Manuscrito Tovar.  Códice Ramírez.

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Los chichimecas

Al tiempo que todas estas naciones poblaban estos sitios despoblados, los chichimecas que habitaban los montes, que como queda referido son naturales de esta tierra, no mostraban pesar, ni resistencia alguna, solamente se extrañaban y admirados de escondían en lo más oculto de las peñas. Los chichimecas que habitaban a la otra parte de la tierra nevada donde poblaron los tlaxcaltecas, dicen que éstos eran gigantes, y que éstos quisieron defender el sitio, pero como era gente tan bárbara fácilmente los engañaron porque los aseguraron fingiendo paz con ellos, y habiéndoles con esto aquietado, y dándoles una gran comida tenían puesta gente celada. Y otros que con mucho secreto les hurtasen las armas. Eran unas grandes porras, y rodelas, y espadas de palo, y otros diversos géneros de armas, y ellos muy descuidados, salieron los que estaban en celada, y dieron de improviso sobre ellos, que no quedó ninguno a vida; algunos quisieron ponerse en defensa, y como no hallaron armas dicen que desgajaban las armas de los árboles con tanta facilidad como si trincharan un rábano, con lo cual se defendían valerosamente. Pero al fin vinieron todos a morir; para testimonio de esto se hallan hasta hoy por aquella parte muchos huesos muy grandes de gigantes. Quedaron con esto los tlaxcaltecas pacíficos, y ellos y todos los demás linajes quietos y sosegados, edificando ciudades, villas y lugares, dividiendo sus términos unos entre otros para conocer sus posesiones y tierras, comunicándose unos con otros, y cultivando sus tierras sin pleito alguno ni contradicción, lo cual viendo los chichimecas comenzaron a tener alguna policía, y a cubrir sus carnes, y a serles vergonzoso lo que hasta entonces no les era, y comenzando a conversar con esta otra gente perdiéndoles el miedo que les tenían, y emparentando con ellos por vía de casamiento, comenzaron a hacer chozas y buhíos donde se meten en congregación y orden de república, eligiendo sus señores, y reconociéndoles superioridad: y así salieron de aquella vida bestial que tenían, pero siempre en los montes, y llegados a las sierras apartadas de los demás.


La ocupación de la laguna La nación mexicana