Funeraria Miskita

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plusCultura Miskito

Extraído de WAIKNA, Aventuras en la Costa Mosquito. Samuel A. Bard. (1855):

El funeral iba a tener lugar en un pequeño asentamiento, pocos kilómetros río arriba; nos dirigimos allí en un pitpan -canoa de fondo plano-, acompañados por docenas de ellas repletas de hombres y mujeres. El espectáculo era pintoresco: embarcaciones ligeras y elegantes con ocupantes vestidos con colores brillantes y remeros que entre gritos se esforzaban en lo que parecía una competencia de velocidad.

En menos de una hora divisamos un pequeño grupo de chozas agrupadas en la orilla, bajo la sombra de palmeras. Numerosos nativos ya estaban en tierra. Se escuchaba el monótono batir del tumtum -tambor-, a veces interrumpido por el sonido -semejante al lejano bramido de un buey- producido con una trompeta de gran tubo; cuando la música disminuía se sentían los gemidos de los dolientes.

Yendo al entierroLa gente rodeaba al muerto, al que habían colocado envuelto con una tela de algodón, sobre una pitpan cortada a la mitad. Se trataba de un hombre de mediana edad, muy demacrado y desfigurado por el bulpis -hongo sobre la piel que destruye la melanina-, enfermedad muy difundida en la costa y que junto al ron, han reducido la población a la mitad de lo que era hace veinte años. El terror de contagio, llevó a la gente del interior a prohibir las relaciones sexuales con los zambos de la costa bajo pena de muerte.

Las mujeres con ramas de palmera espantaban las moscas que pululaban sobre el cadáver; llevaban trenzas en su pelo y balanceaban su cuerpo hacia adelante y atrás, en una especie de paso de baile que seguía la melodía del lúgubre tumtum. Excepto ellas y los músicos, el resto permanecía como alejado de la ceremonia, de pie o en cuclillas.

De pronto cuatro hombres embadurnados con arcillas de distintos colores y vistiendo solamente un paño alrededor de su lomo, salieron de una de las chozas. Ataron una cuerda a la mitad del pitpan que contenía el cadáver y corrieron hacia el bosque arrastrándola como un trineo. Los seguían los músicos y las mujeres que velaban al difunto, luego los demás en una masa confusa, en tanto un robusto negro tomó la mitad restante del pitpan, la colocó sobre su cabeza y trotó atrás de la procesión.

Entierro miskitoA ritmo rápido se recorrieron unos doscientos metros, hasta un lugar abierto que había sido elegido para el entierro. Dentro de una zanja poco profunda se colocó la mitad de la pitpan que contenía el cuerpo y sobre ella la -invertida- la otra mitad. Las mujeres arrojaron sobre ella sus ramas de palmera, y los hombres pintados la cubrieron con tierra. Otro grupo, con ramas de palmera construyó a toda prisa una pequeña cabaña sobre la tumba, para colocar dentro de ella una vasija con agua, y enterrar cerca de la cabecera la lanza para tortugas que perteneciera al muerto.

Cumplido lo descrito, comenzó el regreso de la misma manera que habían llegado. Tan pronto como los hombres pintados llegaron al pueblo, comenzaron a talar las palmeras que estaban alrededor del la choza que ocupara el difunto, todo en un clima solemne y silencioso, concluido el trabajo se internaron en el agua durante unos minutos -baño de purificación-, para regresar presurosos a la cabaña y desaparecer.

Según me fue explicado, el sentido de la ceremonia, surge de la creencia que tienen acerca de un demonio -llamado Wulasha- que se alimenta de los cadáveres de los muertos, para evitarlo es necesario dormirlo para robar el cuerpo y enterrarlo.

La música somnolienta de los tambores y trompeta y el baile lento de las mujeres sirven para adormilar al demonio, mientras en los recovecos de alguna choza -donde no pueden ser vistos por Wulasha- un grupo de hombres se pintan para no ser reconocidos y atormentados por el demonio en caso que éste supusiera haber sido arrullado para aprovechar el momento y enterrar el cuerpo. Se ignora el motivo de la tala de las palmeras, excepto por el hecho que siempre ha sido practicada por sus ancestros.

Si el agua de la vasija colocada en la cabaña de la tumba -cosa que casi siempre ocurre al cabo de unos días, al ser la cerámica porosa- se toma como evidencia que ha sido consumida por el muerto y que ha escapado de las fauces de Wulasha. Entonces comienzan los preparativos para el Seekroe o Fiesta de los Muertos.