El Peyote y los Huicholes

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plusCultura Wixárika (Huichol)

Para los huicholes el hikuri o peyote sana el alma y limpia el espíritu, al ingerirlo se conectan con su interior, pueden observar su pasado y detectar que es lo que los está dañando. Lo identifican con el venado azul sagrado. Fue él quien guió a Wirikuta, en el desierto de San Luis Potosí, a los cuatro jóvenes -cada uno de ellos representaba un elemento: fuego, agua, aire y tierra- que fueron enviados por los ancianos a conseguir alimentos. Allí, sus pisadas se convirtieron en peyotes que los cazadores llevaron a su pueblo. Se alimentaron con él y sanaron sus enfermedades y espíritu. Desde ese momento los huicholes realizan peregrinaciones desde su lugar de origen hasta Wirikuta para recrear la persecución del venado y pedir lluvias, sustento y salud para su pueblo.

El encuentro con el espíritu de Híkuri
Video de Alejandro Trejo

La Peregrinación a Wirikuta

Cada año, de octubre a marzo, los huicholes peregrinan desde sus comunidades del occidente de México al desierto de Wirikuta.

Viajan el mara'akáme (chamán) y los hikuritamete (los que recolectan el peyote). Durante el trayecto sólo toman agua y no hablan. Se mantienen en estado de contemplación.

Suben el Cerro del Quemado en Real de Catorce, el sitio por donde sale el sol tras vencer a los animales nocturnos y a los monstruos del inframundo. Los hikuritamete confiesan sus historias románticas mientras un niño los golpea con una ramita, para que no se guarden ninguno. Pero no hay culpa: las confesiones se dan entre risas y burlas. Se purifican.

Después, el mara'akáme observa el horizonte en la búsqueda de un venado azul; en caso que no lo vea, el grupo deberá regresar con las manos vacías. Si logra reconocer al mítico animal ofrece a los demás integrantes un pedazo de peyote para que lo mastiquen, es una autorización para que lo recolecten en el desierto.

La peregrinación culmina con la salida del sol, los huicholes agradecen a sus antepasados y dioses y regresan al campamento para realizar una ceremonia de agradecimiento por la protección recibida en su búsqueda del hikuri que consumirán durante la noche.

Peyote
Lophophora Williamsii

Pertenece a la familia Cactaceae, originaria de México, se encuentra únicamente en las regiones desérticas de los estados de Chihuahua, Durango, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, San Luis Potosí y en algunas zonas de Querétaro y Zacatecas.

De entre 2 y 12 cm de diámetro por unos 5 de altura, con el cuerpo en forma de botón dividido entre 5 y 13 gajos, de color verde grisáceo o azulado. Esta parte es necesario cortarla a ras de tierra, de preferencia con una piedra plana encontrada en el lugar (según el ritual) o con un cuchillo, de manera que la profunda raíz siga enterrada y otro botón pueda crecer en su lugar. 

De crecimiento lento, pueden tardar más de 30 años en alcanzar la floración.

Famosa por su contenido de alcaloides psicoactivos, entre ellos la mescalina, principal sustancia responsable de sus efectos alucinógenos.

Las dosis ingeridas en las ceremonias huicholes varían en cada participante, una dosis baja es de uno a tres botones, mientras que una dosis "visionaria" o grande lo es a partir de los diez botones.

Los efectos psicoactivos se presentan aproximadamente 40 minutos después de la ingesta y dura unas 10 horas. Los síntomas físicos pueden incluir aumento de la temperatura corporal, pupilas dilatadas y una gran energía física. El vómito es muy común después de algunas horas y en las costumbres rituales se le conoce como "purga".

Los síntomas psicológicos son un poco más difíciles de describir, aunque están ampliamente documentados. Al ingerirlo incluso en dosis bajas se puede presentar despersonalización, pérdida de la percepción temporal o desaparición del ego, además de alucinaciones visuales, auditivas, gustativas, y en fin, de todo el aparato sensorial. Los "malviajes" pueden producirse pero no ponen directamente en riesgo la vida de la persona, a estos episodios los huicholes los llaman "revolcada" o "regaño" y sirven para que la persona conozca aspectos oscuros de sí mismo que, sin embargo, pueden resultar aterradores a causa de la descarga química que tiene lugar en el cuerpo.

Lo más común es que se trate de una experiencia de gran conexión con uno mismo, con la naturaleza y con la vida en general. Lleva la conciencia a lugares de su pasado remoto a los que no habría podido ir de otra forma, provocando la sanación de heridas psíquicas hace mucho olvidadas, así como una reconfiguración de los traumas padecidos en la infancia.


Fuentes:

https://vanguardia.com.mx

https://www.jornada.com.mx

https://www.mexicodesconocido.com.mx

https://pijamasurf.com

https://www.mexico.mx