Hahdénigai-hunai (Mito de la creación navajo)

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plusMito de la creación navajo.
Hahdénigai-hunai.
Hasteen Klah

Presentación y Glosario

Primer Mundo

Segundo Mundo

Tercer Mundo

Cuarto Mundo

Primera muerte y primeros movimientos de la creación

Primera muerte y primeros movimientos de la creación

Todo estaba en su lugar, pero la Tierra, el Cielo, el Sol y a Luna no se movían. Etsáy-hashkéh (el Hombre Coyote) -repitiendo lo que Bégochiddy le había dicho- dijo que la razón era que una persona iba a morir. Enseguida murió una persona -Etsáy-dassalíni-, y al mismo tiempo la Tierra, el Sol y la Luna reiniciaron su movimiento. El Sol dijo: "Me alegro cuando una persona muere, ya que es lo que en mantiene en movimiento, y gozo de seguir adelante".

Bégochiddy plantó todo lo que creció, e hizo todo lo que respira, levó a Ethkáy-nah-áshi, y a su indicación, todas las criaturas y plantas volvieron a la vida. Nombró las estaciones por lo que ellas crecía, y dijo "Haremos todo los que nos dice". Toda la creación arrancó, las hormigas comenzaron a construir viviendas. La primera vez que el Sol cruzaba el cielo, estaba muy cerca de la Tierra y hacía demasiado calor. La segunda vez estaba más caliente. La tercera vez era aún peor, pero a la cuarta se colocó en el lugar correcto, y allí se ha mantenido desde entonces.

Etsáy-hasteén preguntó: "¿Dónde ha ido la vida del hombre que murió?", nadie lo sabía, por lo que siguió preguntando hasta que Bégochiddy le respondió: "Voy a buscarlo". Lo hizo durante mucho tiempo, recién lo encontró cuando miró hacia el Tercer Mundo, allí vio al hombre que había muerto con el pelo cepillado y la cara teñida de rojo. Entonces dijo a la gente "He visto al hombre que murió abajo, en el Tercer Mundo, lo vi con la sombra de Ethkáy-nah-áshi. Deben vivir en forma sagrada, para las personas que hacen el mal irán al Lugar de Fuego, donde hay un enorme monstruo de devora a la gente". La gente que va allí se llama Chíndi (demonio).

Bégochiddy dijo a su pueblo: "Voy al cielo ahora, volveré en dos días. Observen como subo". Todos miraron como fue hacia arriba a través del aire.

En ese tiempo Has-estrágeh-hasléen murió, siendo el segundo hombre en morir. Cuando Bégochiddy regresó dijo que era un lugar muy bonito allá en el cielo y que había visto a Has-estrágeh-hasléen en un lugar muy hermoso rodeado de flores y del olor que de ellas emanaba; les dijo: "Todos los que creen en mi palabra van a subir al cielo, los que hacen o piensan el mal, irán abajo donde el campo se esta quemando".

Mientras estuvo en el cielo, había creado a un hombre, Bégothkái, a quien llamo su hijo y trajo a la tierra. Era un hombre de baja estatura, blanco en la tez y piel, con ojos y pelo negro.

Bégothkái habló con a gente, y les dijo que se movieran a Náh-tee-tséel (al norte de Durango, Colorado), un lugar donde hay cuatro montañas alineadas, despues de hacerlo podían vivir donde quisieran. Bégochiddy volvió al cielo junto a su hijo; el día y la noche llegaron a la Tierra. Bégothkái, nunca volvió a bajar.

Cuando el pueblo apareció desde el mundo inferior, habían visto un Yeh sobre el Monte Taylor (Tsoll-tsilth o Tsoodzil), quien era pequeño y no generaba temor. Ahora se había vuelto muy grande, con una nariz prominente, ojos pequeños y pelos en la barbilla. Se había convertido en un gigante (Yéhtso o Yeitso). La razón por la que vivía en Tsoll-tsilth, resultaba por tratarse de una montaña que se portaba mal, había discutido sobre su nombre, y pedido vestirse con conchas de cuentas blancas. El Sol reclamó al gigante, lo llamó "su hijo" -aunque no estaba relacionado-, llevándolo a su casa donde lo calzó con zapatos de piedra y vistió con ropas de Bézh (obsidiana) para protegerlo de sus enemigos. Le dio la Flecha del Rayo de Luz (Iknee-kah) para su mano derecha, y un cuchilo de piedra para la izquierda. Hecho esto, en un rayo de luz lo llevó al Monte Taylor. El gigante tenía una fuente de agua -Toh-sit-toh-, de la cual bebió, y aunque la gente vivía lejos de este lugar, cuanto ejecutaba su grito -Síngo-, se veían obligados a llegar a él, para ser devorados.

En el Lago Negro, cerca de Pueblo Bonito, Nuevo México, había otro monstruo, Dáh-il-kádeh. Tenía doce antílopes que lo custodiaban y cuándo veían alguna persona avisaban al monstruo, quien salía corriendo, los atrapaba y llevaba atrás de su guarida. Dáh-il-kádeh, se parecía a una ardilla, pero era gigante, cazaba en las cuatro direcciones, la gente le temía por su fuerza, no se acercaban pero lo identificaban por su veloz manera de correr.

Había un Gran Pájaro -Tséh-nah-háhleh o Tsenahale- que vivía en Tséh-ed-áh, "Roca con alas", Shiprock, Nuevo México, tenía un pico muy largo, ojos muy grandes y sus garras eran afiladas, comía a la gente, tenía dos pequeños en su nido a los que debía alimentar.

Al oeste de las Ruinas Aztec, había un monstruoso hombre de piedra, cuando pasaba alguien, a patadas lo arrojaba a río San Juan, cuando se ahogaban, los daba de comer a sus dos hijos que vivían en el río. Se llamaba Tséh-ed-áh-eh-delkíthly, "Patadas de la Roca Monstruosa".

Al este de Agua Azul, Nuevo México, había una montaña de color rojo, donde vivían una gran cantidad de insectos de color negro, quienes mataban a las personas, con la mirada los paralizaban y luego los comían. Eran llamados Benán-yah-rúnny o Binaye Ahani, "Mirando a los ojos que matan".

En la confluencia de los ríos San Juan y La Plata, vivía un ciempiés inmenso, feroz y peligroso, que se desplazaba velozmente. Tenía muchos ayudantes jóvenes que le aydudaban a comer a la gente. Fue llamado Sil-dil-húshy-tso ("el que te pica").

Tséh-ah-kindithly, "Triturador de Rocas", era un monstruo que vivía al oeste de la montaña de Taos, Nuevo México.

Dohgah-tyelth, al oeste del río Chama, era el lugar del monstruo "Caña cortada", Luka-ih-digishi, muchos caminos llevaban a los cañaverales, y al pasar entre ellos las cañas los cortaban en trozos pequeños, y él se los comía. Si no había nadie entre las cañas el se mantenía pacífico.

Tséh-ko, era un monstruo que vivía en un estrecho cañón al norte de Taos. Si una persona trata de pasar en estrecho se abría, y la gente caía y moría.

En las montañas de Canjilon, había un lugar llamado Siss-páli, allí había grandes cactus llamados Hoosh-entseh-etsó -"Cactus que agarra la gente"-, muchos caminos había entre ellos. Cuando la gente pasaba entre ellos, se cerraban; tenían cabezas como seres humanos, y cuando la persona era atrapada por las espinas de los cactus, se quedaba allí hasta secarse.

Tuzh-gízhi-ent-dilkízhi, eran las monstruosas golondrinas de piedra, aves malignas que corrían a la gente, golpeándolas y arañandolas; vivían en el río Mancos.

En las montaña Tsilth-entsáh, vivían cuatro osos Shush-nah-káhi ("Oso de los senderos"), estos monstruos mataron a muchas personas, que entraban en la desesperación al no saber como luchar contra ellos.


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