Kwányip

Dioses y Personajes Míticos. Pueblos Originarios
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios

plusCultura Selknam

plusCosmogonía Selknam

Es el hijo incestuoso de una alta montaña (Ha'is) con su hija (Akelwóin). Se había casado con dos hermanas: Okricen (luego de la transformación Sita : la lechuza de color claro) y Okelta (el murciélago). Tenía un hemano mayor (Aukmenk) y dos sobrinos. Su familia había llegado del Norte, desde el otro lado de las aguas, arreando manadas de guanacos mansos.

En esos tiempos los guanacos eran salvajes y huidizos, vivían en las cimas de las montañas. Kwányip era egoísta. A todas partes llevaba a sus animales; a diferencia de los demás, no tenía que esforzarse para obtener comida, siempre tenía a mano una pieza de su rebaño. Él y su familia eran los únicos en comer carne de guanaco; los demás sentían envidia de la situación.

Una de sus hazañas fue la distribución equitativa del día y la noche, la creación de lo íntimo. En esos tiempos, cuando en el cielo sobresalía el viejo hombre-sol, el día duraba mucho más que la noche, oscurecía por breve tiempo y la gente no tenía intimidad. Kwányip logró que la oscuridad durara cada vez más hasta igualar a la claridad.

No estaba solo. Desde un territorio a otro caminaba Cénuke, compañero y continuador de Kenos. Tenenesk cuenta que la gente relataba con sumo placer sus rencillas: "Cénuke siempre fue adversario de Kwányip. Aquél era envidioso y trataba de causar daño a éste. Cénuke provenía del sur. Kwányip era oriundo del norte ". Fundamento mítico del antagonismo norte-sur en el mundo de los hombres, el abismo en la choza ceremonial del Hain.

Cénuke evocaba ingratos y desagradables recuerdos entre los selknam, pero además de atemorizar y tiranizar a la gente, se dedicaba a lavar a los ancianos para prolongar la existencia, según lo ordenado por Kenos.

Los antepasados se presentaban a Cénuke diciéndole: "¡lávame!". Y el lo hacía con cada uno de ellos. Después de esto, cada uno se sentía nuevamente juvenil y con alegría de vivir.

Un día Aukmenk, hermano mayor de Kwányip no quiso vivir más. Contento esa decisión, el egoísta Kwányip utilizó todo su poder de chamán; trabajó muy duro y logró que nunca más se levantara. Desde aquel momento ya nadie puede despertarse quedando muerto para siempre.

Cuando Cénuke se enteró, furioso, triste y desesparado, reprochó la actitud de Kwányip, y comprendió que ya nadie se levantaría del sueño senil con sus "lavados". ¡Nadie puede ya resucitar!. Abandonó pronto la Tierra y se elevó a la cúpula celestial, transformándose en Proción, en el Can Mayor.

Es el instante en el que se instaura la muerte verdadera, la muerte que nosotros conocemos. Más tarde Kwányip y su familia, pintándose el cuerpo con tintura ocre, se transforma igualmente en estrella y asciende al firmamento. Es Betelgeuse, una estrella roja, que junto a las que originó su parentela forman la constelación de Orión.