Indios de los Bosques Orientales

Colecciones Pictóricas y Fotográficas. Pueblos Originarios de América
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios

Ilustraciones de W. Langdon Kihn para la nota "Los indios, primeros pobladores de América. Cuando los pieles rojas gobernaban nuestros bosques." escrita por Matthew W. Stirling, publicada en la revista National Geographic de Noviembre de 1937. Epígrafes tomados de la misma edición. Click en las imágenes para agrandarlas.

Iroqueses jugando Lacrosse, su deporte favorito.

Un jugador salta para atrapar la pelota de piel de venado disecada, luego tratará de lanzarla tras la línea de gol del equipo contrario. Puede llevar la pelota en la raqueta, pero no debe tocarla con las manos. Bandas o tribus a menudo cotejaban entre sí.

El juego era lo que hoy es el beisbol para los norteamericanos modernos, jóvenes universitarios en los Estados Unidos y Canadá practican hoy el mismo deporte.
"Mis hijos, no aconsejo la guerra, aceptemos la paz que nos ofrece el enemigo".

Estas podrían ser las palabras del jefe que se dirigía al consejo de guerra donde se reunían los representantes de las naciones que formaban la Confederación Iroquesa. Era un gobierno representativo, similar al adoptado más tarde por los colonos norteamericanos. Hay razones para creer que los redactores de la Constitución estadounidense se inspiraron en su organización política.

Solo y desarmado, un misionero jesuita saluda a los reacios guerreros iroqueses.

El intento de los jesuitas para convertir al cristianismo a las tribus de los bosques del noreste es un capítulo heroico en la historia de Estados Unidos. Indecibles torturas fueron infligidas a los sacerdotes pioneros, los nativos resistían el advenimiento de la nueva religión.

Para convertirlos los jesuitas pensaban que debían aprender las creencias de los indios; desarrollaron intensamente su actividad durante más de un siglo, hasta la llegada de grandes contingentes europeos.
"Águila", jefe de los Mohawk usa aretes de plata obtenidos de los comerciantes holandeses.


El tocado que era usado solamente en ocasiones formales, muestra que él pertenece al clan del águila y es miembro del Consejo Federal de los iroqueses. Los Mohawk habitaban el centro y el oeste de estado Nueva York; hacia el año 1614 recibieron armas del fuego de los holandeses para asegurar el abastecimiento de pieles. La posesión de armas aumentó el poder de la tribu. Más de un millar de Mohawk han sobrevivido hasta hoy, viviendo en tres reservas de Ontario, Canadá.

Digno y severo, este Seneca sugiere un personaje de Fenimore Cooper.

Los indios de los bosques orientales, y de muchas tribus de las llanuras del norte, tenían muy buena configuración física. La hoja de metal que sostiene y la vincha de plata alrededor de su cabeza fueron recibidos de los europeos, probablemente a cambio de pieles.

Los Seneca fueron la nación más numerosa de la Confederación Iroquesa; hoy en día unos 3.000 viven en reservas del estado de Nueva York.

Indios atacan a los colonos en un asentamiento de Nueva Inglaterra.

Esta escena trágica ocurrió el 29 de febrero de 1704, cuando los indios y sus aliados franceses asaltaron y quemaron la ciudad de Deerfield, Massachusetts. Murieron 49 colonos y otros 111 fueron llevados a Canadá como cautivos.

El guerrero del centro sostiene en alto su trofeo de batalla: el cuero cabelludo de un vencido; otro arrastra a su mujer, cuyo esposo -a la derecha- apenas tiene tiempo de apuntar con su mosquete al captor antes de ser derribado desde atrás. Muchas masacres perpetradas por los indios fueron en venganza a los ataques recibidos.

Con su última flecha, un cazador le apunta al alce que ha perseguido en la nieve.

El cazador usando raquetas de nieve en sus pies, ha seguido al alce a través del bosque nevado, la presa herida y agotada se empantanó; ahora con su última flecha se acerca para ultimarla. El arco está reforzado con una pieza extra de madera, que le da más fuerza. Los Penobscot ocupaban en verano los valles del río del mismo nombre en Maine, en invierno se trasladaban tierra adentro para la caza.

Las mujeres tenían poder de nombramiento y veto entre los iroqueses.

Este bebé en una cuna bordada con pelo teñido de alce, no podrá llegar a ser jefe si su madre no lo aprueba. La descendencia era regida por vía materna; la madre podía incluso prohibir a su hijo participar en la guerra.

Un alarido de guerra resuena y el agricultor deja caer el arado para correr por un arma.


El líder iroqués -pintado para la guerra- señala a su grupo el ataque a la aislada casa de campo. Pocas veces puede el colono y su familia escapar del ataque sorpresa. La época colonial no fue una guerra de fronteras continua, pero había brotes periódicos. A veces después de años de paz, los indios se levantaban en pie de guerra para defender sus tierras o tomar cueros cabelludos y ganar prestigio.

Las viviendas de los Pequot se agrupan dentro de una fortaleza de estacas para protegerse de los ataques enemigos.

El pueblo típico de los aborígenes de Nueva Inglaterra consistía de chozas en forma de bóveda semicilíndrica cubiertos con corteza o hierba. La casa mas grande del centro era un lugar de reunión pública. A la derecha una mujer se dirige a la huerta con un niño en sus espaldas, en la costa los hombres acomodan las redes de pesca. En 1637 los colonos ingleses quemaron la fortaleza principal Pequot en el río Mystic, Connecticut, aniquilando la tribu.

Con fuego y azuelas, los indios Massachussetts construyen una piragua.

En el área en que el abedul no está disponible, y donde las canoas de corteza no se pueden construir se utilizaba la pesada piragua que fabricaban con gran destreza. Estos fueron los indios que los Peregrinos del "Mayflower" encontraron el Plymouth, poco después fueron diezmados por la viruela que trajo el hombre blanco.

Los bailarines usan máscaras para ahuyentar a los malos espíritus.

Los hombres iroqueses pertenecientes a la "Sociedad de las Caras Falsas" usan máscaras talladas en madera para representar los seres sobrenaturales que han visto en sus pesadillas.

Sacudiendo enormes sonajas hechas con caparazones de tortuga, danzan para expulsar los demonios.

"Salven la vida de este guerrero, cuya esposa se aflige a su lado"

El curandero iroqués invoca a los dioses. Un rayo de luz del sol entra por el agujero de humo iluminando la cara del paciente, el chamán sacude el sonajero mientras realiza cantos de curación. En el suelo se observa la parafernalia ritualista y sobre un poste las máscaras ahuyentan los espíritus responsables de la enfermedad.

Los chamanes gozaban de gran prestigio social, resultando uno de los principales obstáculos que encontraron los misiones en sus esfuerzos por convertir a los indios.

Cuando la savia del arce corrió, las mujeres de los bosques disfrutaron de un día de fiesta.

Los principios de la primavera era el tiempo de extraer el jarabe del arce. La savia era reunida en una cubeta grande, en ollas hechas de corteza de abedul verde se colocaba sobre las brasas para reducirla a un jarabe espeso, dulce, que se vertía en moldes donde se endurecían. Cuando los europeos introdujeron las ollas de metal y se podía aplicar más calor, se hervía hasta convertirla en azúcar.

Jugadores cantan mientras apuestan mantas, pipas e incluso las esposas.

Los Menominee han realizado sus apuestas; entre otros elementos, mantas y pipas están en juego. Uno de ellos comienza una canción, que siguen los demás y lanza hacia arriba los dados desde su cubilete. Son de color rojo de un lado y blanco del otro, la combinación de colores resultante determina la cantidad de cuentas que el jugador gana en el lanzamiento. El que finalmente reúne todas las cuentas es el ganador del juego, incluida la montura (primer plano) y quizás la mujer que observa.

En los Grandes Lagos, los indios pescan a través de agujeros en el hielo.

Arropados con pieles, los hombres pican agujeros en el hielo con sus hachas de piedra, luego colocaran el señuelo y esperarán pacientemente con la lanza. Una mujer con un cesto hace rondas recogiendo las capturas.

Una familia Huron entierra a sus seres queridos.

El respeto por los muertos era una de las características sobresalientes de la tribu. Cuando un familiar fallecía se le daba una sepultura temporal cerca de la aldea. Aproximadamente cada doce años se realizaba una ceremonia en la que participaba toda la comunidad; los cuerpos de todos los que habían fallecido durante ese período eran llevados por sus familias, a menudo muchos kilómetros a una fosa de entierro común forrado con pieles y con valiosas ofrendas.

El maíz era cosechado por las mujeres iroquesas.

Entre los altos tallos caminan las mujeres recogiendo las mazorcas y los colocaban por arriba del hombro en la cesta que llevaban en sus espaldas. La mujer sentada quita las chalas. A menudo el maíz era asado o hervido cuando estaba verde o tostado para una comida ligera. Eran populares albóndigas y sopas de maíz, también preparaban "popcorn" que colocaban en vasos cerámicos.

Con canoas cosechaban el arroz salvaje.

Mujeres Chippewa con palos tiran los tallos sobre su regazo para quitar los granos que van al fondo de la canoa. Cuando completan la carga remarán al campamento donde pelarán los granos y los dejarán secar. Las tribus del Lago Superior aprovechaban intensamente este recurso. El arroz salvaje (Zizanaia aquatica, hoy también llamado arroz indígena) crece en aguas profundas. Los granos eran guardados en paquetes para protegerlos de la lluvia, el viento y los pájaros.

Las mujeres Chippewa con vestidos de gala se preparan para las fiestas tribales.

El maíz y la calabaza se han cosechado y el campamento de verano está a punto de levantarse. Una de las mujeres prepara una piel para hacer ropa de invierno, otra teje un cinturón de cuentas, el cazador lleva sus raquetas para reparar. Los tipi de corteza cónica fueron el antecedente de las de piel utilizadas después en los llanos occidentales. Los Chippewa fueron la mayor tribu indígena del norte de México, su territorio se extendía desde el lago Hurón hasta los Dakotas.

Los fabricantes de canoas chippewa eran maestros artesanos.

Perfilaban sobre el suelo hojas de corteza de abedul para dar la forma aproximada de la nave. Costillas de cedro -en el piso a la derecha- servían de marco, sobre el que se cosían las hojas.

Guerreros Chippewa danzan y entonan canciones de guerra después de fumar la "Pipa de la Batalla".

El líder lleva una bandera de guerra de plumas de águila cosidas sobre una tira de tela sujeta a un poste. Un cuero cabelludo unido a un aro adorna la laza del tercer hombre. Entre los Chippewa cualquier persona podía iniciar un ataque, enviaba un mensajero con tabaco para invitar a los guerreros a unirse. Luego les ofrecía un banquete durante el cual se realizaban danzas hasta la víspera de la partida cuando un festín de carne de perro cerraba las festividades. La mayoría de las guerras eran contra sus tradicionales enemigos, los Sioux.

"Tomé cuatro cabelleras en el último combate".

Poco crédito tenía el solo hecho de matar a un enemigo. Se valoraba el combate mano a mano. Era importante llegar y mostrar la cabellera del enemigo, también se daban honores por la captura de prisioneros y el robo de caballos. Las plumas de águila en su cabeza eran como las medallas de los militares blancos.

La ilustración muestra a dos guerreros de las tribus Sauk y Fox, quienes combatieron en la guerra Black Hawk, donde Abraham Lincoln sirvió como capitán de voluntarios.

Tecumesh descarta su uniforme y medallas inglesas.

Fue general de brigada en el ejército británico de 1812. Cuando sus aliados bancos se retiran ante las fuerzas americanas, los consideró cobardes. Este hecho y una premonición de su muerte, lo hizo deshacerse de las galas extranjeras. Después de convencerlos a luchar en el río Thames, el jefe Shawnee murió en la batalla del 5 de octubre de 1813.