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Tomado de Las mujeres y sus diosas en los códices prehispánicos de Oaxaca. Cecilia Rossell, María de los Angeles Ojeda Díaz. CIESAS, 2003.


En las versiones cosmogónicas tanto del centro de México como de la Mixteca, encontramos una concepción similar acerca de la existencia de una divinidad suprema y principio fundamental de todo lo que existía, al cual se referían los nahuas como "El que está en todos lados, cerca de las cosas" o Tloque Nauaque, y que los mixtecos conocieron como "El creador de todas las cosas".

Esta entidad se localizaba en la parte superior del último de los 13 cielos, el Lugar de la Dualidad. Constituía una unidad, que para manifestarse se desdoblaba y diferenciaba en sus versiones masculina y femenina, por medio de dos parejas que representaban a las energías creadoras, una habría de dar principio a los demás dioses, la otra estaría encargada de conservar lo creado.

Figura 1

La divina dualidad se manifiesta en tres parejas de dioses primigenios, los nobles abuelos. Vindobonensis, folios 51 y 52.

Entre los mixtecos, estas parejas primordiales recibían varios nombres, entre ellos el de Noble abuelo, Iya Sii y Noble abuela, Iya Sitna, o bien. Padre divino, Ñuhu Dzutu y Madre divina, Ñuhu Dzehe. Es posible que éstos sean los mismos personajes representados al comienzo del Códice Vindobonensis, y que Alfonso Caso llama "Los dioses de los largos penachos", formados de plumas de quetzal, y que se han identificado con los venerados Dioses ancianos o Iya Ñuu, que eran unas antiguas divinidades que existieron antes de la invención del tiempo, en el más alto de los cielos.

Quienes habrían de manifestarse ya en el tiempo de la historia con sus nombres calendáricos, en la pareja de lya Ca Cuaa, Señora 1 Venado, e lya Ca Cuaa, Señor 1 Venado, que llevan atributos que simbolizan la vida -como el tocado del Dios del viento o aliento vital- y la muerte -la quijada descarnada de las deidades de la muerte, como máscara bucal-, y que se encuentran realizando la ofrenda de quemar copal y arrojar tabaco (ver figura 1). Considerados como la madre y el padre de todos los dioses, tuvieron dos hijos, llamados Viento de Nueve Culebras y Viento de Nueve Cavernas que:

...acordaron de hacer ofrenda y sacrificio a los dioses sus padres, para lo cual tomaron unos como incensarios de barro con unas brasas, sobre las cuales echaron cierta cantidad de beleño molido, en lugar de incienso. Ésta, dicen los indios que fue la primera ofrenda que se hizo en el mundo... Hacían asimismo oración, votos y promesas a sus padres y pedíanles que por virtud de aquel beleño que les ofrecían y los demás sacrificios que les hacían, que tuviesen por bien de hacer el cielo y que hubiese claridad en el mundo: que se fundase la tierra o por mejor decir, apareciese, y las aguas se congregasen, pues no había otra cosa... y para más obligarles a que hiciesen esto que pedían, se punzaban las orejas... con unas lancetas de pedernal, para que saliesen gotas de sangre... que lo mismo hacían en las lenguas; y esta sangre la esparcían y echaban sobre los ramos de los árboles y plantas con un hisopo de una rama de un sauce, como cosa santa y bendita... Después... se comenzó la creación del cielo y la tierra por el Dios, que en su lengua llamaron "Creador de todas las cosas". Restauróse el género humano y de esta manera se pobló aquel reino mixteco. (Fray Gregorio García. Origen de los indios del nuevo mundo e indias occidentales).

En cuanto a la identidad de los hijos de estos dioses originarios, es muy posible que se tratara de los dos aspectos del Dios del Viento o Ñuhu Tachi, ya que su nombre calendárico mixteco era 9 Viento Q Chi, así, la culebra tal vez hiciera referencia a la Serpiente emplumada Quetzalcoatl, o Coo Dzavui Serpiente enjoyada, y la caverna como la entrada al inframundo, donde estuviera a su alter ego, Xolotl, El arrugado, o Te-Coo, también conocido como el Señor perro o Toho Ina. Quienes aparecen como los primeros sacerdotes llevando a cabo la primera ofrenda, lo que habría de repetirse innumerables veces a manera de fórmula que precede al ritual, sobre todo aquellos que tenían que ver con un principio o comienzo.

Figura 2

La serpiente emplumada Quetzalcoatl, o Serpiente enjoyada Coo Dzavui, como el Dios del viento 9 Viento, Q Chi. Vindobonensis, folio 47

En los mitos del centro de México, la pareja creadora se desdobla en cuatro advocaciones -de Tezcatlipoca o Espejo que humea, es el Espejo negro y brillante Te-lno Tnoo-, quienes a su vez se manifiestan de nuevo en cuatro dioses, que serían los que se van a turnar para presidir las distintas creaciones del mundo y de los hombres, en grandes periodos llamados "soles" o eras.

Al parecer, hubo tres o cuatro de ellos antes de la última época, y es en ésta que a Coo Dzavui o Quetzalcoatl, Dios del conocimiento, del calendario y de la escritura, le toca llevar a cabo la tarea de dar origen al hombre. Pero quizá no se tratara del hombre común, sino de los que habrían de gobernar a los demás, de los nobles señores.

Así, encontramos a esta deidad en el Códice Vindobonensis en su advocación del Dios del viento, Ñuhu Tachi, con su nombre calendárico 9 Viento Q Chi (ver figura 2) -fecha que posiblemente hacía referencia al día de su descenso del cielo a la tierra-, presidiendo el nacimiento de la primera pareja, donde ella aparece saliendo cuando él todavía tiene un pie dentro del gran árbol, que brota de la cabeza de un numen de la tierra, que entre los nahuas se conoce como Tlazolteotl Diosa de las impurezas o inmundicias, y que se traduciría como Ñuhu Mihi, Diosa de la basura, o bien Ñuhu Ñuhu, Diosa de la tierra y de lo sucio.

Figura 3

La primera mujer y el primer hombre.
Vindobonensis, folio 37.

Este primer hombre lleva el peinado y tocado, la pintura facial y corporal de Tezcatlipoca rojo que se identifica con Xipe, El desollado, que en mixteco podría ser El de la piel arrancada o pelada Ñee Tnoho, así como el Señor que se cubre con ella, como una cáscara o manta lya Dzoo; al cual se relacionaba con el oriente y el sol que nace, con la primavera y la renovación (ver figura 3)

Al parecer, esta pareja primordial habría de ser una de las que darían origen a las dinastías de la Mixteca. Aunque existe la posibilidad de que estos señores no formaran parte de los viejos mixtecos, sino de otro grupo que había salido tiempo atrás de la región, y que regresaban con otras influencias del extranjero, a asimilarse con los antiguos habitantes, los que se conocían como la gente que había salido de la tierra o Tay Ñuhu, pues, en contraste con ellos, los nobles que vienen llegando habían nacido de los árboles.

Lo que recuerda una tradición oral muy semejante que fue recopilada en el siglo XVI por fray Antonio de los Reyes, y que dice así:

Vulgar opinión fue entre los naturales Mixtecas, que el origen y principios de sus falsos Dioses y señores, avía sido en Apuala, pueblo desta Mixteca, que en su lengua llaman yuta tnoho, que es Río, donde salieron los señores porque dezían aver sido desgajados de unos Árboles que salían de aquel Río... que es Río de los linajes...

...lo tocante a los señores y su nacimiento pudo ser, que antiguamente saliessen de aquel pueblo algunos señores, y que de allí se estendiessen por los demás pueblos de la Mixteca, y por ser eminentes y señalados en guerras, y por sus echos heroicos ganasen particulares nombres como se dice oy dia délos que fundaron los principales pueblos desta Mixteca...

De estos señores dezían que avían traído las leyes a toda esta tierra dicha, por donde se rigiessen y governasen los naturales Mixtecos que abitavan en esta tierra antes y la posseían y tenían por suya... creían que antes que los dichos señores conquistasen esta tierra avía en ella unos pueblos y á los moradores de ellos llamavan tay nuhu... y éstos dezían aver salido de el centro de la tierra que llaman anuhu, sin descendencia de los señores de Apuala, sino que avían parecido sobre la tierra y apoderadose de ella, y que estos eran los meros y verdaderos Mixtecos...

Esta fuente colonial marca así la distinción entre un grupo que ya estaba residiendo en la Mixteca, que eran los hombres que habían nacido de la tierra, y otro que llega de afuera que son los que nacen de los árboles; que al parecer se trataría de un linaje de nobles señores que resultarían descendientes del mismo Coo Dzavui o Quetzalcoatl. De una casta de gobernantes, sacerdotes y guerreros profesionales, que van regresando a la Mixteca alrededor del siglo VIII, provenientes seguramente de tierras más al norte.

Se presentarían por una parte haciendo la guerra, conquistando los sitios habitados por los Tay Ñuhu, pero también van realizando el proceso de asimilarse; ya que no solamente peleaban y vencían, pidiendo el tributo acostumbrado para regresar a su lugar de procedencia, sino que llegaban para quedarse.

Figura 4

Nacimiento de la señora 1 Muerte, Abanico de Sol, de un árbol espinoso, quizá un pochote. Bodley, folio 1-V.

Por lo que junto con la invasión militar, van poniendo en marcha mecanismos para irse estableciendo, entre los que se encontraban desde la concertación de alianzas con los antiguos señores mixtecos, hasta la realización de matrimonios con los miembros de la nobleza local. Con ello van formando una poderosa dinastía, la de los nuevos señores de la Mixteca, en donde habrían de unir a la estirpe de los hombres que nacen de los árboles con las de aquellos que provienen de la tierra.

Así, en la mayoría de estos manuscritos mixtecos se puede apreciar que la narración comienza a partir del nacimiento mítico del ancestro, cuyos descendientes habrían de ser los fundadores de las dinastías de los Mixtecos y, al parecer, uno de los más importantes fue una mujer, ya que dentro de este grupo la fecha más antigua -finales del siglo VII d. C. -se encuentra en el Códice Bodley, marcando el milagroso natalicio de la señora 1 Muerte, Ca Mahu, Adorno de sol, de un árbol espinoso que lleva unas flamas encima, para indicar que era un árbol-fuego o un árbol sagrado. Es la única mujer que en los códices prehispánicos aparece como un ancestro mítico, dando origen a una importante dinastía femenina, quienes habrían de dar principio a algunos de los linajes más importantes y antiguos de la Mixteca alta. (ver figura 4)

Podemos apreciar una situación semejante en las primeras dos páginas del Códice Selden, donde se hace referencia a los orígenes míticos de los fundadores de la dinastía de Xaltepec -que en este caso se trataría de ancestros masculinos-, con la escena del nacimiento de un señor de la tierra, de otro que habría de salir de un árbol, y del cómo se llegaron a unir para fundar este gran linaje.

Al comienzo de este manuscrito (ver figura 5], encontramos a un señor que había nacido de la tierra llamado 11 Agua, lo que se representa mediante un personaje del que sale un ondulante cordón rojo, que lo une a un dardo clavado en un monte, que lleva en su interior joyas de turquesa, oro y perlas, por lo que el doctor Alfonso Caso le dio el nombre de Cerro del jade y el oro, un lugar muy antiguo e importante de la Mixteca.

Figura 5

La señora de la máscara de jade se casa con el señor 11 Agua, de quien sale un cordón que lo une al Cerro de jade y el oro. Sobre éste descienden del cielo un par de dioses. Selden, folio 1-I.

Pero en la parte inferior del cerro hay un friso o poblado con una franja de arena sobre él, que podría hacer referencia al Pueblo de la arena, que se ubicaba en el Monte enjoyado o precioso. Cabe recordar que Xaltepec estuvo originalmente localizado en la cima de un cerro alto, y que más tarde se refundaría en el valle de Nochixtlan, por lo que tal vez aquí se haga mención al primero.

Esta lanza fue arrojada por alguno de los dos dioses que descienden sobre este lugar, desde una banda del cielo nocturno que tiene ojos que figuran estrellas; se trata del Señor de la aurora 1 Movimiento Ca Qhi, Venus, y del Señor 1 Muerte Ca Mahu, Sol, que llevan en la mano un lanzadardos con su proyectil puesto, y en el otro brazo cargan un escudo. Escena que nos sugiere el hecho de que la tierra preciosa fue fertilizada al amanecer, cuando aún el cielo estaba estrellado, por los primeros rayos -o lanzas- de la estrella matutina o Venus, y por los del Sol, sucediendo esto hacia finales del siglo VIII d. C.

Aproximadamente 50 años después aparece otra gran escena, donde encontramos algunos de los más altos sacerdotes, preparando el importante evento que estaba por acontecer (ver figura 6). Arrojan tabaco y ofrendas de joyas preciosas con varias formas en tres ríos: el primero es el Río del pájaro azul. Le sigue otro río con una mano que arranca plumas de quetzal, que era una forma de representar al Río de los linajes, Yuta Tnoho o Apoala, donde aparecen los dioses patronos del lugar, el Dios de la lluvia "5 Viento", y la Señora de las aguas terrestres "9 Lagarto", quien da instrucciones a los sacerdotes. Y el último es el Río de la serpiente y jaguar, que al centro lleva un friso con llamas, que podría interpretarse como un lugar sagrado, pero también como el nombre de un sitio, del importante Santuario del ocre rojo, Achiutla, o de la Tierra quemada, Ñuu Ndecu [ver figura 7).

Figura 6

Dios del agua y Dios de la lluvia con sacerdotes que arrojan ofrendas a dos ríos.. Selden, folio 1-III.

Figura 7

En el Río de la serpiente y jaguar crece el gran árbol, de donde nace el señor 2 Hierba en una noche estrellada. Selden, folio 2-I.

Allí crece un gran árbol que lleva adelante un ojo o nuu, que lo asocia con lo que está antes y lo primero, es el árbol del principio, la gran ceiba o yutnu nuu, alrededor del cual se enredan dos enormes serpientes: una de ellas va cubierta de nubes, lo que nos proporciona la idea de que podría tratarse de la Serpiente de nubes Coo Huico o Mixcoatl, Dios de la vía láctea, o más bien de centzonmixcoatl, las innumerables serpientes de nubes, o sea, las estrellas que se ven en el cielo del hemisferio norte.

Así eran llamadas por los grupos nahuas, y pudiera ser que aquí fuera una imagen similar, al igual que con la otra serpiente, cuyo cuerpo punteado va cubierto de ojos estelares, que sería una citlalcóatl o Serpiente de estrellas, tal vez se estuviera haciendo referencia a otra figura de las huitznahuac o las sureñas, de las centzonhuitznahuac o las innumerables del sur.

En medio de ellas surge el gran árbol primordial -el axis mundi-, que crece entre el norte y el sur, formando la imagen de que se encuentra en el centro del mundo; y de su tronco es precisamente de donde nace, en una noche estrellada, el señor 2 Hierba -y otros seis príncipes-; al que presentan ofrendas como a un sacerdote sacrificador, es decir, el instrumento -el gran cuchillo de pedernal-, y el símbolo de su cargo -la tortuga-serpiente de fuego-, además de un ave.

Seguramente este importante personaje que pertenecía al linaje de aquellos que habían salido de los árboles, era parte de los señores que habían llevado las leyes y los mandamientos a la Mixteca.

Ahora bien, para que se lleguen a unir las líneas de estos ancestros míticos, veremos que el señor 11 Agua, que había salido de la tierra tiempo antes, aparece contrayendo matrimonio con la señora de un lugar llamado Cueva de la máscara de jade (ver figura 5), que debió haber sido muy importante dado el gran tamaño que el escribano le otorgó a este sitio, y es donde este personaje va a residir, o sea, al reino de ella.

Después se presenta una hija de ambos (ver figura 8), una princesa que tal vez heredaría el reino de su madre, pues cuando ella a su vez contrae nupcias con un noble que provenía del Río de la serpiente, de nuevo vemos que él se dirige a casarse al pueblo de ella, con lo que tendríamos el primer ejemplo de sucesión matrilineal.

Sin embargo, ambos tienen una hija que lleva el nombre de 8 Conejo, Tocado de sol y la mitad inferior de la cara pintada de rojo, como la Diosa Xochiquetzal o Ita Dzavui, Flor enjoyada -, quien habría de salir del lugar de sus padres y abuelos, para dirigirse al Río de la sangre y la ceniza, donde se convertiría en la esposa de aquel mítico señor 2 Hierba, quien lleva dos sobrenombres: el de Cráneo o muerte a manera de tocado, y como parte de su atuendo se llega a distinguir también una serpiente emplumada.

Así tenemos que se unen en matrimonio un varón que tenía un principio divino al haber nacido de un árbol -lo cual posiblemente también marcara su pertenencia al linaje de los conquistadores-, con una princesa, que era nieta de un señor que asimismo había tenido un comienzo milagroso al tener su origen en la tierra, lo que indicaba que eran parte de la antigua nobleza mixteca.

Por lo tanto, es factible que al casarse una mujer de la aristocracia local con un hombre de otro lugar que se estaba imponiendo, con ello se estuviera obteniendo la mejor manera de legitimar a la naciente dinastía.

Figura 8

10 Águila, hija de los señores de la Cueva de la máscara de jade, se casa con un príncipe que venía del Río de la serpiente. Al entro está la hija de ambos, 8 Conejo, Tocado de sol. Abajo vemos otra vez a sus padres, y su matrimonio con 2 Hierba en el Río de la sangre y la ceniza. Selden, folios 1-II y 2-II.