Francisco de Villagra

Biografías de Pueblos Originarios
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Francisco Villagra

Retrato tomado de la "Histórica relación del Reyno de Chile" de Alonso de Ovalle. 1616.

España

1511 - 1563

Francisco de VillagraNació en Santervas, España en 1511.

Fue hijo de Alvaro de Sarría y de Ana Velázquez de Villagra, quienes no contrajeron matrimonio; tomó el apellido materno.

Estuvo al servicio del conde de Benavente y del marqués de Astorga; peleó en Túnez.

Al llegar a América se dirigió al Perú en donde planeó junto al capitán Alonso de Mesa un intento de liberación de Diego de Almagro, prisionero de los Pizarro. Descubierto su intento, fue condenado a muerte, pero Hernando Pizarro le salvó la vida.

Llegó a Chile cuando Pedro de Valdivia dispuso la conquista de esa región. Estuvo presente en la fundación de Santiago en 1541, ocupó diversos puestos en el gobierno de la ciudad, y le tocó defenderla del asalto del cacique Michimalonco en septiembre del mismo año.

Cuando Valdivia decidió viajar al Perú en busca de refuerzos (1548), el conquistador le encargó a Villagra el gobierno interino. Al empezar su mandato descubrió una conspiración dirigida por Pero Sánchez de la Hoz, que ya había intentado apoderarse del gobierno en oportunidades anteriores, pero que Valdivia había perdonado por sus posibles influencias en la corte. Villagra no fue tan benevolente, y lo castigó con la pena máxima, no dándole tiempo siquiera para confesarse.

Esta muerte le causaría problemas a Valdivia, realizándose un juicio contra el por esta y otras irregularidades, de las que se libró, trayendo además en su poder la designación del virrey como gobernador.

En 1551 fue enviado al Perú a reclutar los hombres necesarios para las campañas en el sur contra los mapuches, regresando para intervenir en ellas.

Valdivia murió en la Batalla de Tucapel, el 25 de diciembre de 1553. En su testamento, que sólo se debía abrir a su muerte, nombraba gobernador de Chile en primer lugar a Jerónimo de Alderete, en segundo a Francisco de Aguirre y por último a Villagra. Alderete se encontraba en España negociando el reconocimiento del cargo de Valdivia por el rey, y Aguirre en la conquista de Tucumán. Las ciudades del sur proclamaron entonces a Villagra como gobernador.

No pasó lo mismo en Santiago en donde no se abrió el testamento de Valdivia y se proclamó gobernador a Rodrigo de Quiroga.

Villagra intentó detener la rebelión indígena, que tenía como cabeza a Lautaro, pero al enfrentarse en la Batalla de Marihueñu (23 de febrero) sufrió una terrible derrota, teniendo a la mitad de sus soldados muertos y sufriendo el despoblamiento y la destrucción de Concepción.

Llegado a Santiago para arreglar su situación, se obligó a Quiroga a dejar su mando. Pero el hijo de Aguirre le comunicó a su padre los acontecimientos y su designación del segundo lugar en el testamento, por lo que regresó a Chile y se entabló una pelea entre los dos capitanes, del que salió mejor parado Villagra, producto del poco apoyo que tenía su rival.

La Guerra de Arauco seguía por mientras su rumbo, y Lautaro vuelve a vencer a los españoles en Angol y en la refundada Concepción. Villagra marcha al sur, y logra introducirse con sus hombres por sorpresa en el campamento mapuche, matando a Lautaro y venciendo a los araucanos en la Batalla de Peteroa (1° de abril de 1557).

Cuando triunfaba en Peteroa llegó el nuevo gobernador designado por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, quien era nada menos que su hijo don García Entre las primeras acciones del nuevo gobernador, se tomó presos a Aguirre y a Villagra, a pesar de que se habían portado muy corteses frente a él.

Al abordar el barco que los llevaría al Perú, la leyenda pone en la boca de Villagra las siguientes palabras: “Mire vuestra merced, señor general, lo que son las cosas del mundo, que ayer no cabíamos los dos en un reino tan grande y que hoy nos hace don García caber en una tabla”.

Enviado a Lima para ser sometido a juicio por su actuación, la sentencia le fue favorable y se ganó la confianza de muchos, que veían en su detención un acto de arbitrariedad del hijo del virrey

Años después, fue nombrado por el Rey sucesor de Hurtado de Mendoza, cargo que empezó a cumplir desde 1561.

De inmediato estalló una rebelión indígena en el Purén, que se extendió por todo el país araucano.

Cuando se dirigía a Cañete para renovar las acciones militares, el Gobernador enfermó. Tenía sólo 50 años, pero había dedicado más de 24 de ellos a los servicios militares. Aquejado por la gota, que no le permitía caminar, asumió sus deberes debiendo ser transportado en camilla a La Imperial y luego a Angol, donde arribó en marzo de 1562.

Ya en Concepción, postrado en cama, organizó las tropas que al mando de su hijo Pedro de Villagra, irían a enfrentar a los mapuche. Las campañas militares resultaron negativas para los españoles, quienes fueron derrotados en Catirai y obligados a despoblar Cañete.

Los últimos años del gobierno de Villagra se caracterizaron por la acentuación de su enfermedad y las graves derrotas militares sufridas en Arauco, que incluyeron la muerte de su hijo Pedro. El estado de su salud lo decidió, finalmente, a redactar su testamento. Ya moribundo, se hizo vestir con el hábito de religioso franciscano con el que falleció el 22 de Julio de 1563.