Tierra de las Esmeraldas. Miscelánea Antártica.

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Miguel Cabello Balboa (1530 ~ 1608), un soldado español que ejerció de misionero en América, fue en palabras del historiador ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño (1890 ~ 1950): "Un escritor del Siglo de Oro, que maneja con soltura la prosa castellana que, verbosa y redundante, se eleva en algunas páginas a altísimos niveles de elocuencia y poesía y cuya lectura aun en los trozos más áridos y menos interesantes nunca fatiga" .

De su recorrido por los países andinos dejó dos obras destacadas: "Verdadera descripción y relación larga de la Provincia y Tierra de las Esmeraldas" y "Miscelánea Antártica. Una historia del Perú antiguo", que describimos a continuación:

Verdadera descripción y relación larga de la Provincia y Tierra de las Esmeraldas. 

Un informe presentado al Corregidor de Trujillo en 1583 que tituló "Verdadera descripción y relación larga de la Provincia y tierra de las Esmeraldas", manuscrito hallado en el Archivo de Indias de Sevilla por el historiador peruano Manuel Porras Barrenechea (1897 ~ 1960), donde relata el intento frustrado de la expedición de 1577 que trató de reducir a la cristiandad a los indios y negros de Esmeraldas y abrir un nuevo camino entre Quito y la costa del Pacífico.

Consta de quince capítulos en veintinueve hojas y trata del viaje a la región de Tacamos y Puerto Viejo, a las provincias de los Yumbos y Niguas y al descubrimiento del río San Gregorio, realizando una descripción geográfica y etnográfica de los nativos.

Los últimos dos capítulos tratan respectivamente de la destrucción por los indios de la ciudad de Ávila en la región de Quijos y de la llegada del pirata Drake.

Reproducimos el capítulo referente a la llegada de los negros a Esmeralda:

Verdadera descripción y relacion larga de la Provincia y Tierra de las EsmeraldasCapítulo IV. De la entrada que hicieron los negros en la Provincia de las Esmeraldas

El año del Señor de mil quinientos y cincuenta y tres, por el mes de Octubre, partió del puerto de Panamá un barco, una parte del cual alguna mercadería y negros que en el venían, era y pertenecía a un Alonso de Illescas, vecino de la ciudad de Sevilla, el cual barco, como hallase por aproa los sures, vientos ordinarios en aquella costa del Piru, cuyo camino llevaba de bajada, abajo de la isla de Gorgona, que, como queda dicho, esta puesta frontera del río de San Jhoan y porfiando el descaminado barco contra mares y vientos, se entretubo muchos días sin poder seguir su viaje, y pasados treinta de su navegación pudo hallarse doblado el cabo de San Francisco, en una ensenada que se hace en aquella parte que llamamos el Portete; tomaron tierra en aquel lugar los marineros y saltando a ella para descansar, de una tan prolija navegación, sacaron consigo a tierra diez y siete negros y seis negras, que en el barco traían, para que les ayudasen a buscar algo que comer, porque ya no tenían con que se poder sustentar, dejando el barco sobre un cable. Mientras ellos en tierra, se levantó un viento y mareta que le hizo venir a dar en los arrecifes de aquella costa, los que, en el ya quebrado barco habían venido, pusieron su cuidado en escapar si pudiesen, algo de lo mucho que traían, y sólo pudieron salvar una rica y costosa custodia de plata que traían de España para el monasterio de Santo Domingo de la Ciudad de los Reyes, y visto no poder reedimir la ropa, procuraron dar cobro a sus vidas, y dejando enterrada la custodia, trataron de hacer su camino por tierra, y queriéndolo poner en efeto procuraron juntar los negros, los cuales y las negras se habían metido el monte adentro, sin propósito ninguno de volver a servidumbre; visto por los marineros y pasajeros que el tiempo no daba lugar a más, se pusieron en camino, en el cual de hambre y sed y cansancio murieron casi todos, y los que escaparon llegaron tan estragados y enfermos que sólo sirvieron de mensajeros y testigos de sus calamidades y miserias, porque a pocos días, murieron.

Los negros, juntos y armados lo mejor que pudieren, con las armas que del barco sacaron, se entraron a la tierra adentro, olvidando el peligro con la mucha hambre, y fueron a dar en una población, en aquella parte que llaman Pidi. Los bárbaros della espantados de ver una escuadra de tan nueva gente, huyeron con la más nueva priesa que les fue posible y desampararon sus ranchos y aun sus hijos y mujeres, y los negros se apoderaron de todo, en especial, de las comidas, que era lo que por entonces hacía más a su propósito. Visto por los indios que se detenían en sus casas, mas de lo que ellos pensaban, ni quisieron apellidar en sus convecinos, y juntos los más que pudieron acaudillar dieron de improviso sobre los negros y ellos, peleando por la comida y la vida, hiciéronlo tan bien, que se defendieron y ofendieron a los indios, y viendo estos, que con los negros no podían ganar nada, que les tenía allá sus mujeres e hijos, y que estaban muy de asiento, trataron pases con ellos, siendo caudillo un valiente negro llamado Anton, y asentado su amistad, y pasados algunos días, trataron de ir todos hacer guerra a los indios de Campas, y ansi lo pusieron por obra; mas no les subcedió como ellos pensaban, antes los belicosos Campas les dieron tal priesa que les mataron seis negros y algunos indios amigos, y con esta pérdida se volvieron a su asiento, y de sus primeros amigos, los cuales viendo algo descuidados' procuraron tentar segunda vez la fortuna, deseando echar de sus tierras tan importunosos huéspedes, mas no sólo no pudieron, pero dieron ocasión a que los negros, once que quedaron, por industria de su caudillo hiciesen tal castigo y con tanta crueldad, que sembraron terror en toda aquella comarca, y dende entonces procuraron no enojarlos, ni los negros se hosaron fiar más dellos. Subcedieron, andando el tiempo, otras guerras y jornadas que no hay para que escrebirlas, al cabo se vinieron a contentar con solo poder allí guardar sus vidas y libertad. Al cabo de algunos años, por muerte de el caudillo, nació entre ellos discordia, pretendiendo cada uno el mando, asi para finalmente venir el negocio a las armas y en tal demanda murieron tres, de suerte que solos siete y tres negras que había y hay, y no es poco de maravillar haberse aumentado en aquella tierra esta generación, siendo tan semejante en toda Guinea y andando como ellos andaban solos subjetos a su voluntad.

 

Miscelánea Antártica. Una historia del Perú antiguo.  

Un documento histórico excepcional, una crónica que intercala las culturas europeas y americanas, en una "forzosa mixtura de historias". Va desde la creación del mundo y su división entre los hijos de Noé tras el diluvio universal hasta la muerte de Atahualpa en 1532.

La comenzó a escribir hacia 1577, cuando estaba en Quito, impulsado por el fraile franciscano Juan de Orozco, e inspirado en la obra del clérigo Cristóbal de Molina (1529 ~ 1585) autor de "Relación de las fábulas y ritos de los Incas", es coincidente con la obra de Pedro Sarmiento de Gamboa "Historia de los Incas", tal vez por haber utilizado las mismas fuentes. La concluyó en 1586, en Ica, Perú.

El manuscrito original estuvo en la biblioteca del Conde Duque de Olivares, luego pasó a los depósitos del Monasterio de Monserrat -en 1807, figura en ese destino en el trabajo "Biblioteca Americana" de Antonio de Alcedo- hasta que fue adquirida por el erudito mexicano Joaquín García Icazbalceta (1825~1894), a su muerte fue vendido a la Universidad de Texas en Austin donde permanece hasta la actualidad.

Una copia traducida al francés fue publicada en la colección "Voyages, relations et memoires originaux porer servir á histoire de la découverte del´ Amerique" fue publicada en París hacia el año 1849 por Henri Ternaux Compans (1807 ~ 1864). Posteriormente aparecieron las versiones en español: Jacinto Jijón y Caamaño publicó la primera parte en Quito (1945) y en 1951 la versión completa fue editada por la Universidad de San Marcos de Lima.

El autor que dedicó su trabajo al Virrey Fernando de Torres y Portugal, Conde del Villar Dompardo, de quien se dice "su perpetuo Capellán", dividió su obra en tres partes:

Primera parte (13 capítulos, 70 páginas). La inicia con el relato de la creación del mundo, da una cronología de los tiempos antiguos y narra el episodio de Caín, para pasar luego a Noé, centrándose -durante varios capítulos- en la repartición del mundo después de la separación de las lenguas en en episodio bíblico de la Torre de Babel, a continuación trata el origen de los negros, y finalmente propone a Ofir como "padre de los Indianos".

Segunda parte (20 capítulos, 120 páginas). Comienza con la invención de las letras por parte de Adán, para pasar a probar cómo los indios descienden del patriarca Ofir, refutando la posibilidad de su origen israelita o cartaginés, aunque señala que los israelitas conocían la existencia de las Indias y que Salomón había enviado flotas al continente.

A continuación trata como los indios llegaron al continente, cómo se multiplican, cuál es el origen de los indios de la Nueva España, de los de Chile y de los chiriguanos. Intercala capítulos donde se refiere a "las grandezas de la India Oriental con las más notables tiranías que en ella han acaecido", a la reina Semíramis, el nacimiento de Moisés, las guerras de Ciro, del nacimiento y campañas de Alejandro, etc.

Tercera parte (33 capítulos, 273 páginas). Sus primeros capítulos tratan de casos asombrosos: si existen los monstruos a los que se refieren los antiguos, por qué no llueve en la costa peruana y "otras curiosidades y secretos naturales".

Trata de las navegaciones antiguas y modernas, de la venida de Cristo al mundo y de lo que ocurrió con los ídolos, de como los indios se repartieron las tierras, de la barbarie en que vivían los amerindios y de como recuerdan sus historias, de la misión que tuvieron los apóstoles de partir por el mundo a predicar, de la acción del Demonio, de Arrio y otras herejías; de los emperadores católicos, de Mahoma y de cómo el Islam habría penetrado en las Indias si los Reyes Católicos no lo impidieran.

Luego se interna en la historia de los Incas, detallando los distintos gobiernos hasta la guerra entre Huáscar y Atahualpa y la llegada de los españoles.

Reproducimos el capítulo que refiere a la expedición naval que comandada por Naymlap llegó a la costa norte del Perú:

Miscelánea AntárticaLeyenda de Naymlap

Dicen los naturales de Lanbayeque (y con ellos conforman los demás pueblos a este valle comarcanos) que en tiempos muy antiguos que no saben numerarlos vino de la parte suprema de este Piru con gran flota de Balsas un padre de compañas, hombre de mucho valor y calidad llamado Naimlap y consigo traia muchas concubinas, mas la muger principal dicese auerse llamado Ceterni trujo en su compañía muchas gentes que ansi como á capitán y caudillo lo venían siguiendo, mas lo que entre ellos tenia mas valor eran sus oficiales que fueron quarenta, ansi como Pita Zofi que era su trompetero ó Tañedor de unos grandes caracoles, que entre los Yndios estiman en mucho, otro Ñicacola que era el que tenía cuidado de sus andas y Silla, y otro Ñinagintue a cuio cargo estaba la vevida de aquel Señor a manera de Botiller, otro llamado Fonga sigde que tenia cargo de derrarmar polvo de conchas marinas en la tierra que su Señor auia de Pisar, otro Occhocalo era su cocinero, otro tenia cuidado de las unciones, y color con que el Señor adornava su rostro, a este llamauan Xam muchec tenía cargo de bañar ál Señor Ollopcopoc, labrava camisetas y ropa de pluma, otro principal y muy estimado de su Principe llamado Llapchichuli, y con esta gente (y otros infinitos oficiales y hombres de cuenta) traía adornada, y auturizada su persona y casa.

Este señor Naylamp con todo su repuesto vino á aportar y tomar tierra tierra á la boca de un Rio (aora llamado Faquisllanga) y auiendo allí desamparado sus balsas se entraron la tierra adentro deseosos de hacer asiento en ella, y auiendo andado espacio de media legua fabricaron unos Palacios á su modo, a quien llamaron Chot, y con esta casa y palacios convocaron con devoción barbara un Ydolo que consigo traían contra hecho en el rostro de su mismo caudillo, este era labrado en una piedra verde, a quien llamaron Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naymlap). Auiendo vivido muchos años en paz y quietud esta gente y auiendo su Señor, y caudillo tenido muchos hijos, le vino el tiempo de su muerte, y porque no entendiesen sus vasallos que tenia la muerte jurisdicción sobre el, lo sepultaron escondidamente en el mismo aposento donde auia vivido, y publicaron por toda la tierra, que el (por su misma virtud) auia tomado alas, y se auia desaparecido. Fue tanto lo que sintieron su ausencia aquellos que en su venida lo auian seguido que aunque tenían ya gran copia de hijos, y nietos, y estauan muy apasionados en la nueva y fértil tierra lo desampararon todo, y despulsados, y sin tiento ni guia salieron a buscarlo por todas partes, y ansi no quedo por entonces en la tierra mas de los nacidos en ella, que no era poca cantidad porque los demás se derramaron sin orden en busca de el que creían auer desaparecido. Quedo con el Ymperio y mando de el muerto Naymlap, su hijo mayor Cium el qual casó con una moza llamada Zolzoloñi: y en esta y en otras concubinas tubo doce hijos varones que cada uno fue padre de una copiosa familia, y auiendo vivido y señoreado muchos años este Cium, se metio en una bobeda soterriza, y allí se dejo morir (y todo a fin de que a su posteridad tuviesen por inmortal y divina). Por su fin y muerte de este governo Escuñain a este heredero Mascuy, a este subcedio Cuntipallec y tras este governo Allascunti, y a este subcedio Nofan nech á este subcedio Mulumuslam tras este tuvo el mando Llamecoll á este subcedio Lanipatcum, y tras este señoreo Acunta.

Sucediole en el señorio Fempellec, este fue el ultimo y mas desdichado de esta generación porque puso su pensamiento en mudar á otra parte aquella Guaca ó Ydolo que dejamos dicho auer puesto Naymlap en el asiento de Choc, y andando provando este intento no pudo salir con el, y a desora se le aparecio el Demonio en forma y figura de una hermosa muger, y tanta fue a falacia de el Demonio, y tan poca la continencia de el Femllep, que durmio con ella segun se dice, y que acabado de perpetuar ayuntamiento tan nefando comenzó a llover (cosa que jamas auian visto en estos llanos) y duro este diluvio treinta dias á los quales subcedio un año de mucha esterilidad, y hambre: pues como á los Sacerdotes de sus Ydolos (y demás principales) les fuesse notorio el grave delito cometido por su Señor entendieron ser pena correspondiente á su culpa la que su Pueblo padecia, con hambres pluvias, y necesidades: y por tomar de el venganzas (olvidados de la fidelidad de vasallos) lo prendieron y atadas las manos, y pies, lo hecharon en el profundo mar, y con el se acabo la linea y descendencia de los Señores, naturales del Valle de Lambayeque ansi llamado por aquella Guaca (o Ydolo) que Naymlap trujo consigo a quien llamauan Yampallec. Durante la vida de Cium hijo heredero de Naymlap (y segundo Señor en estos Valles) se apartaron sus hijos (como dicho queda) a ser principios de otras familias, y poblaciones y llevaron consigo muchas gentes uno llamado Nor se fue al Valle de Cinto y Cala, fue á Tucume, y otro á Collique y otros a otras partes. Un Llapchillulli hombre principal de quien dejamos dicho haver hecho mucho caudal el Señor Naymlap tanto por ser valeroso quanto por ser Maestro de labrar ropas de plumeria se aparto con mucha compaña que lo quiso seguir, y hallando asiento a su gusto en valle llamado Jayanca se poblo en el, y allí permaneció su generación y prosapia.