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Petrogligo en Río Plátano

Petroglifo sobre el río Plátano, algunos autores sostienen que en la región había un gran centro religioso.

La historia mítica del Pech habla que este pueblo es hijo del rayo ("Mua mua":"el abuelo") y que los rayos, en épocas anteriores fueron Pech que vivieron sobre la tierra y que lucharon por exterminar a los gigantes caníbales representados por Takascró, jefe de esta raza, pero antes se batieron contra sus guerreros, los Chaca-Chacay, que eran enormes lagartijas.

En el mundo social pech todas las actividades (productivas, sanitarias, sociales etc.) llevaban implícito un carácter religioso; la naturaleza, la sociedad y el hombre se consideraban una totalidad indisoluble.

Las prácticas de cacería ancestral incluían el reconocimiento de que cada animal tenía un espíritu protector o dueño, a los que había que celebrarles una ceremonia de agradecimiento, además debían compartirla, acto que equivalía a dar gracias por lo obtenido.

El número nueve tenía una especial importancia: el abuelo decidió crear 18 dioses, 9 varones y 9 hembras. En el mito de la procreación de 9 varones por una mujer pech, ésta va al río 9 veces, es custodiada por 9 "wataes" (sacerdotes, curanderos, chamanes, jefes tribales) en la gestación, y a los 9 meses da a luz a 9 niños, los cuales a los 9 días de su nacimiento son festejados. Esta idea del número nueve puede estar asociada a la de la vida, que viene a través de la gestación.

Era el hijo menor, el "kako", el que se elegía por los "wataes" para que aprendiera el conocimiento de la naturaleza. Este personaje debía conocer el corazón de los cerros, el fin del mundo, los cuatro horcones que sostienen el universo, la tierra y sus orígenes, los diferentes estados que hay en la superficie del universo, las sirenas de 9 ojos, madre de los peces, etc.

La madre de los 9 pech se convierte en montaña, observándose en esta manifestación otro símbolo de la unión entre el origen,

la naturaleza y los pech. El cielo también dispone de su propio gobernante con 9 ojos, paralelo y con el mismo poder que el "Kako" o "Patakako" de la tierra.

El Patakako

El rayo es el abuelo (Mua mua) que fecundó a la madre primordial mediante la espuma que se convierte en portadora de la fecundidad de la creación cósmica. El Patakako es el Dios terrenal que por enseñar al hombre lo desconocido y los bienes culturales se convirtió en mortal.

Su imagen continúa en la persona de los "wata".

Wata

Además de los visible, para los Pech existían niveles invisibles ubicados arriba y debajo de la tierra, éstos son malos y es deber del wata conocerlos para poder proteger a su pueblo, por ello tenía poderes para hablar con los espíritus; los dueños de la selva, o la madre de los animales.

Estos sacerdotes o chamanes daban consejo a los cazadores y pescadores, y eran los encargados de las ceremonias principales como las de Quech-Katoka (rito propiciatorio y de agradecimiento) al igual que tratar a los enfermos que han sido mordidos por la serpiente barba amarilla.

Serpiente "Barba Amarilla"

La imagen ilustra la noticia publicada en el año 2.004 cuando un campesino hondureño mata a mordiscones a la temible serpiente "barba amarilla", luego de que esta le picara. Así evitó que le inyectara más veneno, lo que le hubiere provocado la muerte.

Barba Amarilla

La serpiente barba amarilla proviene del inframundo y posee ciertos poderes como el de esconder las medicinas que deben buscarse en el bosque para curar la picada causada por ella misma. El sonido del viento entre los árboles y el canto de algunas aves son también relacionados con el mundo de los espíritus.

Ceremonias

Keschka (mordida de culebra)

Esta se realizaba cuando una persona era mordida por una culebra.

El curandero y el enfermo se iban al río a tempranas horas de la mañana; estando en el río el curandero formaba una especie de culebra con cera sobre una tabla de madera de mas o menos una cuarta; en uno de los extremos se colocaba un ocote de pino encendido, seguidamente esta se colocaba en el río para que la corriente se lo llevara.

Luego se obligaba al enfermo a bañarse. Al regresar a la casa lo esperaban familiares y amigos para realizar la ceremonia mientras el curandero preparaba el remedio o la medicina de hierbas.

Ritual para la lluvia

Cuando el verano es prolongado y no llueve, los Pech bañaban a los gatos, como un rito de rogación.

El rito de iniciación de los Wata

Debía ser soltero y joven, no importaba el sexo; se debía internar en la selva y permanecer allí durante 30 días y noches, hablando con los espíritus. Este rito de iniciación era el paso necesario para que el Wata pudiera representar los intereses de los Pech ante ellos.

El Sunwata

Era un chamán que a través de sus sueños recibían avisos directamente del dueño de los animales avisándole los días favorables para la caza y pesca. Para realizarlas el Wata tenia que realizar ceremonias para agradarles, y respetar rigurosamente las normas de pedir permiso antes de emprender estas empresas; cazar lo que necesitan, no desperdiciar y compartir por igual.


Fuentes:


Proyecto "Cultura del Agua" UNESCO.

Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana
Nuestro Saber Oral. Colección Culturas Populares Centroamericanas.
Giselle Chang y Ximena del Río. San José, Costa Rica : CECC, 1988