Dabeiba

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Mito Emberá Katío 1

Cuando el mundo todavía estaba joven vivió entre los catíos, desde el comienzo de los tiempos, una bellísima mujer llamada Dabeiba, que durante muchos años se dedicó a enseñar a su pueblo todas las cosas.

Tomaba los bejucos y las hojas con sus delicadas manos e iba tejiendo los canastos, las esteras, las chinas (abanicos) para avivar el fuego; miraba con paciencia cómo los hombres aprendían y los corregía cuando se equivocaban, hasta que los tejidos quedaban bien hechos.

Tomaba la greda, la mezclaba con agua y hacia vasijas, platos, ollas y muchas otras cosas; así, los alfareros conocieron su oficio.

Dabeiba, la bella, hija de Karagabí, Señor del Cielo, no se cansaba de enseñar. Mostró al catío la manera como debía pintarse el cuerpo y escoger los colores: el rojo del achiote, el amarillo de la piña, el azabache de la jagua. Con el tallo del huito le enseñó a teñir los dientes. También impuso el sabor de algunas plantas, como el amargo del cacao y el agridulce del mamoncillo.

Dabeida

Stephanie Vander Werf, Miss Panamá 2012, desfila con el traje de Dabeiba.

Cuando estuvo segura de que la gente sabía pintarse el cuerpo, sacar los colores de las plantas y reconocer el sabor de algunos alimentos, les enseño a sembrar y a cosechar la yuca y el maíz. Después de mucho esfuerzo, los indios aprendieron todas las cosas, y la labor de Dabeiba terminó.

Cuando Karagabí vio que su obra estaba completa, la llamó para que se reuniera con él en el cielo. Un día, al amanecer, Dabeiba subió al cerro León y, desde lo más alto, se elevó lentamente para volver al seno de su padre. A pesar de que era muy temprano, de que la neblina se levantaba sobre las quebradas, de los truenos y del asomo de lluvia, algunos indios la vieron subir y subir hasta perderse entre las nubes, más arriba de las copas de los árboles. Ya desde el cielo, para que los indios la recuerden y sean buenos, ella les manda truenos, terremotos y tormentas. Por eso dicen que Dabeiba es la diosa de las tempestades.

El Tesoro de Dabeiba 2

Los españoles buscaron con ahínco los grandes tesoros del templo consagrado a la diosa Dabaibe o Dabeiba, que, según la fama, poseía mucho oro. El conquistador Vasco Núñez de Balboa, el descubridor del Océano Pacífico, tuvo conocimiento por su amada Anayansi, la hija del cacique Careta de la región de Urabá, sobre la existencia del tesoro de Dabaibe. Según la bella indígena Anayansi, Dabaibe era un gigantesco templo todo de oro, adornado de perlas y pedrerías, y consagrado al culto de los astros. Estaba guardado y defendido por sacerdotes y guerreros feroces e invencibles, y situado en el corazón de la montaña. Rodeaban a ésta lagunas y ciénagas en cuyo fondo vivían cocodrilos y serpientes alados, y en la atmósfera pululaban enormes vampiros y espesas nubes de voraces insectos de toda clase. En la cúspide de la montaña se divisaba un mar inmenso, desde cuyas lejanas orillas venían a traer ricas ofrendas para el templo, pueblos de extrañas lenguas y costumbres.

Conforme a las creencias de los indios catíos de Antioquia y Chocó, Dabaibe fue una hermosa mujer que les enseñó a cultivar la tierra, fabricar telas y construir bohíos; asimismo, toda clase de oficios y trabajos necesarios para la vida y el esparcimiento. Esta bella mujer se convirtió en la diosa Dabaibe, quien los educó en el arte de hacer primorosas esteras y canastas; además, cerámica y los tintes para la pintura del cuerpo. Dabeiba los indujo a teñirse los dientes con un tallo llamado “huitoque”, que da un color negro y brillante.

La tradición de los indios catíos dice que sus antepasados tuvieron la fortuna de haber visto aparecer entre ellos, y propiamente en las llanuras que se extienden al oriente del caudaloso río Atrato, a Dabaibe o Dabeiba, esa hermosísima mujer llena de atributos sobrenaturales.

Según la leyenda, el dios Caragabí necesitó a la diosa Dabaibe en el ciclo, por lo cual la bella mujer se trepó a lo más alto del cerro León y desde allí subió a la casa de su padre. Los indios catíos recuerdan que la vieron ascender y que se perdió entre las nubes, convirtiéndose en la diosa de los indígenas antioqueños. Desde allí presidía los fenómenos de la naturaleza como la lluvia, el rayo, los terremotos, el huracán y las tempestades. Cuando llueve y tiembla la tierra, o cuando hay vientos y tempestades, es porque Dabaibe quiere el bien para los campos y porque desea que se acuerden de ella.

Como Dabaibe con frecuencia dispensaba a los catíos su benéfico poder, le construyeron un templo grandioso adornado con oro en profusión. Esta leyenda del templo de Dabeiba fue repetida con frecuencia a los primeros españoles que llegaron a las tierras del Darién y sirvió de acicate para la conquista de las tribus del Chocó y Antioquia.

Los conquistadores buscaron con afán y anhelo de fácil riqueza el "Tesoro de Dabaibe o Dabeiba”, que atrajo a mucha gente a la conquista del Chocó y de Antioquia, en donde según las tradiciones indígenas, estaba el gran tesoro de oro y metales preciosos, ubicado en las cercanías del río Atrato.

El licenciado Juan Vadillo, el gobernador de Cartagena, envió una expedición española a la serranía del Abibe en busca del templo de Dabaibe, en donde se creía que estaba el gran tesoro con mucho oro. En la misma forma, este tesoro fue buscado por los conquistadores Francisco César. Jorge Robledo, y, en los años iniciales de la conquista, por el adelantado Vasco Núñez de Balboa, guiado por el secreto que le transmitió la bella india Anayansi. Dabeiba es hoy un municipio antioqueño, cuyas tierras estuvieron habitadas por los indios catíos. En 1850 fue erigida en distrito parroquial y en el año 1887 fue elevada a la categoría de municipio. Tiene ricos yacimientos de oro. hierro y cobre.


Fuentes:

1

Mitos y Leyendas de Colombia: Tradición Oral Indígena y Campesina.
Mauricio Galindo Caballero, Carlos Augusto García López, Jorge Valencia Cuéllar
Intermedio Editores, Círculo de Lectores, 2003.


2

Tesoros legendarios de Colombia y el Mundo

 

 

 

Tesoros Legendarios de Colombia y el Mundo.
Javier Ocampo López.
Plaza y Janes Editores Colombia s.a., 2004.