Macuilxochitzin, poetisa náhuatl

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Macuilxochitzin

Chichimeca

c. 1435 - ?

Imagen: Mujeres nahuas forjadoras de cantos.
Códice Fiorentino.

Macuilxochitzin, fue hija de Tlacaélel, el consejero de los gobernantes aztecas, según algunas versiones la había adoptado de una población chichimeca destruida en una batalla; según otras, fue la octava de sus doce hijos que había tenido con diferentes mujeres.

Nació hacia el 1435, recibió su nombre por el día 5 Flor (Macuili Xóchitl), que podría haber sido su fecha de nacimiento o por ser un día propicio para el nacimiento de poetas. La "Venerable Cinco Flor" es la poetisa más antigua de la que se tienen registros en la cultura azteca.

Recibió una educación privilegiada que incluyó el bordado, el tejido, la poesía y la música. Le tocó vivir los días de máximo esplendor de los aztecas, presenció el gobierno de tres tlatoanis: Itzcoatl, Moctezuma Ilhuicamina y Axayácatl, períodos de gran expansión del Imperio.

En su Historia de la Nación Chichimeca, Fernando de Alva Ixtlixóchitl expresó: “era tan sabía que competía con el rey y con los más sabios de su reino, y era en la poesía muy aventajada”.

La mayoría de sus composiciones fueron orientadas a las batallas y enfrentamientos que mantuvieron los aztecas. Se cree que escribió varios, pero solamente uno se conserva completo -en la Biblioteca Nacional de México- el Macuilxochitzin Icui (Canto de Macuilxochitzin). Relata la última batalla de Axayácatl en la que su padre participó. Evoca la actuación de un grupo de mujeres otomíes que con sus ruegos a Axayácatl salvaron la vida de su capitán -Tlílatl- después de resultar herido. Con claridad indica su intención de dar gracias al supremo dios de los aztecas y su deseo por preservar el recuerdo de la victoria de su pueblo.

Macuilxochitzin Icui en náhuatl y español:

Macuilxochitzin Icuic

A nonpehua noncuica,
ni Macuilxochitl,
zan noconahuiltia o a in ipalnemoa,
yn maconnetotilo – ohuaya, ohuaya!

Quenonamican,
can o ye ichan
im a itquihua in cuicatl?
Ic zanio nican
y izca anmoxochiuh?
In ma onnetotilo – ohuaya, ohuaya!

Temomacehual matlatzincatl,
Itzcohuatzin:
In Axayacatzin ticmomoyahuaco
in altepetl in Tlacotepec – a ohuaya!
O ylacatziuh ya ommoxochiuyh,
mopapaloouh.
Ic toconahuiltia.
In matlatzincatl, in Toloca, in Tlacotepec – a ohuaya.

Ayaxca ocontemaca
in xochitlaihuitla
ypalnemoa – ohuaya.
In quauhichimalli in temac,
ye quimana – ohuican ouihua,
yan tlachinolli itic,
yxtlahuatl itic – ohuaya, ohuaya.
In neneuhqui in tocuic,
neneuhqui in toxochiuh,
can tiquaochpan,
in toconahuiltia ypalnemoa – ohuaya, ohuaya.
In quauhxochitl
in momac ommani,
Axayacatzin.
In teoaxochitl,
in tlachinolxochitl ic,
yzhuayotimani,
yca yhuintihua
in tonahuac onoca – ohuaya, ohuaya.

Topan cueponi – a
yaoxochitl – a,
in Ehecatepec, in Mexico – ye ohoye
ye huiloya yca yhuintihua
in tonahuac onoc.

Za ye netlapalolo
in tepilhuan,
in acolihuaque,
an antepaneca – ohuaya, ohuaya.

In otepeuh Axayaca
nohuian,
Matlatzinco, Malinalco,
Ocuillan, Tequaloya, Xohcotitlan.
Nican ohualquizaco.
Xiquipilco oncan
oquimetzhuitec ce otomitl,
ytoca Tlilatl.

Auh yn oahcico,
quimilhui ycihuahuan:
– Xitlacencahuacan in maxtlatl, in tilmatli,
anquimacazque amoquichui.
Oquinenotzallan:
– Ma huallauh yn otomitl,
yn onechmetzhuitec!
Momauhtihtica yn otomitl,
quittoa:

Anca ye nechmictizque!
Quihualhuica in huepantli,
in tlaxipehualli in mazatl,
ic quitlapaloco in Axaya.
Momauhtitihuitz.
Auh zan oquitlauhtique yn icihuahuan Axayaca.

Canto de Macuilxochitzin

Elevo mis cantos,
Yo, Macuilxóchitl,
con ellos alegro al “Dador de la Vida”,
¡comience la danza!
¿Adónde de algún modo se existe,
a la casa de Él
se llevan los cantos?
¿O sólo aquí
están vuestras flores?,
¡comience la danza!

El matlatzinca
es tu merecimiento de gentes, señor Itzcóatl:
¡Axayacatzin, tú conquistaste
la ciudad de Tlacotépec!
Allá fueron a hacer giros tus flores,
tus mariposas.
Con ésto has causado alegría.
El matlatzinca
está en Toluca, en Tlacotépec.

Lentamente hace ofrenda
de flores y plumas
al “Dador de la Vida”.
Pone los escudos de las águilas
en los brazos de los hombres,
allá donde arde la guerra,
en el interior de la llanura.
Como nuestros cantos,
como nuestras flores,
así, tú, el guerrero de cabeza rapada,
das alegría al “Dador de la Vida”.

Las flores del águila
quedan en tus manos,
señor Axayácatl.
Con flores divinas,
con flores de guerra
queda cubierto,
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.

Sobre nosotros se abren
las flores de guerra,
en Ehcatépec, en México,
con ellas se embriaga el que está a nuestro lado.
Se han mostrado atrevidos
los príncipes,
los de Acolhuacan,
vosotros los tecpanecas.

Por todas partes Axayácatl
hizo conquistas,
en Matlatzinco, en Malinalco,
en Ocuillan, en Tequaloya, en Xocotitlan.
Por aquí vino a salir.
Allá en Xiquipilco a Axayácatl
lo hirió en la pierna un otomí,
su nombre era Tlílatl.

Se fue éste a buscar a sus mujeres,
Les dijo:
“Preparadle un braguero, una capa,
se los daréis, vosotras que sois valientes.”
Axayácatl exclamó:
“¡Que venga el otomí
que me ha herido en la pierna!”
El otomí tuvo miedo,
dijo:

“¡En verdad me matarán!”
Trajo entonces un grueso madero
y la piel de un venado,
con ésto hizo reverencia a Axayácatl.
Estaba lleno de miedo el otomí.
Pero entonces sus mujeres
por él hicieron súplica a Axayácatl.