Religión Muisca

 
 
Cargando ....
  Cosmogonía
PortadaPortada Culturas Áreas Culturales Primeros Americanos Sitios Arqueológicos Arte Precolombino Cosmogonía Dioses y Personajes Míticos Lenguas Escritura y Simbología Biografías Textos y Documentos Mapas Colecciones Pictóricas y Fotográficas
 
 
 
 
 
Teogonía de los Dioses Chibchas

"Teogonía de los Dioses Chibchas"
Mural en el Hotel Tequendama de Bogotá. Óleo sobre madera. Luis Alberto Acuña Tapias (Colombia, 1904 -1994).

Chiminigagua, es la figura central, creador del universo, aparece en el momento de lanzar al espacio las aves negras, origen de la luz, la cual se condensó en Sua (el sol) y se reflejó en Chía (la luna) y Cuchaviva (el arco iris).

Hacia la derecha: la primera pareja humana: Bachué, madre generadora de la raza Chibcha, e Iguaque, el niño que luego fue su esposo. Luego dos divinidades nocturnas y maléficas: Fu, dios del sueño, y Huitaca, hechicera seductora, y mujer advenediza, relegada y convertida en lechuza por Bochica.

Hacia la izquierda: Chaquén, dios vigilante y guerrero, encargado del orden y guardián de las fronteras y los campos de cultivo; Nencatacoa, dios de la bebida y los placeres, mitad hombre, mitad zorro; Bochica, el héroe civilizador y Chibchacum, dios de las lluvias, quien anegara las tierras y en castigo Bochica condenara a sostener la tierra sobre sus hombros.

También se representan elementos de importancia cosmogónica: Grandes serpientes, reencarnaciones de Bachué e Iguaque, las guacamayas, aves parlantes a las que se enseñaban oraciones que debía transmitir a las divinidades luego de ser sacrificadas. El borrachero, árbol de de flores blancas, y ciertas especies de aráceas y bejucos de poderes alucinógenos; y las ranas, animales sagrados, alimento de Sua.

linkCultura Muisca
linkCosmogonía Muisca
Al principio todo era oscuridad. La luz, que estaba "metida allá", comenzó a salir para iluminar el universo.

Ese poder creador infundía su cualidad luminosa como atributo lúcido y resplandeciente a las cosas.

La esencia creadora, denominada Chiminigagua, tenía la luz en sí.

Representaban en los astros la diferencia y complementariedad de los géneros, el Sol (Sua) era masculino y la Luna (Chía) femenina. Simbolizaban la articulación del matrimonio como conjunción del poder inseminador de la luz del día y de la noche, y los concebían como "padres de la gente".

Bachué emergió de la Laguna de Iguaque, con su hijo en brazos, este al crecer fue su esposo, y su progenie pobló la tierra.

Pronto los muiscas olvidaron a sus dioses, pasaban en día en holganza y vicio. Entonces Chiminigagua envió un mensajero: Bochica quien como una encarnación solar apareció por el oriente de la sabana de Bogotá.

Chibchacum, enojado por la maldad de los seres humanos, había provocado una inundación juntando las aguas de los ríos Tibitó y Sopó, provocando la destrucción de los cultivos, con la consencuente hambruna. Bochica arrojó contra las peñas su vara de oro, separó la sierra, y desagotó la sabana creando el Salto de Tequendama.

Entonces desde el valle sagrado de Iraca, con el nombre de Idacanzas predicó y enseñó las buenas costumbres y algunos preceptos morales. El civilizador enseñó a sembrar, a fabricar casas, a tejer en algodón y el fique, a cocer el barro y hacer ollas, la manera de calcular el tiempo y determinar las fechas para la siembra y la recolección. Los muiscas le distinguían como "nuestro pariente y padre".

Consideraban que los espíritus estaban vinculados con su geografía: ríos, montañas y lagunas, las últimas eran centros ceremoniales, a los que se hacían ofrendas para mejorar la pesca.

TunjoLos tunjos son considerados objetos elaborados para ser ofrendados a los dioses, asociados a peticiones hechas por los individuos a través de los sacerdotes, también se ha sugerido que representan a quien hace la ofrenda.

Sacerdotes y señores

Los sacerdotes muiscas, llamados "jeques" se educaban durante 12 años en "Los Cucas", seminarios dirigidos por ancianos. Eran los responsables de dirigir las ceremonias religiosas.

Los soberanos muiscas pretendían descender de divinidades astrales. El Zaque, encarnaba a Sua, y el Zipa a Chía, eran venerados como si realmente se tratase de dioses. Ejercían un poder principalmente de carácter temporal, sin embargo el protocolo estaba basado en la religión. ¡Desgraciado el individuo que osase mirar, cara a cara, a un príncipe! Un temor supersticioso impedía a los muiscas cometer tal delito, que a sus ojos hubiese podido trastornar el orden del mundo.

Los príncipes eran educados durante seis o siete años de reclusión monacal, era necesario que pudieran adquirir la superioridad de carácter mágico en la que debía basarse su gloria y poderío. Los sacerdotes contribuían inculcando al pueblo la creencia en los orígenes divinos de los soberanos. Se concluye que la dignidad real tenía un origen sacerdotal.

Templos

Los templos muiscas eran lugares sagrados presididos por el Jeque (sacerdote), donde acudían hombres y mujeres para hacer sus ofrendas y solicitar favores. También eran sitios de enterramiento de Jeques y Caciques principales; así mismo las "Cucas" o seminarios donde se impartía instrucción a los futuros jeques, caciques y capitanes; probablemente también lo fueron los observatorios astronómicos.

La construcción de los templos ocasionaba la celebración de una fiesta, de la misma manera que se realizaba cuando un Cacique principal construía un nueva casa y cercado. El ritual de construcción comprendía desde el acarreo de los materiales, en el transcurso del cual danzaban, cantaban y bebían chicha en honor a Nencatacoa, hasta culminar con la inauguración de la edificación. La duración de estas casas, estaba asegurada por la vida que conferían los esclavos y niñas enterrados antes de hincar los maderos que sostenían la edificación.

El templo cósmico, pudo estar representado también en los cerros de forma cónica, cuyas entradas serían las cuevas, que generalmente se encuentran en ellos; así al pasar a través de ellas el individuo renacía y al reencontrarse con su origen, superaría su condición profana.

Clasificación:

Centros ceremoniales mayores principales

Son santuarios exclusivos, no accesibles a todos los hombres; dedicados a actos religiosos especiales: guerras, calamidades (sequías o inundaciones), investidura de Caciques Principales, ritos de iniciación y el lugar en que se preparaba y ejecutaba la víctima del sacrificio para dedicarlo al sol.

Los templos de estos centros ceremoniales, eran construcciones circulares (semejantes a sus casas de vivienda), con techo pajizo, paredes recubiertas con esteras finamente trabajadas; el suelo cubierto de paja seca y blanda; las construcciones estaban sostenidas por guayacanes traídos de los Llanos, que hincaban sobre esclavos vivos para darle perdurabilidad; la parte que se adentraba en la tierra era de forma cónica. Eran construcciones muy oscuras ya que el único acceso que tenían era una puerta baja. Por fuera estaban rodeadas por cercas de madera, de tejido común, provistas de varias puertas de cañas delgadas asidas por cordeles de cabuya.

Eran centros ceremoniales mayores principales: el Templo de Sogamoso, La Laguna de Guatavita, los Bohíos y Laguna de Iguaque, los Cerros de Guachetá, y la Laguna de Ubaque y la Casa del Sol.

Centros Ceremoniales Mayores Secundarios

Considerados como tales las lagunas alrededor de las cuales viven los jeques, y se diferencian de las anteriores por celebrarse en ellas ceremonias y sacrificios de carácter local; entre otras: la laguna de Fúquene, la de Tota, la de Suesca, la de La Herrera, la de Ubaté y la quebrada de Baracio.

Centros Ceremoniales Menores

Comprenden los cercados es decir la casa habitada por el cacique principal. Era un lugar público, centro político y religioso, con una estructura arquitectónica elaborada y construido con participación de toda la comunidad. Era un símbolo del poder del cacique y al mismo tiempo de toda la sociedad. En su interior se llevaban a cabo ceremonias de diversos tipos, entre ellas sacrificios humanos. Era también un centro de actividades económicas como el mercado, era lugar de defensa o fortaleza militar y el centro o núcleo alrededor del cual se ordenaban las casas de la demás gente de la comunidad.

Por la importancia política o religiosa de sus caciques, entraban en esta categoría: el de Bogotá, el de Tunja, el de Chía, el de Ramiriquí, el de Guatavita y el de Ubaque.

Templos Particulares:

Eran las viviendas de jeques y caciques no principales, en las cuales los sacerdotes se dedicaban en algunas temporadas a la meditación, el ayuno, y demás asuntos particulares; el acceso a ellas era exclusivo del jeque. Se incluyen en esta categoría las "Cucas", Casa de Plumería o seminarios donde se instruían los aprendices de jeque.

Sacrificios Humanos

La religión muisca contemplaba los sacrificios humanos, pero es probable que a la llegada de los españoles estos hubieran desaparecido y los relatos sean historias transmitidas por tradición oral, pues no existen testimonios que mencionen un sacrificio humano contemporáneo a la presencia de los españoles.

Jiménez de Quesada anotaba que los muiscas "con sangre humana no sacrifican", excepto por raras ocasiones en las cuales sacrificaban, o bien muchachos panches capturados en guerra o moxas traídos del oriente, en ambos casos, indígenas que no eran muiscas. Fernández Piedrahita en cambio, afirmaba: "Los sacrificios que tenían por más agradables a sus dioses, eran los de sangre humana".

En todo caso las fuentes coinciden en que hubo un tiempo en que cada familia debía ofrecer un hijo a los sacerdotes, el cual era criado por ellos como persona sagrada y a los 15 años era sacrificado a Sua, lo que constituía un honor para la familia y para la víctima. Los rituales más corrientes consistían en arrancarles el corazón, o lancearlos.


Fuentes:

http://armeijueiro.blogspot.com

http://www.revistas.unal.edu.co