Chamanismo Taíno: El Behique

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Los chamanes taínos reciben el nombre de behiques. Son, a la vez: sacerdotes, adivinos, profetas y curanderos, ocupando una posición elevada en la sociedad.

Su rasgo más sobresaliente consiste en la capacidad de actuar como intermediarios entre los hombres y las divinidades o cemíes; también está a cargo de organizar el culto, difundir las tradiciones, educar a los hijos de los caciques, ser consejeros de éstos y curar a los enfermos. Como sacerdote, junto al cacique, preside las ceremonias más importantes, y tiene a su cargo la confección de los cemíes.

La iniciación del behique.

Chamán en meditación

Fotografías tomadas en el año 2008, en el Centro Ceremonial Indígena de Tibes, Ponce, Puerto Rico.

Arriba: Behique en meditación.

Abajo: Behique junto al cemí de Bayamanaco, Dios del fuego.

Behique junto al cemí del Dios del fuego.
Bartolomé de las Casas, informó: "Ayunaban cuatro meses, y mas, continuos, sin comer cosa alguna, sino solo cierto zumo de yerba o yerbas, que solamente para sustentarlos que no muriesen, bastaba; de donde se colige que debía ser de grandísima virtud aquella yerba o yerbas".

Además del ayuno, había otras técnicas iniciáticas, como los sueños y los éxtasis, así aprendían a entrar en comunicación con los espíritus o almas de los muertos -opías-. De ellos conocerán "todos sus hechos y secretos". La visión de los muertos y el diálogo que se mantiene con ellos es señal evidente de acceso a una condición especial que asegura a los futuros chamanes la adquisición de poderes especiales.

Nada se sabe acerca de los métodos de reclutamiento de los behiques taínos.

La curación chamánica

Como curandero, el behique se vale de determinadas plantas cuyas virtudes terapéuticas conoce, así trata el parasitismo intestinal, lesiones cutáneas, diarreas, constipación, asma, dificultades urinarias, dolores, acné, heridas, contusiones, etc. Aislaba a los enfermos para evitar contagios.

La concepción de la enfermedad, tiene entre los taínos el carácter de una intervención de índole espiritual, en la creencia de que el mal es causado por la presencia, en el cuerpo del paciente, de una sustancia extraña, obra de una divinidad que, de ese modo, lo castiga por incumplimiento de sus obligaciones para con ella. El trance chamánico que lo lleva al éxtasis, le permite al behique conocer por boca de las divinidades la causa del mal que se propone curar.

Las sesiones se realizan siempre en casa del paciente; antes de llegar, el chamán se pinta la cara de negro para así ahuyentar al espíritu de la enfermedad, y se asegura de llevar pequeñas piedras o pedacitos de carne, amarrados en una bolsa, para introducirlos dentro de su boca.

Junto a sus parientes se entonan areytos buscando encontrar el origen mítico del mal. Concluido el canto, el chamán comienza el tratamiento médico: hará una representación teatral -que es una técnica, no un acto fingido- que incluye pantomimas, masajes, temblores y escalofríos, para finalizar acercándose a alguna parte del cuerpo del paciente, generalmente el cuello, el pecho o el vientre, y chupar. "Entonces, comienza a toser, como si hubiese comido algo amargo y escupe en la mano lo que anteriormente se había introducido a la boca". Si era carne, le dice al enfermo que ha comido algo que le ha producido el mal, y que el cemí se lo había puesto dentro de su cuerpo porque no le había hecho la suficiente oración o no le había fabricado algún templo. Y si era piedra lo que escupía, le decía que la guardara, ya que era una piedra buena y que lo ayudaría a hacer parir a las mujeres.

La veracidad de los actos del Behique no eran juzgados, ya que todos los habitantes de la tribu confiaban de su autenticidad y del poder que los dioses le habían otorgado. No obstante, si el enfermo fuera un cacique o un miembro principal de la comunidad, se efectuará una doble prueba para averiguar si el curandero no realizó adecuadamente los ritos prescritos para la curación:

En la primera prueba se pulverizan los cabellos y uñas del difunto y se mezclan con el jugo de una hierba llamada güeyo. La poción es suministrada al muerto por la boca o nariz, y de inmediato se lo interroga sobre la causa de su fallecimiento.

En la segunda, el cadáver es colocado sobre una hoguera previamente reducida a cenizas y cubierta con tierra, nuevamente es interrogado sobre las causas de su muerte; la respuesta viene dada mediante el humo, si éste se eleva y desciende y penetra en la casa del behique llenándolo de llagas y pelándole todo el cuerpo, será una señal inequívoca de que éste ha violado la obligación de guardar dieta, un aspecto clave que asegura la eficacia de la curación.

Si la respuesta del fallecido confirma la culpabilidad del behique, éste será victima de los deudos, quienes lo golpearán brutalmente, hasta abandonarlo cuando lo creen sin vida. Como el chamán casi siempre salía vivo, los taínos creían que él poseía una clase de cemí en forma de culebra que lo resucitaba de los golpes; entonces los familiares le arrancaban los ojos y los testículos para asegurar la muerte de este.

"El hecho de la venganza contra los behiques, era un derecho exclusivo de los caciques y principales, esto refleja el grado de jerarquía existente en la sociedad taína y la subordinación del behique al cacique y los principales"(Fray Ramón Pané).


Fuentes:

Chamanismo Taíno. Carlos Esteban Deive. Boletín Museo del Hombre Dominicano, N°9, Año 7, 1978.

http://lecturas.cibercuba.com/lecturas/ciencia/origenes_de_la_medicina_en_cuba.html

http://medicinataina.wordpress.com/el-behique-2/