Guaitipán (La Gaitana)

Biografías. Pueblos Originarios de América
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios
Gaitana

Yalcón

Siglo XVI

Monumento en Timaná, Huila.

Llamada Gaitana por los españoles dejó un legado revolucionario a las comunidades con las que combatió a los conquistadores. Hoy es símbolo de resistencia indígena en Colombia.

Guaitipán era cacica de los Yalcones en el territorio de Timaná cuando Pedro de Añasco fue designado por Sebastián de Benalcázar para fundar un pueblo que sirviera de enlace entre los valles de Popayán (donde había fundado Popayán y Cali) y del Magdalena. En 1538 Añasco funda Gaucacallo (llamada luego Timaná), en los dominios del cacique Pigoanza y comienza a llamar a los jefes indígenas de la región para imponerles tributos y encomiendas.

Centauro Yalcón enmascarado de águila Caballos españoles Gaitana arrastra a Añasco Monumento a la Gaitana. Neiva, Huila.

Click sobre áreas sombreadas para ver detalles.

Obra del escultor Rodrigo Arenas Betancourt (Colombia, 1919 -1995). El monumento de bronce se erige sobre tres pilares de hierro pintados de amarillo. Fue inaugurado el 4 de agosto de 1974.

Representa la batalla de los nativos contra los conquistadores españoles. En la parte superior un guerrero Yalcón enmascarado de águila dispara flechas a dos caballos españoles y a un centauro; en el centro, Pedro de Añasco con las cuencas oculares vacías es arrastrado por Gaitana con una cuerda. Para mostrar las personalidades contrastantes de Gaitana, Betancourt la esculpió con un rostro maternal y compasivo pero vestida con un jaguar en la parte inferior.

Según el escultor, “este monumento es de simbolismo múltiple: la rebelión contra la opresión extranjera, el enfrentamiento entre el mundo casi vegetal y puramente animal de La Gaitana y su guerrero y la civilización europea simbolizada en un hombre casi todo de hierro. Añasco y el Centauro, fruto del mestizaje, que cae llevando en su mano la cruz y la espada”.

Del pequeño poblado que gobernaba Gaitana con su hijo, fue citado éste por ser hombre. Mostrando su rechazo a Añasco el joven no concurrió a la reunión. Fue apresado y quemado vivo ante la presencia de su madre. Sembrando el terror buscaban lograr el sometimiento de los pueblos originarios de la región, el resultado fue contrario: varias comunidades se rebelaron contra los colonizadores.

La Gaitana reunió más de 6.000 guerreros para atacar a Pedro de Añasco cuando este patrullaba la región con un destacamento de 20 hombres. 16 de ellos fueron muertos, 3 lograron huir a Timaná y Añasco fue entregado vivo a La Gaitana.

Gaitana le hizo sacar los ojos con la punta de una flecha y atado con una cuerda lo arrastró de pueblo en pueblo, después cortó sus extremidades y terminó por degollarlo, presentando la cabeza como trofeo de guerra y símbolo de victoria.

Alto Magdalena durante la Conquista.
Juan Friede, Los Andakí 1538-1947: historia de la aculturación de una tribu selvática.

Cumplida su venganza, Gaitana no cesa en su lucha contra los invasores. Invitó a todos los caciques, especialmente a Pigoanza, jefe principal de los Yalcones, a unir fuerzas para expulsarlos.

Lograron retrasar el asentamiento español en los Andes del sur colombiano por varias décadas hasta que fueron traicionados por el cacique indígena Imando, aliado a los españoles, quien informó a los españoles de la emboscada preparada por los nativos. Francisco Tobar que había quedado al mando de los españoles elabora el plan “Castigo por las insolencias de los indígenas”, basado en tortura y muerte para aplacar a los indígenas reunidos y levantados en contra del régimen de la Corona española. Luego de la traición a Guaitipán la resistencia indígena de mediados del siglo XVI se desvaneció perdiéndose el rastro de La Gaitana.

Monumento en piedra “La Cacica Gaitana”

Autores : Salvador Ricardo y Lucía Meza.

Ubicado en Suba, zona norte de Bogotá. Inaugurado el 3 de agosto de 1991.

La Gaitana, con una figura impactante: en su mano izquierda tiene la cabeza de Pedro de Añasco, quien asesinó a uno de sus hijos, y en la derecha un pedazo de lanza que esgrime amenazadora, como muestra de su rebeldía.