Uritorco y el Valle de Ongamira

Sitios Arqueológicos y Arqueoastronómicos. Pueblos Originarios de América
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En el valle de Punilla, hay un lugar donde emana el aura de lo mágico y extraño. Los antiguos habitantes de la región eran los comechingones, hombres de gran altura y espesa barba, los primeros cronistas nos hablan de "barbudos como nosotros", particularidad que quedó como rasgo identificatorio de la comunidad.

Cerro Uritorco

Uritorco, significa en quechua "Cerro de los Loros", lo cual no dice mucho sobre el carácter sagrado del lugar de 1.950 metros de altura, donde hay alta concentración de pirita, que produce alteraciones en las brújulas, grabaciones e instrumental aéreo.

Según fuentes no comprobables, los comechingones observaban con frecuencia luces que surgían de lo alto del cerro; éstos fenómenos lumínicos lo habrían vinculado con la manifestación del espíritu de sus antepasados.

Los morteros que abundan en diferentes zonas cercanas al Uritorco, eran empleados en ritos mágicos y sagrados. En la parte inferior de los morteros estaba representado el cosmos con sus diferentes campos de fuerza.

El hombre blanco continúa la percepción del cerro cordobés como sitio sagrado. Esta actitud procede de dos hechos fundamentales: la asociación del Uritorco con el fenómeno OVNI, y el mito contemporáneo de la ciudad intraterrena de Erks. En 1986, una supuesta nave extraterrestre se posó sobre una de las laderas del Cerro del Pajarillo, muy cercano al Uritorco. La gran marca circular aún subsiste.

El Uritorco es así un raro ejemplo de sincretismo. El indígena y el blanco, por igual, aunque por distintas vías, visten al Uritorco con los oropeles de lo extraño y misterioso.

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Valle de Ongamira

Ubicado al norte de las Sierras Chicas, a 1.200 m.s.n.m.

Desde hace más de 8.000 años, este territorio estuvo poblado por grupos aborígenes nómades, cazadores especializados pertenecientes a la cultura de Ayampitín. Hacia el 200 d. C., llegaron desde el norte otros pueblos, más avanzados, que introdujeron nuevas costumbres, entre ellas el uso del arco: los comechingones.

Las primeras noticias de este pueblo las dieron los sobrevivientes de la expedición que Diego de Rojas realizó en 1543. Al ser otorgadas las encomiendas por parte del fundador de Córdoba, Don Jerónimo Luis de Cabrera, los indios de este valle fueron otorgados al Capitán Don Blas de Rosales. El flamante encomendero se dirigió a Ongamira para tomar posesión de su encomienda. Este sería su último viaje, pues los comechingones enfrentaron y dieron muerte al conquistador. La represalia no se hizo esperar. Una fuerza se dirigió al valle donde éstos resistieron hasta quedar sitiados en su cerro sagrado, el "Colchiquín". Así fue, como en 1574, los últimos comechingones libres fueron ultimados combatiendo. Algunos de ellos, el 19 de diciembre, se despeñaron desde las alturas para no caer bajo el poder de la conquista.

En Ongamira se presenta un yacimiento de pictografías literalmente al aire libre donde hay un bajorrelieve tallado en una piedra de un metro de ancho por sesenta centímetros de alto (imagen). Algunos sostienen que es la representación de un viajero estelar con su plato volador a la derecha.