Chamanismo y Religión Pilagá.

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios

plusCultura Pilagá

plusCosmogonía Pilagá

La tradicional religiosidad pilagá basada en un complejo mundo regido por entidades espirituales (Ver Universo Pilagá) e interpretado para la comunidad por los chamanes, fue reemplazada a mediados del siglo XX por un movimiento religioso evangélico que incluía prácticas de corte chamánico.

Chamán

Chamán

Chamán "soplando" a un enfermo.

Agitando un sonajero

Agitando un sonajero.

Fotografías de Alfred Metraux

El chamán es el nexo entre el universo cotidiano y familiar de los hombres con el mundo extraño, poderoso y lejano de las deidades.

Recibe el poder en sus sueños: cantos, conocimientos y auxiliares. Este proceso onírico implica una interacción con seres espirituales de cualquiera de los tres planos del universo (Celeste, Terrestre o Subterráneo), en las que ve, oye, hace peticiones y recibe consejos y enseñanzas de las entidades.

Sea cual fuere la figura que desencadena la iniciación el modelo es básicamente el mismo. La cesión de poder, los conocimientos y las vivencias adquiridas provocan una alteración radical en el iniciado que pierde su calidad de humano para convertirse en payák, condición desde la cual ejercerá su profesión.

Obtendrá auxiliares de diferentes tipos, los pájaros que transportarán el "paqál" -materia anímica que posibilita la vida y la existencia de la persona- a lugares remotos, incluidos la bóveda celeste y el mundo subterráneo, los armadillos que con su caparazón lo protegerán de golpes; los kiyaGáyk -insectos- víboras, jaguares, etc. que simbolizarán su poder, su fuerza y vitalidad, su capacidad terapéutica.

Manejará los fenómenos meteorológicos, intercederá ante las deidades y ayudara a al indígena en todo lo que le sea significativo -actividades económicas, sociales, alumbramientos, iniciaciones de pubertad, etc.-. Con la misma asiduidad practicará el daño, por deseos de venganza o por encargo, en cuyo caso recibirá un pago.

KonaGánaGae, la bruja pilagá

Los payák -lo otro existencial- eligen libremente a la candidata. La deidad le comunica su determinación de convertirla en konaGánaGae, la adoctrina y a partir de ese momento su misión sera hacer daño.

Con posterioridad a la primera posesión podrá observar continuamente a la deidad payák en sueños. En los sucesivos encuentros oníricos, recibirá la instrucción necesaria: la manera de invocar a la deidad, el mecanismo del daño y la parafernalia necesaria.

La iniciación se da por concluida con un viaje a pigem (cielo), morada de una de las deidades iniciadoras, loGóté (dueña) de todas las konaGánaGae. La mujer ha dejado de ser humana para convertirse en payák.

El personaje que habita la morada celeste, dueña de las konaGánaGae, y a quien corresponde la iniciación de las mismas es descrita como una mujer fea y vieja, cuya sola visión permite percibir su intención malévola y extraña.

Finalmente, la condición de konaGánaGae se adquiere plenamente mediante la colaboración de otra mujer de ese estatus, quien la instruye en los mecanismos de daño. Es este proceso de entrenamiento y de adquisición de conocimientos el que le permite el ejercicio de su condición.

Los objetos de que se vale la konaGánaGae son de dos tipos: aquellos que forman parte de la persona, tales como materia fecal, orina, saliva, cabellos, uñas, etcétera, y aquellos que pertenecen al individuo -vestimentas, enseres, etc.-. El daño que se efectúa sobre ellos actúa sobre el sujeto enfermándolo.

En el caso de que la bruja sea identificada es necesario que se recuperen los objetos sobre los que realizaba el daño, a la vez que el chamán ascienda a la bóveda celeste y tome de manos de la konánaGae loGoté, los paqál y los kie'é (imagen refleja) de los mismos. Cumplidos estos requisitos, ante la destrucción del mecanismo de daño, el individuo recupera su salud .

La identificación de la bruja, culmina inevitablemente con su muerte. Acontecimiento en el que participa con halo festivo toda la comunidad.

Los pilagá y el evangelismo

En la década de 1930, simultáneamente al arrinconamiento territorial provocado por los colonos, los pastores de la South American Missionary Society de la Iglesia Anglicana procuraron llevar adelante una “cruzada” evangelizadora. Terminó en fracaso: la única misión levantada en 1936 en Laguna de los Pájaros fue abandonada cuatro años después.

En la década de 1940 se establecen en el Chaco las iglesias menonitas y pentecostales norteamericanas, del contacto con ellas surgió un movimiento religioso que amalgamó prácticas de corte chamánico con una peculiar interpretación de la Biblia y con experiencias extáticas propias de la modalidad pentecostal. La mayoría de los chamanes se convirtieron en pastores, el movimiento dirigido casi completamente por aborígenes, conocido como Iglesia Evangélica Unida, se expandió por todos los grupos étnicos del área.

El fortalecimiento del evangelismo significó para los pilagá profundos cambios. La conversión al evangelismo suele iniciarse como una "señal" que lo conduce a someterse al bautismo. Dicha señal puede manifestarse en en sueño o la vigilia, la vivencia de una situación riesgosa, la muerte de un pariente, el padecimiento de una enfermedad, un sentimiento de angustia intenso u otras experiencias en general de impronta traumática. El ingreso a la comunidad de evangélicos implica observar una moral estricta y reconocer como únicas divinidades a Dios, Jesús y el Espíritu Santo, así como concurrir regularmente a los periódicos rituales en los que se canta, danza, ora, predica y se recibe u ofrece sanación.

La conversión es vivida por los pilagá como el acceso a una nueva identidad, opuesta a la anterior, descalificando las prácticas que los ligan a su propio pasado, aunque la nueva religiosidad contenga varias continuidades.


Fuentes:

Mundos espejados en un relato. Fusión de creencias y des-estigmatización en la sociedad pilagá. Miguel A. García, Ana María Spadafora.

Shamanismo, Brujería y Poder. Anatilde Idoyaga Molina.


Idoyaga MolinaAnatilde Idoyaga Molina

Antropóloga, doctora en filosofía y letras, docente e investigadora, especialista en mitología.

Directora del Centro Argentino de Etnología Americana. Dirige la Maestría y Doctorado en Cultura y Sociedad del Instituto Universitario Nacional del Arte. Es Investigadora Principal del CONICET y Profesora en el Instituto Universitario Nacional del Arte y en la Universidad de Buenos Aires. Edita las series Scripta Ethnologica y Mitológicas.