Gerónimo Matorras

Biografías de Pueblos Originarios
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Gerónimo Matorras

España

1720 - 1775

Gerónimo Matorras Paykin y Gabino de Arias
Encuentro de Matorras y Paykin“Encuentro del Gobernador Matorras con el Cacique Paykin”. Tomás Cabrera. 1

A la izquierda la pintura completa, arriba el tercio inferior donde se recrea el encuentro de Matorras y Paykin (click para ver los personajes ampliados).

De estilo barroco americano, la obra está dividida en tres planos horizontales. En la superior -celestial- aparece la Virgen de las Mercedes, a su derecha San Bernardo y a su izquierda San Francisco de Paula. En el centro se ubican las aldeas de los nativos, el campamento del ejército y la descripción de la flora y fauna del lugar.

El plano inferior describe el "Encuentro", Matorras acompañado por guardias y misioneros y Paykin con otros caciques dándose las manos en signo de unión y paz.

Los españoles lucen los uniformes propios de la época: casacas azul oscuro, con
galones y bordados rojos, chalecos largos que sobrepasan la cintura y de color rojo. Los soldados llevan el gorro alto de granadero, los oficiales tricornio.

Principales personajes representados:

 1. Paykin, cacique mocoví.

 2. Gerónimo Matorras, gobernador del Tucumán.

 3. Francisco Gabino de Arias, maestre de campo del gobernador.

 4. Lorenzo Suárez de Cantillana, canónigo de la Santa Iglesia de Córdoba.
Nació en Lamedo, Reino del León, España. Fueron sus padres Andrés de Matorras y Ana de Cires. Era primo de Gregoria -con ella vino a América-, madre del libertador de Argentina, Chile y Perú, José de San Martín.

Llegó a Buenos Aires hacia 1750 con un lote de mercaderías que transformó en un importante patrimonio obteniendo una destacada posición publica que le permitió acceder a cargos municipales y reales. No era militar, pero recibió el título honorífico de Coronel del Regimiento de Nobleza de Buenos Aires.

Contrajo matrimonio el 24 de abril de 1753 con Manuela de Larrazábal, hija de Antonio de Larrazábal y Agustina Avellaneda.

En 1759 al acceder Carlos III al trono de España, mandó a acuñar de su peculio medallas conmemorativas. Deseando ser nombrado Gobernador del Tucumán, celebró en 1767 un contrato con la corona española, debiendo depositar 12.000 pesos y una fianza de 50.000 por el cargo. No obstante la oposición del gobernador Bucarelli, obtuvo la providencia del Virrey del Perú para asumir el cargo.

En esa época, los españoles tenían su base en Salta, Jujuy y Tucumán, necesitaban pacificar la frontera este, integrar el inexpugnable y misterioso Chaco y de ese modo abrir vías de comunicación con el Litoral.

Matorras conocía el estado de guerra existente entre el caudillo mocoví Paykin con los abipones del litoral paranaense acaudillados por Ichoalay (José Benavídez), por la posesión de los caballos cimarrones del Chaco. Su estrategia fue pactar primero con una de las facciones, ofrecer su mediación para poner fin al conflicto tribal y facilitar la incorporación del Chaco a los dominios del Rey de España.

En junio de 1773 se presenta en la ciudad de Salta un hijo de Paykin acompañado por una comitiva solicitando reducirse. El Gobernador tiene ahora en sus manos una oportunidad de oro, Paykin lideraba un grupo de numerosos jefes que reunían en su conjunto más de 7.000 aborígenes. Preparó la reunión cuidadosamente, trató de contemplar todos los detalles para evitar que el trascendental encuentro fracasara.

Matorras partió de Fuerte de San Fernando del Río del Valle el 8 de Junio de 1774, enarbolando la estola de Francisco Solano -proclamado santo en 1726, había sido misionero y custodio de los conventos franciscanos de esos parajes-, queriendo remarcar el carácter misional de la expedición. Con su comitiva se internó en territorio chaqueño siguiendo el curso del Río Bermejo. Su maestre de campo era Francisco Gabino de Arias.

La CangayéLlegó el 19 de julio al paraje "La Cangayé", que en lengua mocoví significa "Laguna que traga la gente", cercano al Río Bermejo, lugar establecido para el encuentro. Al día siguiente se iniciaron las negociaciones.

Paykin acudió al lugar montado en un brioso caballo tordillo y acompañado de una numerosa comitiva de aborígenes. El Gobernador lo recibió con las mayores muestras de amistad a fin de alejar todo recelo y le hizo objeto de numerosos regalos.

El Gobernador cuidó el desarrollo de las conversaciones, respetó a su interlocutor y a quienes este representaba, extremó los argumentos que llevaban al consenso, en plena selva chaqueña montó una ceremonia cargada de pompas y simbolismos, instaló un gazebo bajo un algarrobo, improvisó asientos para las deliberaciones y mandó formar a toda la tropa con uniforme de gala en dos filas alrededor del sitio de reunión.

Paykin con dignidad y altivez facilitó las negociaciones, fijó con claridad sus reivindicaciones, acompañó el ritual que le proponía su contraparte y supo ceder, cuando advirtió que algunas de sus reivindicaciones (la provisión de armas) no serían admitidas por los españoles.

Luego de varios días de discutir los términos, el 29 de julio se firmó el tratado de paz que constaba de once artículos (ver abajo), por los caciques lo hizo Juan Antonio Casco por Protector de los caciques y conocedor de las lenguas indígenas. El documento aseguraba a las naciones aborígenes el señorío sobre los territorios que ocupaban, por haber sido de sus antepasados y por ser su hábitat natural, fuente de recursos alimenticios y de abrigo. Además se les reconocía su condición de seres libres, no sujetos a esclavitud ni encomienda; el derecho de pedir reducción en el lugar que considerasen más conveniente y a contar con curas doctrineros. Matorras se comprometía a mediar ante las autoridades de Santa Fe y Corrientes para lograr la paz con el cacique abipón Ichoalay, en el conflicto que éste mantenía con Paykin y los caciques que lo seguían. Los nativos, por su parte, debían obedecer a las leyes españolas y ante cualquier agravio plantear sus reclamos por intermedio de los protectores nombrados al efecto.

Paykin es reconocido como "Cacique Perpetuo" de todas las tribus del Chaco que respondieran a su jefatura, además Matorras le entregó un bastón con puño de oro en nombre del Rey de España, consagrándolo "Primer Caporal del Chaco" y en un árbol mando grabar: "Año de 1774. Paces entre el Sr. Don Gerónimo Matorras, Gobernador del Tucumán, y el cacique Paykin, Primer Caporal del Chaco."

El 31 de julio los expedicionarios partieron de regreso hacia el Fuerte de San Fernando del Río del Valle del cual habían partido. El tratado provocó euforia en las ciudades colindantes con el Chaco, varios de sus cabildos lo incluyeron en sus Actas Capitulares y lo ponderaron como un suceso extraordinario. Pero ni Matorras ni Paykin lograron verlo cumplido. El primero falleció el 16 de octubre de 1775 mientras se encontraba trabajando en la reconstrucción de la capilla de la reducción de indios vilela Nuestra Señora del Buen Consejo (San Joaquín de Ortega) y contrajo una enfermedad desconocida que le causó la muerte, Paykin murió en 1776 cuando atacaba la reducción de abipones de San Jerónimo del Rey donde se encontraban las huestes de Ichoalay.

En abril de 1776 una comitiva aborigen se dirigió a Salta para comunicar a las autoridades la muerte de Paykin y el deseo de cumplir el tratado que éste había acordado con el también fallecido Matorras. La viuda de Paykin devolvió el bastón con puño de oro que su marido había recibido.

El Rey Carlos III mediante una Real Cédula del 6 de septiembre de 1777, aprobó el Tratado celebrado entre Matorras y Paykin y ordenó su cumplimiento, por lo que el virrey del Río de la Plata Pedro de Cevallos dictó el decreto del 3 de junio de 1778 para llevar adelante la fundación de las reducciones.

Los sacerdotes Antonio Lapa y José Bernardo Sena fueron designados para presidir las dos reducciones a fundarse en los lugares elegidos por los indígenas. El nuevo virrey Vértiz designó a Gabino de Arias para comandar la expedición fundadora y al padre Suárez de Cantillana como Superior de las Reducciones. Sena fue enviado a comunicar a los indígenas la próxima partida de la expedición, pero murió probablemente de sed durante el viaje. La expedición llegó a La Cangayé en agosto de 1780, el 23 de setiembre se inauguró la reducción con el nombre Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de Mocoví.

Luego Gabino de Arias dirigió a unas 15 leguas al noroeste y fundó para los tobas San Bernardo de Vértiz cerca de la laguna Las Perlas el 20 de enero de 1781, quedando el padre Francisco Morillo como su doctrinero. El 31 de enero el cacique Queyaverí -que había recibido el bastón devuelto por la viuda de Paykin- fue nombrado teniente gobernador de ambos pueblos.

Los naturales llegaron por su propia cuenta, atraídos por la comida y vestimenta que ofrecían los religiosos. La labor daba sus frutos, los pueblos de la colonia española disfrutaban de un tiempo de paz. Sin embargo, pronto comenzaría la declinación de las reducciones: la escasez de los recursos impedían cumplir las promesas hechas a los indígenas, en 1793 fueron abandonadas y trasladadas hacia la costa occidental del Río Paraguay al norte de Resistencia. En enero de 1794 el virrey ordenó regresarlas a sus lugares originales, pero no se efectuó, en 1801 habían desaparecido completamente.

Los efímeros éxitos de los españoles no redituaron a los planes del Virreinato. La masa indígena permanecía libre en el interior del Chaco. A fines del siglo XVIII una treintena de fortines rodeaba el Chaco, pero las ciudades principales que lo abrazan deben ocuparse más de su propio cuidado que de las ofensivas que proyectan.

Acuerdo de Pacificación

El 29 de julio de 1774, entre el Gobernador Matorras con la compañía de sus oficiales de guerra, los caciques mocovíes Paykin, Lachirikin, Coglocoikin, Alogoikin, Quiaagarí, los tobas Quiyquiyrí y Quetaido que representaban más de 7000 nativos, y con asistencia de su protector don Juan Antonio Casco, se firma el acuerdo que constaba de once artículos:

1) Que se les han de mantener, sin enajenar a otros, los fértiles campos en que se hallan establecidos, con sus ríos, aguadas y arboledas.

2) Que con ningún motivo ni pretexto han de ser tratados de los españoles con el ignominioso nombre de esclavos, ellos, sus hijos ni sucesores, ni al servir en esta clase, ni ser dados a encomiendas.

3) Que para ser instruidos en los misterios de nuestra Santa Fe Católica, la lengua española y sus hijos a leer y escribir, se les ha de dar curas doctrineros, lenguaraces y maestros.

4) Que la nueva reducción, nombrada Santa Rosa de Lima, establecida en las fronteras del Tucumán por el señor gobernador don Gerónimo Matorras, que tienen ocupada varios indios de su parcialidad, han de tener libre facultad para pasar a ella todos los que quieran ejecutarlo, proveyéndoles de crías de ganados mayores y menores, herramientas, y semillas para sus sementeras, como se ejecutó con los demás que están en ella.

5) Que si a más de la dicha reducción, pidieren otra, por no ser aquella suficiente para todos ellos, se les ha de dar en el paraje, que eligiere el Señor Gobernador.

6) Que además de los vestuarios con que se veía cubierta su desnudez, ganados, caballos, y demás baraterías con que habían sido obsequiados, esperaban que se continuase en adelante, hasta que ellos pudiesen adquirirlo con sus agencias.

7) Que por cuanto se hallaban en sangrientas guerras con el cacique Benavides, en la jurisdicción de Santiago del Estero y de la de Santa Fe de la gobernación de Buenos Aires, se había de interesar el Señor Gobernador, a fin de que por medio de unas paces fuesen desagraviados de los muchos perjuicios que habían recibido de dichos abipones, devolviéndoseles los caballos y yeguas que les tenían quitados.

8) Que debajo de los antecedentes siete capítulos, esperando que les serían guardados, se entregaban gustosos por vasallos del Católico Rey, Nuestro Señor de España y de las Indias; prometiendo observar sus leyes y mandatos, los de todos sus ministros, y, como más inmediatos, los de los gobernadores de Buenos Aires, Paraguay y Tucumán. Que igualmente esperaban que fuesen cumplidos todos los estatutos, leyes y ordenanzas establecidas a favor de los naturales de estos reinos.

9) Que siempre que tuviesen alguna queja o agravio de los españoles, o de los indios puestos en las reducciones, los representarían por medio de los respectivos protectores para ser atendidos en justicia, sin que puedan de otro modo hostilizar ni hacer guerra ofensiva ni defensiva.

10) Que será del cargo del Señor Gobernador interponer su ruego con Su Majestad, a fin de que sean recibidos bajo de su real patrocinio, recomendándolos también al excelentísima señor virrey de Lima, y real audiencia de la Plata.

11) Que sin embargo de habérseles negado por el Señor Gobernador armas de pistolas, lanzas y machetes que le habían pedido para defenderse de sus enemigos, quedaban ciertos de la promesa que les había hecho, de atender a su pretensión cuando hubiesen dado pruebas de su fiel vasallaje al Rey de España, con la buena amistad y buena correspondencia que profesarían con todos los españoles.

“Bajo de cuyas condiciones de que fueron impuestos por su Protector y Lenguaraces, y prometiéndose de parte en parte el más exacto cumplimiento de cuanto en ella se explicase hicieron y concluyeron estas paces entre el Sr. Gobernador y Caciques expresados a los cuales y con señal de la buena fe y creencia con que las admitían empezando por el dicho Paikín los abrazó a todos y a son de caja se repitió por tres veces en este paraje: Viva el Rey de España y de las Indias Carlos Tercero (que Dios guarde) y lo firmó Su Señoría, el dicho Protector en nombre de los Caciques y demás sujetos nominados, en estos Países del Gran Chaco Gualamba como doscientos ochenta leguas de la Ciudad de Salta, sesenta de la de Corrientes según prudencial regulación y estando puesto el Real acampamento a las márgenes del Rió Bermejo, a veinte y nueve de Julio de mil setecientos setenta y cuatro años de que doy fe. Gerónimo Matorras – Francisco Gavino Arias – Juan Antonio Caro – Maestro Domingo Argañaraz y Murguía – Fray Antonio Lapa – Blas Joaquín de Brisuela – Gerónimo Román Partene – Juan Dionisio Vera – Agustín López – Julio Ramón de César – Agustín López y Araoz – Ignacio de Andrada y Herrera – Alejo de Jáuregui – Francisco Tribiños. Ante mí. José Tomás Sánchez, Escribano mayor de Gobernación”.  


Notas:

1 Tomás Cabrera

Escultor, arquitecto y pintor argentino. Domingo Faustino Sarmiento se refiere a él en "Recuerdos de Provincia" como el “Miguel Ángel americano". Tuvo como mecenas a la salteña Lorenza de la Cámara.

Realizó la pintura en 1774 -el mismo año de los sucesos representados- basándose en los bocetos de Julio Ramón de César, ingeniero de la expedición de Gerónimo Matorras. Su obra se conserva en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

Fuentes:

http://marcos-altamirano.blogspot.com.ar