García Hurtado de Mendoza

Biografías de Pueblos Originarios
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García Hurtado de Mendoza

"Marqués de Cañete"

España

1535 ~ 1609

Hurtado de Mendoza y Manrique "Marqués de Cañete", nació en Cuenca, España, el 21 de julio de 1535. Hijo de Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete y virrey del Perú, y de María Manrique, hija del conde de Osorno, pertenecía a una de las más importantes familias de la aristocracia castellana, en las que se contaban más de 30 títulos nobiliarios.

Con un carácter impulsivo, huyó del hogar paterno a los 17 años, para participar en las campañas españoles en Italia. Se incorporó a la expedición que partió hacia Córcega, y estuvo en el Sitio de Siena. Más tarde junto a sus hermanos, se unió al ejército imperial que luchó contra Francia en Renty, Bélgica.

Al conocer que su padre sería designado virrey del Perú, volvió a España y pidió acompañarlo, conforme a su calidad de noble, viajó acompañado por un numeroso grupo de asesores y soldados, entre ellos, Hernando de Santillán y Alonso de Ercilla. Asimismo, el joven García trajo consigo una guardia personal, innumerables implementos y 40 cabalgaduras para su uso. Su sueldo ascendía a 20.000 pesos.

En el viaje iba Jerónimo de Alderete, que había sido designado por el rey, sucesor de Pedro de Valdivia en la gobernación de Chile. Sucedió que Jerónimo enfermo y murió durante el viaje, y Andrés con el poder que tenía como virrey del Perú, convocó a gente proveniente de Chile y viendo que diferían si Villagra o Aguirre calificaban como el sucesor de Valdivia cortó por lo sano y nombró a su hijo como nuevo gobernador de Chile, además un nuevo gobernador que no tenía afinidades con Valdivia haría atraer más españoles hacia Chile, además de unificar a los bandos en disputa. Dicho nombramiento agradó a García y se informó de los problemas que existían en Chile, sobre todo el asunto de la rebelión indígena y la disputa grave entre Francisco de Aguirre y Francisco de Villagra por el puesto de gobernador de Chile.

Desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557, a los dos días encarceló al anciano Francisco de Aguirre y a Francisco de Villagrán a su llegada, e inmediatamente, sin siquiera pasar por Santiago, empezó a combatir a los indios araucanos comandados por Caupolicán, que tras aprender a cabalgar y a usar las armas quitadas a los españoles, les habían derrotado y casi expulsado de Chile. Su hermanastro Felipe le acompañó como capitán.

Fundación de Mendoza

"La fundación de Mendoza por don Pedro del Castillo".
Óleo de Rafael Cubillos (1936) que se expone en la Legislatura provincial.

Rechazó el ataque de Caupolicán al fuerte que hiciera construir cerca de Concepción el 6 de agosto, pasó el río Bio-Bio, y nuevamente lo venció el 9 de diciembre de 1557. Las numerosas batallas a campo abierto como Lagunillas, Millarapue, Villarepa y Puren fueron nuevas victorias a pesar del valor del enemigo. Mandó repoblar ciudades como Concepción, prefiriendo repoblar o fundar ciudades a reconstruir los fuertes que hiciera Valdivia. En 1558 funda Cañete de la Frontera y repuebla Santa María de Gaete.

Exploró la Patagonia en 1557 y mandó a Pedro del Castillo en 1560, a atravesar los Andes, explorar y colonizar en la actual Argentina. Pedro fundó el 2 de Marzo de 1561 en el valle del Cuyo la ciudad de Mendoza.

A pesar de las derrotas los araucanos no se dieron por vencidos y Caupolicán intentó conquistar Cañete siendo sorprendido y derrotado. El capitán Pedro de Avendaño en una incursión posterior capturó al caudillo Caupolicán y en Cañete fue ignominiosamente ejecutado el bravo caudillo. Desde la ciudad de La Imperial, García no hizo comentario reprobatorio alguno. La rebelión araucana continuó asediando los indios al gobernador en La Imperial y siendo nuevamente derrotados.

Hurtado de Mendoza se caracterizó por el duro trato a los caciques capturados, ahorcando algunos o torturando antes de matar a otros como Millalauco. El 13 de diciembre de 1558 tomó por asalto el fuerte mapuche de Quiapo que cortaba las comunicaciones entre sus tropas, obtuvo una laboriosa victoria, ahorcando al menos a 100 mapuches como escarmiento. Finalmente, y tras varios combates, gran parte del territorio fue asegurado para la corona, resistiendo en el sur algunas tribus.

Físicamente era de complexión robusta, valiente y de carácter duro y demasiado orgulloso. Por una pendencia condenó e indultó en 1558 a Alonso de Ercilla, y éste en venganza no le mencionó en su obra "La Araucana" (1569 y 1578), por lo que García encargó a Pedro de Oña la obra "Arauco Domado", más laudatoria hacia él. Por su carácter, los enemigos que se hizo y su descontrol como administrador de la hacienda real fue sustituido (a la vez que su padre) en 1561. En Chile le sustituyó el antes expulsado Villagrán.

García llegó a Lima al poco de fallecer su padre y se le sometió a Juicio de residencia por todas las arbitrariedades de su gobiernos (la entrega de encomiendas, el mal trato a los soldados, etc.). Fue el primer gobernador de Chile cuya actuación fue enjuiciada siguiendo las leyes castellanas. Según el tribunal era culpable de 196 cargos, pero dejaba a cargo de la Real Audiencia de Lima fallar en forma definitiva. Según esa sentencia, don García debía ser detenido allí, dándole la ciudad por cárcel, hasta que se justificase de todas las acusaciones o pagase las penas pecuniarias a que fuese condenado.

Vuelve a Castilla y se entrevista con Felipe II, queda en la corte y se casa en 1562 con Teresa de Castro. Es embajador ante el duque Manuel Filiberto de Saboya en 1575 y sirve en la campaña de 1580 en Portugal. A la muerte sin sucesión de su hermano mayor Diego hereda el marquesado paterno. Felipe II le nombra el 30 de julio de 1588 virrey del Perú donde ejercería su cargo de 1589 a 1596. Intentó instaurar el impuesto de alcábala lo que provocó un motín en Quito.

Su salud se resintió durante su estadía en Lima, volvió a España donde enfrentó un proceso que lo obligó a permanecer algún tiempo encarcelado.

García murió en Madrid en 1609 olvidado y desatendido por Felipe III, siendo enterrado en la capilla familiar de la catedral de Cuenca. Le heredó su hijo Juan Andrés Hurtado de Mendoza, casado con María de Cárdenas.