Uhlak (Ulak), el Gigante.

Dioses y Personajes Míticos
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Ulak, el Gigante Contado por: Víctor Lucas Padilla Waspam, Río Coco.

Habían dos mujeres... ambas se dirigieron hacia el oeste en busca de leña; buscaron e inicialmente no encontraron, entonces acordaron dividirse, vos anda por allí, yo iré por esta dirección.

Encontraron la leña, la amarraron y cuando se prestaban a cargarla sintieron un fuerte viento por la espalda... Las dos gritaron asombradas solicitando auxilio, que clase de viento es este, gritaron!!!!

Ulak, el GiganteUna de las dos mujeres sintió como que alguien la levantaba por la espalda... Cuando se percató vio que un enorme hombre la tenía en sus brazos, era alto con brazos largos y grandes, todas las aves caían a sus pies.

El Ulak, cargando a la mujer echo correr hasta entrar por el hueco de un enorme árbol, el vivía allí, dejó en ese mismo lugar a la mujer, esto significaba que ya la había escogido para que fuera su compañera.

El enorme ser se encargaba de buscarle comida a la mujer, le traía tortugas y venado comía cruda.

Ella le dijo que no podía comer crudas únicamente cocidas..,  Entonces el Ulak fue en busca de leña, hicieron una fogata. La mujer únicamente le sacaba las vísceras a los animales y se los comían asados.

Al cabo de dos años tuvo un niño, hijo del Ulak lo que permitió ir acostumbrándose a la nueva vida.

Se embarazó de nuevo y dio a luz a otro ser, este era idéntico a los humanos.

La mujer pensó, voy a escaparme, me he quedado aquí por mucho tiempo.

Ulak, el GiganteEl Ulak salía toda las mañanas a la montaña y regresaba hasta la noche, por lo mujer tenía oportunidad para realizar sus deseos.

Cumpliendo con su plan huyó con uno de sus hijos, el que se parecía a los humanos y dejó al que se parecía a su padre.

Corrió, corrió y corrió hasta salir al bosque cerca del mar, cuando vio a su espalda, miró que el enorme hombre la perseguía, traía en sus brazos al niño parecido a él.

En ese mismo instante pasaba un barco, haciéndole señas lo llamó; el barco se detuvo y subió a la señora junto con el hijo.

Como estaba sin ropa, la vistieron y le dieron de comer.

En la costa, el Ulak lloró apasionadamente, lanzándose al mar a nado, pero vio que no podía detener a la mujer.

Ulak, el GiganteCogió a su hijo que traía de los pies y lo partió en dos, tirándolo a las aguas del mar.

Vomitó todo lo que consumió por primera vez, comió por segunda vez y su estómago no lo rechazó.

Después de llorar incansablemente se lanzó a la montaña.

La mujer fue entregada a sus familiares, quienes ya vestían de luto pensando que estaba muerta.

Ella estaba junto a sus familiares, pero al recordar sus relaciones con el Ulak se entristecía.

Estando en el poblado se enfermó hasta quedar desahuciada.

Finalmente murió enferma..

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Es una criatura parecida al ser humano, peluda y de brazos muy largos, que vive en las montañas. Tiene los pies volteados para atrás. Si uno va a la montaña y ve las pisadas del Ulak, hay que fijarse en la dirección de los pies para ir al lado contrario; hay que seguir las pisadas en dirección del talón.

Cuando un Ulak macho se encuentra con un hombre, lo mata. Pero si es mujer, no lo mata; se la lleva a la montaña para vivir con ella. Igual sucede cuando una Ulak se encuentra con una mujer: la mata. En cambio, si el afectado es un hombre, se lo lleva a la montaña para vivir con él.

Ulak y el hombre

Una vez, un grupo de hombres salió de noche a la montaña, con el fin de ver que podían encontrar.

En el tiempo que estuvieron en la montaña, habían muchos Ulak allí.

Una noche, mientras los hombres dormían, fueron rodeados por los Ulak, por lo que tuvieron que enfrentarse con ellos.

Lucharon fuertemente y los Ulak lograron matar a todos los hombres. Solo uno de ellos logró escapar.

El hombre anduvo largo tiempo en la montaña. Un día, después de haber andado mucho, encontró a una Ulak y esta lo llevó a su casa.

Pero el hombre nunca estuvo conforme de estar con la Ulak.

Después de algún tiempo, la Ulak tuvo un hijo del hombre, pero a pesar de esto la Ulak nunca dejaba salir al hombre, por temor a que la dejara.

Un día, la Ulak salió en busca de comida; en esta oportunidad, el tienen hombre salió huyendo.

Corrió, Corrió, corrió y corrió. Después de haber caminado largo rato, llegó a la orilla de un río y, al ver pasar un bote, se montó.

Apenas se había montado al bote, apareció detrás la Ulak, cargando al hijo; y al ver que el hombre ya se había montado al bote, la Ulak levantó al niño y se lo enseñó para que el hombre se quedara.

Al ver que no podía hacer nada, tomó al niño de las piernas y lo rompió en pedazos y regresó nuevamente a su casa. De ésta manera, el hombre pudo salvarse de manos de la Ulak.

Sol Montoya / Polinario Sebastián, Yu kum kan -- había una vez.. CIDCA 1990


Fuente:

Material extraído de http://www.manfut.org: