Ceremonias de Mediados de Invierno
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Nueve días que incluían muchos rituales para renovar integralmente las creencias religiosas y celebrar la llegada de un nuevo año espiritual. Se llevaba a cabo en enero o febrero, dependiendo del ciclo lunar, cinco días después de la primera luna llena que aparece luego que las estrellas de la Osa Mayor son visibles en el cielo nocturno.
La celebración
Las actividades en la casa comunal incluyen banquetes, cantos, bailes, juegos y relatos. |
Se componía de rituales diferentes a lo largo de los nueve días de celebración, todos giraban en torno a un nuevo principio del año espiritual. Cada una de las seis tribus de la Confederación tomaban parte, sin embargo no existía un orden específico para los acontecimientos, y cada una de ellas podía realizar las celebraciones por su parte.
Por lo general comenzaba con la "Agitación de las cenizas" y finalizaba con una ceremonia de clausura tradicional.
Máscara realizada con chala. |
Las "Cabezas Grandes" y la Agitación de las Cenizas
Un grupo de mensajeros llamados "cabezas grandes"- o "nuestros tíos"- visita la casa comunal de la tribu para invitar a todos formalmente a la celebración. Están vestidos con trajes ceremoniales que consisten en pieles de búfalo y máscaras realizadas con chalas -hojas que envuelven la mazorca de maíz- simbolizando la caza y la cosecha, dos aspectos fundamentales en la vida de los iroqueses.
El primer ritual consiste en la "agitación de las cenizas", con sus mazos -que en el uso cotidiano emplean para la maceración del maíz- remueven las cenizas de los fuegos de cada hogar, un acto simbólico de agradecimiento al "Creador", al hacerlo le solicitan su atención y la fertilidad de la tierra. Las cenizas representan la conexión de los seres vivos con la Tierra.
En el primer día se efectuaba el nombramiento público de los bebés seguido de una comida -sopa de maíz- de celebración.
Después de la Agitación de las Cenizas, generalmente se practicaba la "Invocación del Tabaco". El ritual consistía en rociar con tabaco las brasas que habían sido removidas. El humo del tabaco simbólicamente se eleva al cielo y representa un mensaje de agradecimiento a su Creador. A veces a los iroqueses se llama "La Nación del Tabaco" debido al amplio uso que le daban, no solo con propósitos ceremoniales, también lo utilizaban para el tratamiento de quemaduras, llagas y dolores de muelas, o a la hora de sellar negociaciones o pactos de paz. El nombre "iroqués" deriva de "ierokwa" que significa "los que consumen tabaco".
Imagen de la izquierda: pipa decorada con un perro. Museo Británico.
Máscaras utilizas en el rito de los Sueños Compartidos. Nación Cayuga. |
Ritual de los Sueños Compartidos
También conocido como "Adivinar sueños", es un ritual sagrado, una manera de deshacerse de los pensamientos problemáticos y hacer realidad los deseos. Los iroqueses pensaban que los sueños representaban una forma para encontrar cura para enfermedades y trastornos mentales.
El ritual consistía en que los miembros de la tribu describan sus sueños a los demás, quienes luego darán sus interpretaciones y sugerencias. Algunos sueños era recreados por miembros de la tribu, los que pudieran descifrarlos con exactitud eran muy apreciados por la comunidad. Una vez interpretados los curanderos de la Sociedad de las Caras Falsas realizarían el ritual de curación.
Los bailarines usan máscaras para ahuyentar a los malos espíritus.
Los hombres iroqueses pertenecientes a la "Sociedad de las Caras Falsas" usan máscaras talladas en madera para representar los seres sobrenaturales que han visto en sus pesadillas. Sacudiendo enormes sonajas hechas con caparazones de tortuga, danzan para expulsar los demonios. Ilustración de W. Langdon Khin. |
Esta sociedad es un grupo de chamanes que usan máscaras talladas de madera extraída a un árbol vivo; aunque tanto mujeres y hombres pueden integrarla, sólo los hombres usan las máscaras. Sus miembros tienen el poder de ahuyentar los malos espíritus que causan las enfermedades.
Los rituales de curación a veces consistían en tomar con la mano las cenizas calientes del fuego y frotarlas o soplarlas sobre las zonas del paciente que debía ser curado.
La Danza del Oso es un ritual de curación. Los bailarines -tanto hombres como mujeres- realizan movimientos torpes, tratando de imitar al oso, desplazándose en círculo hacia la izquierda. El enfermo podía realizar los bailes tanto en público como en privado. Se realizaba con el propósito de curar a la gente de los problemas y desgracias que acarreaban del pasado año.
Juego de los carozos de melocotón
El juego simboliza la disputa entre el Creador y su malvado hermano durante la creación de la tierra. Seis carozos de melocotón, a los que se los ha suavizado para darle forma oval y se le ha ennegrecido una cara, se ponen en un recipiente para agitarlos, en un juego de azar muy parecido al de los dados. Dos equipos se turnan para hacer sus apuestas sobre cuantos carozos de melocotón mostrarán su lado negro.
Cuando se juega durante la Ceremonia de Mediados de Invierno, simboliza la renovación de la tierra, especialmente en la batalla por la supervivencia de los frutos contra las inclemencias de la naturaleza. El resultado de este juego se utiliza para predecir el éxito de la cosecha del año que viene. También simboliza la buena suerte que el Creador ha otorgado a los habitantes de la tierra. Los hombres juegan contra las mujeres, un clan contra otro clan; el juego puede durar hasta dos días, también se apuesta respecto a quien va a ganar.
El sacrificio de un perro blanco era un símbolo de pureza entre los iroqueses, una manera de purificar toda la comunidad. El perro era estrangulado y luego quemando, una canasta de tabaco se arrojaba sobre las llamas, el humo del tabaco llevaba su gratitud, sacrificio y oraciones a los cielos. Hoy en día se utiliza una cesta blanca como sustituto para realizar el ritual.
El grabado ilustra la ceremonia realizada por los Onondaga en Nueva York el 18 de enero de 1872, fue realizado por G. S. Ranger y publicado en la revista Harper's Weekly. A Journal of Civilization el 17 de febrero de 1872; en su epígrafe dice: "De acuerdo a las antiguas tradiciones, los pecados del pueblo eran recogidos por los chamanes y colocados sobre la cabeza de un perro blanco. Éste debía ser totalmente blanco y sin mancha, una irregularidad destruiría la eficacia de la víctima. A primera hora de la mañana el perro fue estrangulado con cuidado de no dejar marcas. Entonces el sumo sacerdote al pie del altar de sacrificio procede a su incineración y con ello la expiación."
Ceremonia de Cierre
Al noveno día, un orador resume los eventos ocurridos durante la celebración y presenta al nuevo Consejo Tribal que ha sido elegido en su transcurso. Los miembros de la tribu han sido purificados y un nuevo año ritual comienza en ese momento.