Mbya

 
 
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  • Ficha
  • Cosmogonía

Mbya. ("gente" o "mucha gente en un solo lugar"). Anteriormente conocidos como Mbya-apyteré, Kaynguá, o Monteses.
Autodenominación ritual: Jeguakava tenondé porangué i ("los primeros escogidos para usar adornos de plumas").

Hábitat: Desde las laderas selváticas de la sierra de Mbaracaju hasta la provincia argentina de Misiones y los estados brasileños de Parana, Santa Catarina, Río Grande do Sul, Río de Janeiro y Espíritu Santo, con varias aldeas a lo largo del Atlántico, donde buscan construir en las regiones montañosas. Existe un grupo pequeño en Uruguay.

Área Cultural: Gran Chaco y Selva Atlántica (América del Sur)

Lengua: Dialecto mbya, de la familia Tupí - Guaraní. Ver vocabulario de León Cadogan en Ayvu Rapyta.

Existe un lenguaje ritual denominado ayvu porã ("bellas palabras"), revelado por las divinidades a los jefes espirituales; su especial vocabulario alude a conceptos de orden mítico.

Ayvu Rapyta ("El fundamento de la palabra")
Textos míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá

Ayvu RapytaLeón Cadogan recopila los cantos sagrados en 19 capítulos, los primeros narran el génesis mbya-guaraní: la creación de los dioses, de la palabra, del amor comunitario, del mundo y de los hombres. A estos cantos, conocidos solo por los Jeguakáva Tenonde porängue i (los adornados, los elegidos), siguen otros, que están en el conocimiento de toda la comunidad, relacionados con la vida cotidiana.

Videos sobre la Comunidad Tekoa Arandu, Pozo Azul, Misiones. Tomados de Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la la Nación Argentina Duración
I II
1. Ñanderu, el Creador.
Cada elemento es una manifestación de Ñanderu.
09:23 17:10
2. Kaaguy, el monte.
El monte es el ámbito donde se desarrolla la vida.
13:19 13:43
3. Jurua kuery, los blancos.
La relación cotidiana con los blancos.
10:27 15:54
En el siglo XIX, los mbya aparecen en la literatura con el gentilicio Caingua o Kaygua (de "Ka'a o gua", "los que pertenecen a la selva densa"); eran los guaraníes que habitaban territorios inaccesibles a los colonos, de los que nunca habían salido, o a los que habían regresado luego de la expulsión de las misiones jesuitas (1767).

De los Caingua surgieron tres grupos: Mbya, Ñandevá, y Kaiowá, siendo los Mbya los que menor contacto con las misiones habían tenido -aunque fueron los sacerdotes jesuitas los que trasladaron grupos desde el oriente paraguayo a la provincia argentina de Misiones -, León Cadogan (antropólogo paraguayo, 1899-1973) cuenta que hubo un pacto -de corta duración-, entre ellos y los conquistadores, éstos se habrían quedado con los campos, mientras los nativos permanecían en la selva. Las distinciones actuales residen el las divisiones espaciales, expresiones lingüísticas y rituales; se reconocen como un grupo diferenciado, identificándose colectivamente con los otros grupos como Ñandevá Ekuéry ("todos los que somos nosotros").

Los Mbya se caracterizan por su amplia movilidad, que mantienen en la actualidad con mayores restricciones. Sus asentamientos atraviesan los territorios de Paraguay, Argentina y Brasil. Para ellos el concepto de "territorio" supera los límites físicos de las aldeas y senderos, esta asociado a una noción del "mundo" que implica un redefinición constante producida por la dinámica social y los movimientos migratorios. Su geografía incluye sectores compartidos por diferentes sociedades; en contraposición, sus aldeas o tekoa ("el lugar en donde realizamos nuestra manera de vivir") no albergan otros grupos humanos, allí deben preservar los recursos naturales y mantener la privacidad de la comunidad. La tierra no es sólo un recurso de producción, es el el escenario de la vida religiosa y las relaciones sociales, que le dan sentido a su existencia.

Los blancos -"Jurua", para ellos, literalmente "boca con cabello", referencia a la barba y bigote de los conquistadores europeos-, han ido progresivamente tomando sus terrenos, con mayor aceleración en los últimos años, impulsados por las explotaciones forestales, ganaderas y el cultivo de soja.

Para el año 2010, se estimaba una población de 28.000 mbya; 15.000 en Paraguay, 7.000 en Brasil y 6.000 en Argentina.

Sociedad y Ceremonial

Las aldeas se conforman a partir de una familia extensa, en principio compuesta por la pareja, las hijas, los suegros y los nietos, constituyendo una unidad de producción y consumo, con una política propia y una jefatura espiritual, ejercida por el "tamoi" ("abuelo"). Éste tiene sus ayudantes ("yvyraija"); el liderazgo también puede ser ejercido por mujeres, en ese caso llamadas "Kunhã Karai".

Cerca de la vivienda del tamoi, o como apéndice de la misma, se encuentra la casa para la práctica de oraciones y rituales colectivos el o'guasu (o opy guaçu). Allí, las reuniones son frecuentes y de larga extensión, los rezos -a través de cantos, bailes y discursos- se realizan para solucionar necesidades cotidianas: recolección, lluvias, problemas familiares, etc.

No hay ceremonial en los casamientos. Es usual la poligamia, a la primera mujer se la llama ta'y chy aé ("la verdadera madre de los hijos"), a las demás ta'y chy jevy ("posteriores madres de los hijos"). El ombligo del recién nacido es espolvoreado con las esporas de un hongo -"arúa poá", "remedio para lo dañino"-, para evitar sea molestado por los espíritus malignos ("aquellos que no vemos"). Además durante unos días la madre hará un régimen especial de comidas, y el padre se abstendrá de realizar trabajos pesados.

El ciclo de actividades rituales -y de subsistencia- está definido por dos tiempos que equivalen a dos estaciones: ara pyai (calor) y ara yma (frío).

La ceremonia principal es la de Nheemongarai, que se produce cuando los cultivos tradicionales son cosechados. Éstos son "bendecidos" y también son bautizados los niños nacidos en ese período. Se realiza en la época de los "tiempos nuevos" (ara pyau), caracterizados por los fuertes temporales. De esta manera, la asociación entre la cosecha, la ceremonia de su "bendición" y la de la atribución de nombres, impone el calendario agrícola y la permanencia de las familias en la aldea.

Los chamanes -payés, opy'guá- son los encargados de curar con plantas medicinales, atraer las lluvias, predecir el futuro, propiciar buenas cacerías y cosechas, dirigir los cantos y danzas rituales y dar nombre a los recién nacidos. El relato de los mitos de creación también tiene poder curativo. Existen entre ellos diversas jerarquías de acuerdo a su edad, experiencia y poder.

Los cantos sagrados recopilados por León Cadogan en Ayvu Rapyta, no sólo se narran el génesis mbya, también las normas para la comunidad, que incluyen un código penal (ver capitulo XI: Los preceptos que dejaron nuestros Buenos Padres para nuestro gobierno).

Economía

La agricultura es la actividad estructural de la vida comunitaria, implica proyectos conjuntos, reciprocidad, intercambio, rituales y renovación de los ciclos. A los cultivos tradicionales -especialmente el maíz- imponen mayores cuidados, pues su reproducción es condición para la realización de los rituales.

La siembra se efectúa durante la luna menguante en la que florece el tajy (tavevuya ype), anunciando la finalización de las heladas. Cuando maduren los frutos, la cosecha será compartida entre todos, sin excepción alguna (" ...verán los de arriba que amas a los del asiento de tus fogones y ellos añadirán días a tu vida para que repetidas veces puedas volver a sembrar").

La caza no es una práctica cotidiana, poseen rigurosas reglas de consumo, pues solo tendrá continuidad con la supervivencia de las especies.

En la actualidad, los pocos los mbya que trabajan fuera de su comunidad lo hacen en forma temporaria.

Cesto mbyaEl "ayaka"

Es una expresión étnica de los mbya que mantiene la antigua técnica de sus antepasados del área amazónica.

Para su confección se utilizan tiras de unos 5mm de "takwarembó" (Chusquea ramosissima, una especie de bambú), y la corteza del "gwembepi" (Philodendron) para ornamentarlo. Hacen un entretejido tupido ensanchado hacia arriba, unos listones de caña se colocan debajo del cesto, subiendo por la parte exterior y luego bajando por la interior hasta la mitad del cesto; el borde suele reforzarse con listones de madera liviana.

El cesto representativo es de unos 40cm. de altura, alternando tiras de "takwarembó" y "gwembepí" negro. Había cestillos de 20 cm. de altura, con forma circular y tapa, que servían para guardar los adornos plumarios o los huesos de pequeños muertos a la espera de una "nueva vida".

Lo producido es un bien que pertenece a la familia nuclear, siendo de ella la responsabilidad de todo el proceso: corte y recolección de la materia prima, confección, almacenamiento, precio y venta; las tareas están distribuidas según criterios de edad, sexo y aptitud. Los artefactos de uso cotidiano (doméstico, ritual y corporal), no se confunden con aquellos producidos para el comercio.

En la imagen cesto perteneciente a la Colección del Museo Andrés Barbero.

Fuentes:

http://pib.socioambiental.org/es/povo/guarani-mbya/1288


http://artesvisualespy.blogspot.com/2010/08/branislava-susnik-cesteria-indigena.html