Historia de los Chiriguanos III

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La República

Los chiriguanos que resistieron durante más de 300 años la conquista española y participaron en la Guerra de la Independencia alistando querembas (guerreros) en el Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano y en los grupos guerrilleros de Manuel Padilla y Juana Azurduy, paradójicamente con la llegada de la República fueron diezmados.

El régimen de esclavitud y evangelización violenta fue intensificado con la República. En su avidez de tierra y esclavos, los hacendados continuaron el cruel despojo apoyados con la milicia y sacerdotes.

Efectos de la Guerra del Chaco (1932-1935) sobre la comunidad chiriguana.

Video de dos minutos. Extraído del realizado en 1992 por el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

El 6 de agosto de 1825 se declaró la independencia de Bolivia. Pronto se reinicia la conquista karai (blanca) con la ocupación de tierras para la crianza del ganado vacuno en territorio indígena. Los misioneros franciscanos que habían sido expulsados entre 1813-1815, regresaron unos 30 años después, impulsan nuevamente el Colegio de Tarija, restaurando algunas misiones, creando otras y expandiendo su zona de acción hacia el sur del río Pilcomayo.

Los chiriguanos resisten y son brutalmente reprimidos: En 1825 el mburuvicha (cacique regional) Pasanna, ante los despojos de sus mejores tierras, destrucción de familias y comunidades enteras asaltadas y quemadas, organizó un grupo de guerrillas que hizo frente a los karai durante 15 años, llegando en 1940 a sitiar el cuartel de Chimeo. Ante el suceso, Ibañez, prefecto de Santa Cruz se hizo presente en la zona con una fuerza represora y lo convoca a la comunidad de Karitati a lado sur del Pilcomayo para tratar la paz en una comida realizada en su honor. Pasanna y sus jefes más importantes concurren a la cita con sus familias, mientras comían de manera intempestiva aparecen los soldados que asesinan a todos. El episodio es conocido como La gran traición de Karitati.

En la segunda mitad del siglo XIX -con el auge de la plata-, la expansión de la colonización acentuó el proceso de reducción en misiones ―y ahora también en haciendas― de los chiriguanos. La ocupación de las tierras fértiles para el cultivo de maíz, provoca la reacción de loos indígenas quienes asaltan las haciendas quemando potreros, destruyendo cabañas y establos, y robando animales, el estado boliviano sienta presencia en la región con el ejército, que resguarda los intereses de los hacendados y misioneros, y reprime a las comunidades indígenas.

Entre los años 1874 y 1875, se produjo una guerra que terminó con la conquista de los karai del pueblo chiriguano de Guacaya. Fueron muchos los muertos y los indígenas estuvieron a punto de ganar dicha guerra. Los blancos, a través de las misiones del Chaco, recibieron refuerzos de flecheros indígenas que jugaron un papel decisivo.

Los chiriguanos continúan su conmovedora resistencia y guiados por Apiaguaiqui Tumpa en enero 1892 preparan un levantamiento que enciende toda la Cordillera Chiriguana; es sofocado por la acción conjunta de las fuerzas militares de Chuquisaca y Santa Cruz que protagonizan el 28 de enero La Masacre de de Kuruyuki. Este episodio -aunque luego se produjeron pequeñas sublevaciones- es considerado como el fin de las insurrecciones chiriguanas que abrió el paso a la apropiación de los territorios indígenas.

Por el control del Chaco Boreal se produjo la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932-1935). Los chiriguanos que habían logrado huir de Kuruyuki hacia los cercanos llanos del Pilcomayo fueron sorprendidos por la contienda. Muchos fueron reclutados para servir a los ejércitos de ambos países. Pertenecientes a una misma nación, se encontraban en los dos frentes lo que terminó destructurándolos.

Se estima que unos 5.000 participaron en la guerra, y que el pueblo disminuyó su población en 15.000 por las bajas en la contienda y por los que huyeron, especialmente al chaco salteño, en el norte argentino, donde encontraron trabajo -de pésimas condiciones- en los ingenios azucareros.

En 1953 el gobierno boliviano impulsó una Reforma Agraria, bajo el lema "la tierra para los que la trabajan", pero la idea de reconocer territorios indígenas simplemente no existió, los indígenas no formaban parte real de la sociedad activa del país. El resultado fue que muchos latifundistas consolidaran la propiedad de las tierras.