con una extensión adicional de 9 metros de ancho en dirección al montículo. Las piedras que forman este recinto se componen de columnas cilíndricas de unos 30 cm de diámetro y tres metros de alto, colocadas verticalmente, sin espacio entre ellas por lo que constituyen un sólido muro de piedra. Al sur del gran montículo hay tres estructuras pequeñas, dos circulares y la otra alargada.

Figura en tamaño natural en un altar antiguo

Al día siguiente comenzamos a excavar los dos primeros altares que Ubaldo nos había mostrado. Altar 1 es un inmenso monolito rectangular con una gruesa tapa que lo cubre por los cuatro lados. La solapa del extremo sur estaba rota en la antigüedad, lo demás esta intacto. (foto 8)

En la parte frontal del altar está tallado un nicho en forma de arco, en él una figura de tamaño natural está sentado con las piernas cruzadas. Lleva un tocado que parece ser la forma de la cabeza de jaguar, tiene un grueso collar sobre sus hombros y un adorno rectangular en el pecho.

En cada mano sostiene el extremo de una cuerda gruesa que pasa alrededor de la parte inferior del altar. La de la mano derecha redondea la esquina y se une a la muñeca de una figura sentada tallada en relieve en ese extremo.

Sobre la cabeza de la figura principal en la parte delantera está tallada en relieve una cabeza de animal grande, probablemente un jaguar, con colmillos y ojos ovalados.

La escultura es realista, carece de la rigidez y el convencionalismo que caracteriza el arte nativo centroamericano.

La excavación en frente del Altar, muestra un piso de arcilla con declive hacia adelante. Un metro y medio delante del nicho, encontramos 99 grandes cuentas de jade (18 cilíndricas y 81 redondas) y una perla de amatista. Se encontraban dispuestas en forma de collares y brazaletes.

"Quintillizos" sugiere sacrificio infantil.

El Altar 2 estaba casi completamente enterrado. Tras la excavación, resultó ser de forma similar al Altar 1, la sepultura lo mantuvo en excelentes condiciones.

En el lado sur están talladas en relieve, dos figuras cada una con un bebé en brazos; una representación similar se encuentra en el lado norte. Al frente, una escultura de una figura de tamaño completo emerge de un nicho. Es de tamaño natural y sostiene en sus brazos un bebé boca arriba. La figura principal lleva un alto y decorado tocado, similar a un bonete. (fotos 9 y 10)

Los cuatro niños que aparecen en los lados del altar, están representados con cara de adultos. Sus posiciones son realistas, cada uno con una postura diferente, el bebé del frente tiene cara infantil, característica casi excepcional en las grandes tallas de piedra de América,

Este altar es artísticamente el objeto más delicado descubierto por nosotros y debe figurar como uno de los mejores ejemplos de la escultura en la América aborigen. Es probable que el verdadero significado de esta composición sea el sacrificio de niños.

Quíntuple Altar

9. En una plantación de plátanos, fue hallada una de las más finas esculturas del Nuevo Mundo.

Esta altar en La Venta, Tabasco, fue un descubrimiento interesante de 1940. Desde un nicho -semejante a un horno- emerge una figura masculina con un bebé en sus brazos. En los extremos hay tallas en bajo relieve que muestran otros cuatro bebés en brazos. El personal de la expedición llamó al monumento "Altar de los Quintillizos".
Lado norte Quíntuple Altar

10. Tallas en el lado norte del "Altar de los Quintillizos"

Al igual que en el lado sur, el tallado en bajorrelieve muestra dos figuras que sostienen bebés con caras de adultos, representando probablemente dioses infantiles. Los lados este y oeste son planos, la parte superior está destruida

Estela de 4 metros de alto.

A partir de este prometedor comienzo, descubrimos piedra tras piedra, pero nadie podía respondernos acerca de la ubicación de la Cabeza Colosal. Pasada una semana, comenzamos a pensar que de alguna manera misteriosa el objeto se había perdido por completo.

No hubo oportunidad para el ocio, nuestro equipo se mantuvo ocupado diez horas al día, trabajando en los monumentos encontrados. Delante del gran montículo se observaba unos 90 cm de una piedra circular inclinada hacia adelante, con algunas tallas en la parte inferior. Comenzamos la excavación pensando que nos tomaría solo dos o tres horas. Por la tarde habíamos llegado a una profundidad de 1,5 metros y todavía no habíamos llegado a la parte inferior del diseño tallado.

Al día siguiente, ya convencidos que se trataba de una piedra inmensa, pasamos una buena parte de la mañana en la creación de apoyos con troncas de caoba; recién pudimos exponer el frente completo por la noche. Para nuestra sorpresa, esta inmensa estela resultó ser de 4 metros de altura y 2 metros de ancho. (foto 11)

Cuando completamos el trabajo, sentimos que el esfuerzo no había sido en vano. El tallado en bajorrelieve sobre la faz de este gran monumento representa otro punto alto en el arte mesoamericano. Las figuras están ejecutadas con un toque seguro y delicado, y en muchos aspectos tiene un sabor diferente de los otros en el sitio.

La composición consta de dos figuras humanas, de dos metros de altura, uno frente al otro y aparentemente dedicados a la conversación. Ambos llevan tocados altos y elaborados, semejantes a los demás encontrados en La Venta, que son especialmente interesantes porque no hacen uso de las plumas de aves.

La cara de una de las figuras de pie, por desgracia se ha roto, pero la otra muestra un individuo muy distinguido, con nariz aguileña y una curiosa larga barba. (foto 12). Ambas figuras llevan extraños zapatos puntiagudos.

Sobre ellos, aparentemente flotando en el aire, hay una serie de seres antropomorfos que pueden representar deidades.

Monumento en la Venta

11. Pilares de caoba sujetan una estela gigante durante la excavación.

Por la inclinación pronunciada de la piedra y su gran peso, los expedicionarios encontraron difícil y peligroso para descubrir la cara bellamente tallada. Este monumento en La Venta Tabasco, tiene 4 metros de altura y 2 de ancho. Menos de un tercio de su volumen de 50 toneladas se muestra aquí. Fotografía de Matthew W. Stirling
La señora Caso reúne las cuentas de un collar. Tumba 7

12. Valió la pena cavar para descubrir las inscripciones de la Estela más grande.

La figura inferior del personaje con larga barba fue apodada "Tío Sam" por los expedicionarios. Su nariz aguileña y rasgos aristocráticas eran diferentes de los otros rostros representados en el sitio. El monumento se encuentra en el centro de un gran recinto de piedra en La Venta.

Cabeza gigante emerge de la tierra

Oráculo de Delfos

13. ¿Es esta una primera versión americana del "Oráculo de Delfos"?

Mutilada muchos años atrás, este altar en La Venta, todavía revela una cara convencionalmente fea, con nariz ancha y boca "olmeca". Un agujero interior que une la oreja con la boca, pudo haber sido utilizado por los sacerdotes para dar peso a sus revelaciones divinas.

Mientras una parte de nuestro equipo estaba excavando la gran estela, otro grupo se había puesto a trabajar en una gran piedra enterrada acostada, en la densa selva justo al oeste del montículo principal. Como la parte superior parecía haber sido plana, pensamos que había sido utilizada como un altar.

Muchos árboles tuvieron que ser talados cerca de la piedra y los tocones eliminados. El trabajo avanzaba lentamente a causa de la maraña de raíces, una vez debajo de ellas se avanzó rápidamente ya que el suelo era arenoso.

Vimos que el altar era una cabeza colosal rectangular mirando hacia el este. La nariz es amplia, la esquina inferior derecha de la cara se había roto, por lo que el ojo derecho y el lado derecho de la boca habían desaparecido. Ambos lados y la parte posterior -representa el cabello- de la piedra están talladas, la parte superior estaba muy deteriorada.

Una agujero atraviesa este altar de cabeza colosal, a partir de la oreja izquierda hasta en centro de la boca. Esto sugiere la posibilidad que algún antiguo sacerdote pudo haber hablado al oído de la gran cabeza y su voz parecer que saliera de la boca de la deidad representada. (foto 13).

El estilo y su apariencia física indican una antigüedad considerable. Si existe una extensa brecha de tiempo entre los diversos monumentos de este sitio, me parece que esta piedra debe haber sido de los más antiguos en La Venta.

Encontramos colosal cabeza de piedra perdida por mucho tiempo.

Mientras trabajábamos en este altar, uno de los trabajadores mencionó que él creía recordar otras dos piedras en el bosque cercano. Le sugerí fuéramos a verlas, cortamos camino a través de la densa vegetación, y a menos de cincuenta metros llegamos a una gran piedra semiesférica casi oculta por enredaderas y maleza.

La miré de cerca, era la cabeza colosal de Blom, que casi habíamos perdido la esperanza de localizar. Los ojos estaban cubiertos y era irreconocible como parte de una cabeza, un hecho que pudo haber influido en el hecho que los nativos no le prestaran ninguna atención,

Oráculo de Delfos

14. Sacerdote con alto tocado representado en piedra en la selva de Tabasco.

Dominando el centro se encuentra un dignatario, con un tocado casi tan alto como él. A su alrededor seis figuras grotescas probablemente representen dioses. La parte posterior es lisa.

La imagen no corresponde a la publicada por National Geographic. hemos incluido una foto actual tomada en el Parque Museo La Venta (Villahermosa, Tabasco)

A menos de veinte metros de distancia una gran estela yacía sobre su espalda, la reconocí de inmediato como la Estela 2 de Blom (foto 14), y me di cuenta que habíamos situado los seis monumentos que había descrito.

Al día siguiente nos pusimos a trabajar excavando estos dos interesantes monumentos. La cabeza colosal superó nuestras mejores expectativas. Era 60 cm más alta que la Cabeza Colosal de Tres Zapotes, que tiene unos dos metros de altura. Muy similar en su aspecto general, tenía el mismo tocado similar a un caso, nariz ancha y labios gruesos. Fue tallado de la misma manera realista, y uno está tentado que el mismo escultor podría haber realizado a ambos monumentos (foto 1).

Otras tres cabezas colosales descubiertas.

Cabeza en Tres Zapotes

15. La cabeza hallada en Tres Zapotes, en la Expedición de 1939.

Fotografía no publicada en el artículo de National Geographic.

Nuestro trabajo estaba terminando, cuando un niño comentó que había visto algunas piedras cerca de la milpa (campo de maíz) donde su padre trabajaba. Me llevó a un lugar a menos de 1 km de distancia, y me mostró tres piedras redondas en una línea de unos treinta metros de distancia. Me sentí confiado que teníamos aquí otras tres cabezas colosales.

Mientras Stewart y yo nos manteníamos ocupados en la localización, excavación y fotografía de los monumentos, la señora Stirling se ocupaba de la limpieza. De las tres casas que ocupaban Ubaldo y su familia, la mitad de una estaba dedicada a una capilla con la imagen de la Virgen del Carmen, había sido preparada por el propio Ubaldo, un indio con devoción religiosa. Cada noche, él y su familia pasaban una hora de meditación ante el altar. Le habían solicitado a Stewart el papel rojo y el de aluminio en que estaban envueltos los paquetes de película y los utilizaron como decoración para el santuario.

Mientras Stewart y yo nos ocupábamos de la localización, excavación, y la fotografía de los monumentos, la señora Stirling llevaba a cabo las tareas domésticas.

Además de platos y utensilios de cocina, habíamos traído a La Venta una pequeña cocina de gasolina portátil. Esto sirvió muy bien durante dos días, pero luego se derritió su quemador como resultado de una pequeña fuga, que pudo haber quemado la casa. Debido a este percance, la señora Stirling se vio obligada a hacer la comida de la manera nativa, sobre fogones colocados en el suelo.

Fabricación en serie de tortillas.

El maíz era el alimento básico de La Venta y las tortillas hechas por la esposa de Ubaldo estaban siempre disponibles. Debía levantarse a las tres de la mañana para alimentar a los siete obreros que habíamos contratado.

Todos los productos alimenticios utilizados por la comunidad son obtenidos en el lugar. El café y el cacao son cultivados y preparados para su uso. Cultivan plátanos, cocos, papas moradas dulces, mandioca y jicamas una raíz similar al nabo, refrescante como una manzana.

Modesta cocina

16. En su modesta cocina, María prepara maravillas culinarias.

Sobre un cajón lleno de tierra, con un anillo de hierro de hierro sobre un trípode, María cocina tortillas, arroz con pollo, enchiladas (Pasteles de maíz doblados, rellenos con carne, queso o verduras) y frijoles.

La caza en la vecina selva, donde abundan monos, venados y tapires, completa la dieta.

Un jaguar llega y mata

Una noche nos despertó un alboroto. Escuchamos a Ubaldo y su esposa en gran revuelo y la palabra "tigre". A la mañana siguiente vimos los cadáveres de un gran jabalí adulto y dos cerdos que habían sido matados por un jaguar a no más de 200 metros de la casa. Después de haber sido mutiladas, las víctimas estaban tumbadas justo en la entrada a la selva.

Fue un duro golpe para Ubaldo, pero era un tipo de desastre al que se había acostumbrado y tomó una actitud filosófica en cuanto a la pérdida. Yo pregunté si debíamos seguir al jaguar para matarlo, ellos dijeron que no era posible, ya que el jaguar después de una matanza suele alejarse de la vecindad.

Las mujeres parecen tener mayor temor de estos animales, la esposa de Ubaldo reprendía frecuentemente a la señora Stirling por caminar sola por la selva. Sin embargo, el miedo se debe principalmente a la superstición.

Nuestros siete trabajados estaban demasiado lejos de sus hogares para hacer el viaje de ida y vuelta. Habían decidido dormir en un piso de postes preparado bajo el techo que cubre el chiquero de Ubaldo. Les ofrecí nuestra pequeña tienda a prueba de mosquitos que aceptaron agradecidos. El lugar podía acomodar a dos o tres de ellos, sin embargo todos la ocuparon, Esa noche escuchamos risas, a la mañana admitieron que estaban muy apretados y también que era caliente, pero que no era nada en comparación con la incomodidad que hubieran tenido que sufrir si estuvieran expuestos a los mosquitos. Todo el resto del tiempo que estuvimos en La Venta, siguieron durmiendo como sardinas.

En el día de nuestra partida, cuando levantamos nuestra tienda de campaña, descubrimos que una gallina había intentado establecer un nido bajo el piso de la lona. Aparentemente había puesto un huevo cada día, y sin desanimarse por el hecho que todas las mañanas lo encontraba completamente aplanado, se mantuvo hasta el último día, cuando encontramos uno entero en medio de una tortilla olorosa

Después de haber estado en el campo durante una semana, Don Sebastián, jefe del clan de La Venta, regresó de su viaje y durante varias noches nos divirtió con historias entretenidas e incluso emocionantes de sus heroicos esfuerzos para mantener su pequeña comunidad.

Aunque tiene más de 80 años de edad, Don Sebastián sigue siendo una persona entusiasta, enérgica y activa. Su esposa es una gran mujer.

Como un regalo especial, había traído a Don Sebastián media docena de cigarros. Él nunca había fumado en su vida, y me sugirió se los entregara a su esposa que era aficionada a los puros. Ella paso el resto de la noche apoyada contra la pared de la casa, fumando alegremente un cigarro tras otro y permitiendo que las cenizas cayeran entre sus enormes pechos; las mujeres en La Venta no usan ropa por encima de la cintura.

Después de haber sido entretenidos con historias de vida y aventuras en La Venta, recibimos muchas consultas relativas a nuestro propio país. Don Sebastián fue particularmente ansioso por saber si teníamos cerdos y pollos y si eran más grandes que los que había en su pueblo. Le aseguramos que eran muy similares, lo que parecía difícil de cree para él. Como nos veía grandes en comparación con la gente de esta región, que son más bien pequeños de estatura, es probable, que por analogía pensaran que las cosas en nuestro país eran correspondientemente más grandes.

Nuestro equipo de trabajo era alegre y laborioso. Trabajamos muchas horas, pero en medio de las mañanas y las tardes, hacíamos un alto de media hora para beber pozole, una especie de sopa de harina de maíz, azúcar y agua, que tenía efecto refrescante.

Una cabeza lleva una sonrisa radiante

Nuestros dos últimos días en La Venta fueron muy ajetreados, tal vez más que cualquiera de los anteriores. Habíamos quedado con nuestro fletero en Blasillo y era necesario terminar nuestro trabajo dentro del tiempo especificado. Todavía debíamos completar la excavación de las tres cabezas colosales recientemente descubiertas que iban a coronar nuestro período más interesante de excavación en México.

Una por una, las cabezas fueron traídas a la luz. Todas eran diferentes, dos de ellas llevaban dientes.

Cuatro de las cinco cabezas que descubrimos esta temporada en La Venta, así como la previamente excavada en Tres Zapotes, llevaban expresiones sombrías. La quinta y última cabeza descubierta en La Venta, mostró su satisfacción por haber sido expuesta al revelar una sonrisa radiante (foto 18).

Inescrutables cabezas

17. Cuando y por qué estos enigmáticos rostros de piedra fueron tallados es un misterio intrigante.

Matthew W. Stirling, jefe de la expedición, se arrodilla junto a la mayor de las cabezas colosales de basalto encontradas en La Venta. Al igual que algunos veteranos con cicatrices de batalla, éste ha perdido la mayor parte de la mandíbula y su nariz ha sido aplanada, probablemente por enemigos que trataron de destruir las evidencias de esta antigua cultura antes que el hombre blanco llegara a América. De 2,60 metros de altura y 6,70 de circunferencia, la cabeza es además notable por sus orejas circulares decoradas con una cruz. Los misteriosos productores de este arte han sido llamados "olmecas", cuyo origen y destino se desconoce.
Guerrero dientudo

18. Raro: un rostro agradable en el arte indio

Este feliz, guerrero dientudo, se excavó en La Venta. Representa un tipo físico que se encontraba en la antigüedad en el sur de México, y aún hoy en día. Al igual que las otras cabezas colosales descubiertas por la expedición, la talla es una sola pieza de basalto duro que descansa sobre cimientos de piedra.

Cabezas mirando al Este

19. La selva casi "captura" La Venta.

Excavaciones y limpieza de la selva precedieron a la toma de esta fotografía que muestra las posiciones de la cabeza sonriendo (primer plano) y la cabeza más grande (atrás, al centro). Ambas miran hacia al este.

Enormes piedras transportadas 80 km.

Finalmente, sobre la hora, nuestra trabajo fue terminado. Todas las piedras que habíamos podido localizar habían sido excavadas y fotografiadas. En total, 20 monumentos de piedra esculpida habían recompensado nuestros esfuerzos, varios de los mejores ejemplos del grabado en la antigua América habían sido llevadas a la luz.

Inscripciones en Monte Albán

20. "Cara de Niño" sostiene una caja rectangular.

Este ídolo de rodillas se encuentra en La Venta, Tabasco, sugiere una moderna obra de Jacob Epestein. De identidad y edad desconocida, la escultura fue descubierta al norte del gran montículo. El recipiente fue utilizado probablemente para las ofrendas. Caras de "niño" o "jaguar" son características del arte olmeca.

La mayor parte de estas piedras son grandes y pesadas. Nos aseguraron los geólogos petroleros que en la región no existe un tipo de roca semejante a la utilizada en un radio de 80 km. ¿Como fueron estos inmensos bloques de piedra llevados río abajo y a través de grandes pantanos a la ubicación donde descansan ahora?. Las personas que lograron esta hazaña fueron ingenieros, además de artistas.

En una amplia zona en el sur de México, se ha descubierto tallas de jade y piedra que muestran un estilo artístico curioso y fácilmente reconocible: rostros que se han denominado "cara de niño" o "cara de jaguar", caras redondas con ciertas características infantiles.

Los misteriosos productores este estilo artístico han sido llamados "olmecas", un pueblo cuyo origen aún es muy poco conocido. La evidencia arqueológica actual, indica que su cultura, que en muchos aspectos alcanzó un alto nivel, es muy temprana, y bien pudo se la civilización básica de la que se desarrollaron altas escuelas de arte como las mayas, zapotecas, toltecas y totonacas.

El sitio de La Venta es de especial interés, pues parece presentar en forma casi pura varios de los principales ejemplos de este arte. y bien puede ser que los constructores de esta ciudad representan uno de los principales centros de la civilización olmeca.

Fausto en cerámica

21. Una cabeza realizada en arcilla parece un personaje de Fausto.

Con barba puntiaguda y sonrisa astuta se ha realizado esta pieza de cerámica hallada en un montículo cerca de Tres Zapotes, Veracruz. Es uno de los mejores ejemplos de arte cerámico que todavía se encuentran en el Nuevo Mundo. Debido a su apariencia es probable se trate de un personaje prominente. Sólo su tocado y las orejeras son convencionales.

¿Qué llevó a los habitantes a abandonar esta antigua ciudad?. Casi todos los grandes altares de piedra y monumentos se han roto y mutilado a costa de un esfuerzo considerable. No ocurrió por accidente, tampoco es razonable pensar que fuera hecho por los fabricantes originales. Parece plausible suponer que algún grupo conquistador los mutiló para destruir a los dioses que se encontraban establecidos aquí.

Cuando llegó el momento de partir, dejamos toda nuestra cerámica de cocina y equipo de sobra para Ubaldo y su esposa, como recompensa por su hospitalidad y donamos a nuestros trabajadores los picos y palas con las que habían trabajado. Mientras cargábamos nuestros suministros restantes, nos sentimos muy satisfechos con los resultados obtenidos, en poco tiempo habíamos revelado un nuevo e importante capítulo en la prehistoria americana.

Tanto en Cerro de las Mesas y La Venta, nuestras breves encuestas habían sacado a la luz numerosos monumentos previamente desconocidos. En la Venta, por ejemplo, donde sólo seis se conocían, habíamos localizado veinte.

De Tres Zapotes, escenario de nuestro trabajo arqueológico más intensivo, llevamos a Washington 100 cajas con objetos de piedra y cerámica, muchas de las cuales son de exquisito refinamiento (fotos 4 y 21). Junto a otras 60 cajas de material recogido en nuestra primera expedición, estos artefactos son cuidadosamente estudiados. Es evidente que ofrecerán pistas que nos permitan reconstruir fases de la vida de los misteriosos pueblos que cultivaban las ricas tierras del sur de México, en un tiempo transcurrido desde mucho antes del nacimiento de Cristo hasta la llegada de Colón.

Sra. Stirling montada sobre un toro

22. La señora Stirling aprovecha una pausa para realizar un paseo.

La esposa del jefe de la Expedición, una matemática consumada, monta sobre uno de los toros utilizados por los trabajadores para ir desde Tres Zapotes a los sitios de excavación cercanos. Eran apodados "motocicletas".
Collar de dientes de lobos y cocodrilos

23. Bienvenido, con su sonrisa y una iguana de regalo.

Un mexicano, "Huck Finn", llega al campamento base con uno de los reptiles comunes en la región de Tres Zapotes colgado del hombro. A pesar de su apariencia repulsiva, la iguana es una criatura herbívora inofensiva. Su carne blanca y delicada es parecida a la de la rana.
Vendedor de aves de corral

14. Vendedores de aves de corral ofrecen servicio a domicilio en Tres Zapotes.

Desde el "alcázar" de su mula, un vendedor regatea lánguidamente por un pollo blanco con una de las cocineras del campamento. Otras aves graznando cuelgan por las patas de las esteras de paja.
Muñecas artesanales

25. "¿Quién va a comprar mis muñecas artesanales?"

Cuando miembros de la expedición mostraron interés en las muñecas de trapo que los nativos de Tres Zapotes hacen como juguetes para sus hijos, una nueva "industria" local nació. No hay retazos de tela de colores brillantes, cintas o papeles que no utilizaran.