La Ventilla. Zona arqueológica Teotihuacana

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plusCultura Teotihuacana

plusTeotihuacan. ciudad de los diosesTeotihuacan.

La ciudad de los dioses.

Centro Ceremonial Barrios
Pirámide del Sol. Cueva Ceremonial. Cueva Astronómica. Culto al fuego. Palacio de Atetelco. Escuela de guerreros.
Pirámide de la Luna. Sacrificios humanos. La Ventilla

Templo de Quetzalcóatl.

Complejo Xalla
Conjunto de Quetzalpapálotl. Palacio, Patio de los Jaguares, Caracoles Emplumados. Zacuala y Yayahuala
Calzada de los Muertos. Amanalco, el sitio de los murales saqueados. Techinantitla y Tlacuilapaxco.
Complejo Calle de los Muertos. Edificios Superpuestos. Grupo Viking. Plazas Oeste y Este.
El antiguo barrio de La Ventilla se encuentra ubicado aproximadamente a 1 km al suroeste de La Ciudadela, limita al norte con el río San Juan, al este con la Calzada de los Muertos, por su parte sur con el actual rancho El Hórreo y al oeste por la población de San Juan Teotihuacán.

Vista Panorámica de La VentillaPor los materiales arqueológicos localizados, se sabe que antes que se construyera este barrio -alrededor del año 100 d.C..- existían en la zona campos dedicados a la agricultura limitados con canales de irrigación. Con el crecimiento de la antigua ciudad de Teotihuacan se fue ocupando como lugar de residencia, por su cercanía con el centro ceremonial donde se ubican las pirámides monumentales.

Patio de los Chalchihuites

Plaza de los Chalchihuites. Esquina sureste

Edificios de los Bordes Rojos

Templo de Bordes Rojos

Conjunto de los Jaguares

Conjunto Jaguares. Pórtico norte, muro este. Detalle (jaguares en procesión).

Patio de los Glifos

Uno de los 42 glifos en la Plaza de los Glifos.
Ver Escritura teotihuacana.

Patio de los Glifos

Cerámica. Vasija zoomorfa, conocida como "Gallina Loca".

Por sus elementos decorativos, el ave estaría asociada al inframundo marino. Procedente de La Ventilla, esta datada entre los años 200 -550 d.C., es exhibida en el Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.

El arqueólogo mexicano Rubén Cabrera, que realizó diversas e intensas exploraciones en el área durante las últimas décadas, registró más de 300 entierros humanos, tanto individuales como múltiples, en los que hallaron unos 500 esqueletos y gran cantidad de materiales de cerámica, lítica, hueso y concha.

En La Ventilla podemos encontrar los diferentes componentes de un barrio teotihuacano: manzanas delimitadas por calles, un complejo sistema hidráulico y diferentes edificaciones: plazas, edificios públicos, templos, áreas habitacionales y espacios dedicados a la producción artesanal.

El Templo del Barrio es un conjunto de edificios techados ubicados alrededor de una plaza abierta, dispuestos hacia los cuatro rumbos del universo con un altar al centro, delimitados por muros altos y gruesos que conformaban un cuadrante de 60 x 70 metros.

La Plaza de los Chalchihuites es un grupo de edificios que se destaca por sus basamentos piramidales cuyas alfardas y tableros están pintados con figuras que refieren al sacrificio humano. Se han reconocido la existencia de entre 580 y 585 círculos concéntricos o chalchihuites, números asociados con el ciclo de Venus, lo cual refuerza el uso religioso de este edificio.

Los Edificios de Bordes Rojos son los más antiguos, datan de los años 150 d.C. Sus escalinatas y muros están decorados con bandas rojas, además de representaciones de conchas, caracoles y bandas entrelazadas.

El Conjunto Político Administrativo ocupa un área de 4200 m2, los basamentos de sus templos estuvieron decorados con un talud-tablero teotihuacano, aunque también se aprecian tres basamentos con una variación que recuerda a los edificios prehispánicos de Oaxaca. Dentro de sus límites se encuentra la Plaza de los gilfos, se trata de un piso pintado con 42 glifos limitados por delgadas líneas que forma una retícula. Su disposición es muy similar a los diseños de los códices de épocas posteriores, por lo que se piensa se trata de un antecedente y de una muestra de escritura teotihuacana. En menor medida se destaca el Conjunto de los Jaguares, antiguos murales que se ubican al norte de un patio, el el interior de un cuarto y en su pórtico respectivo, donde se representan varios jaguares vistos de perfil que descansan sobre un lienzo rojo con dibujos geométricos.

El Conjunto de Artesanos se caracteriza por la menor calidad y amplitud que las construcciones mencionadas, se pueden ver pequeños cuartos, talleres y patios con muros muy delgados y sin pintura mural, que reflejan una situación de amontonamiento de las familias que vivían y trabajaban allí, con un menor rango social.

El hallazgo de gran cantidad de objetos de piedra pulida tales como: alabastro, jadeíta, serpentina, mica, pizarra, turquesa y herramientas como punzones, formones, sierras, espátulas, así como gran cantidad de pequeñas placas de concha, pendientes e imitaciones de piezas dentales similares a las encontradas en el Templo de Quetzalcóatl, indican que estas familias estaban dedicadas a la manufactura de objetos de piedra y ornamentos de concha.

Arriba: Cormorán. Abajo: Rodela o Espejo Aguililla rojinegra Arriba: Cormorán. Abajo: Rodela o Espejo Personaje Central
Incensario

La imagen corresponde al incensario hallado en La Ventanilla, que ha resultado -al presente- el más antiguo de Teotihuacan. El hallazgo ocurrido a fines del año 2010, durante la exploración de la esquina sureste del Patio de los Glifos, como parte del proyecto de investigación titulado El sistema urbano de Teotihuacán, coordinado por el arqueólogo Rubén Cabrera Castro.

Realizado entre los años 100 y 250 d.C., el incensario es atípico en sentido formal y estético a los posteriores -la mayoría fechados entre el 400 y el 600 d.C.-, aunque guarda la forma estructural. Las semillas quemadas sobre una cama de carbón halladas dentro del pedestal bicónico, correspondían a distintas especies de maíz, frijol; también había restos de madera de pino y encino.

Cuenta con una base bicónica, campana y chimenea cilíndrica, así como un personaje central y varias representaciones iconográficas -ampliar detalles en la imagen-, entre ellas aves. Las de la parte superior corresponden al cormorán orejudo, ave migratoria que llegaba al lago de Texcoco, y la colocada en el vientre -por la cual también salía el humo- a un aguililla rojinegra cuyo ecosistema son las montañas del sur de Veracruz y Chiapas.

El arqueólogo mexicano Javier Delgado considera que "el incensario estaba siendo usado en una ceremonia de tipo agrícola, en el cual los ocupantes de La Ventilla de esa época pedían, consagraban o agradecían las lluvias y cosechas obtenidas. Dicho supuesto se apoya además en la existencia de canales de riego y áreas abiertas de cultivo en este nivel de ocupación".

El crecimiento urbano y la consecuente diversificación social y económica de Teotihuacan, transformó los códigos simbólicos de incensario vinculado a los ritos agrícolas, a otros relacionados con la funeraria, pasando de la técnica de modelado a una basada en el uso de moldes. En La Ciudadela se ha encontrado un taller para su producción, que debió estar controlada por el Estado.

Observá los detalles haciendo click sobre las áreas sombreadas.

Mural La Ventilla Arte en el piso

En la parte norte fuera del límite de la Plaza de los Glifos, en un pequeño conjunto porticado, encontramos una figura antropomorfa pintada en el piso de un pequeño patio hundido, en relación directa a un drenaje ubicado en el lado este.

El personaje estaría vinculado con la fertilidad y con el dios del pulque, aunque al tener hocico de perro podría estar relacionado con Xolotl, una de las advocaciones de Venus. Está de pie, orientado hacia el este, con su pene erecto -dirigido a un orificio de drenaje- del que salen dos tipos de gotas, que pueden referirse a la eyaculación y el autosacrificio.

Lleva sobre su cabeza un tocado cuya parte frontal presenta una pequeña diadema, una rodela y un círculo que asemeja el ojo de un animal; en la parte posterior al fin de la diadema hay una coleta del trenzado del pelo, En su entorno se encuentran varias plantas de maguey con flores, además de una olla adornada con círculos, que podría interpretarse como contenedora de pulque, de ella como de la boca del personaje sale una vírgula de palabra.

Marcador juego de pelota Estela

Cuatro piezas de piedra volcánica se ensamblan para configurar lo que probablemente fue un marcador para el juego de pelota.

La ornamentación sugiere influencias de las culturas del período clásico en Veracruz.

A pesar de no haberse encontrado canchas para su juego, se sabe que el deporte era practicado como lo muestra la imagen inferior, un fragmento de pintura mural en Tepantitla.

Hallada en La Ventilla, datada entre los años 500 y 650 d.C., en su conjunto mide 215 x 77 x 55 cm., es exhibida en Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.

Mural Tepantitla Juego de Pelota


Rubén Cabrera CastroRubén Cabrera Castro

Nació en 1934 en Coatepec Costales, Guerrero, México. Estudió arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Realizó estudios de arquitectura y urbanismo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Participó en las excavaciones de rescate en sitios donde se construían las presas de Malpaso, López Mateos, La Angostura, Chicayán y Cocula. Desde 1980 su labor se ha concentrado en Teotihuacan. Participó en el Proyecto Teotihuacan 1962-1964, dirigido por Ignacio Bernal. Coordinó el proyecto Teotihuacan 1980- 1982.

Jaime Delgado RubioJaime Delgado Rubio

Licenciado en Arqueología (1995) -Escuela Nacional de Antropología e Historia-. Maestro en arqueología (2008) -Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM-. En la imagen señala detalles de un mural en los Edificios de los Bordes Rojos, La Ventilla, dentro de la zona arqueológica de Teotihuacan que investiga desde hace más de una década.


Fuentes:

La Ventilla 1992 -1994. Sectores 1 - 4. Rubén Cabrera

Apuntes para un recorrido por el BARRIO TEOTIHUACANO DE LA VENTILLA. Mtro. Jaime Delgado R.